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Concepto y verdad

También los conceptos abstractos pueden ser verdaderos
A partir de la anotación de ayer, en la que se hablaba de la relación entre verdad y fotografía, se me ha ocurrido extender la reflexión y tratar de llevarla ahora al terreno conceptual. Y es que hay algo en lo que imagen y concepto coinciden, más allá de su posible afán de verdad, de su intento de explicar la realidad. Antes de empezar a darle vueltas al asunto conviene dejar bien claro que caben otros usos o funciones tanto para conceptos como para imágenes (puede que no quieran explicar nada, sino simplemente expresar algo, convencer...), pero que entre todos los posibles también está el que se va a comentar hoy: describir la realidad, transmitir una verdad sobre el mundo. A mi modo de ver, la analogía entre la imagen y el concepto podrí­a ser la siguiente: de la misma forma que la imagen paraliza la realidad, también el concepto implica una "congelación" del momento, de una situación, de una vivencia que se quiere expresar. Este impulso "eternizador" es probablemente distinto, pero, tal y como voy a defender, igual que se puede encontrar verdad en las fotografías, cabe hallarla en los conceptos.

La universalidad del concepto sólo tiene sentido cuando es capaz de asumir bajo su significado una pluralidad de situaciones particulares, concretas. Las ideas (filosóficas o no) valen tanto en cuanto que pueden ser aplicables, sin que esto implique caer en una especie de pragmatismo: por "aplicables" se podría entender aquí­ capacidad explicativa, esto es, que gracias a esas ideas entendamos mejor el mundo en que vivimos. La ciencia es verdadera no sólo por su aplicación técnica, sino porque nos proporciona una visión de la naturaleza. Y algo similar podría (y debería) decirse de la filosofía: puede que de sus creaciones conceptuales no derive ninguna "técnica", pero no menos cierto es que a menudo nuestras decisiones y acciones están respaldadas por ideas, por concepciones de la realidad, del ser humano. Los conceptos filosóficos o científicos no "eternizan" el aspecto de las cosas, su apariencia, pero aspiran a expresar una dimensión del mundo que no siempre se puede identificar con su apariencia.

¿A dónde nos conduce todo esto" Pues a conclusiones que no por conocidas dejan de resultar novedosas en esta era de la imagen. Por un lado, que no sólo las imágenes son depositarias de la verdad, ni tampoco exclusivamente los conceptos científicos, literarios o filosóficos. La verdad no es reducible a un único punto de vista: no está sólo en la ciencia (como pretenden los diversos positivismos de nuestros días) ni sólo en las imágenes, ni en la filosofía o el arte. A cada actividad humana, a cada uno de nuestros haceres y reflexiones, le corresponde un momento de verdad, un tipo de verdad irreducible al resto. La filosofía, en este sentido, no puede ser nunca una actividad superada, y aquellos tiempos que han querido enterrar la filosofía han terminado pagando un alto precio por ello. Frente a un pensamiento que rompe con otras disciplinas y se presenta como único modelo de verdad, quizás sea más recomendable intentar lanzar lazos entre todas las formas a través de las que el ser humano expresa la verdad. Al final, una pequeña reflexión sobre las fotografías y los conceptos nos han llevado a un resultado quizás inesperado: la defensa de un pensamiento complejo y interdisciplinar.

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Básicamente lo que planteas - "la defensa de un pensamiento complejo y interdisciplinar" - podría firmarlo. Ahora bien siempre me aparece una gran sombra en este asunto: ¿no podría ser la complejidad otro nombre para señalar la derrota del pensamiento?¿No es el recurso a lo interdisciplinar una manera de diferir hacia lo indefindo la tarea de evaluar nuestro trabajo en tanto nos negamos a asumir unas reglas de juego y tonteamos - o mariposeamos - por un entorno difuso de lenguajes, interses, reglas de juego ---- un poco al modo de Don Juan, de alcoba en alcoba o como una seducción carnavalescala que los disfracen se suceden de manera brillante en el cuerpo siempre oculto de nuestra dama sin llegar a boda ni consumación?.

Quieres decir que una fotografia tiene una intencion ilocutiva? Pero solo implica su intencionalidad, mas que su condicion de vericidad, pues depende mucho del particular donde implique todo el conjunto.

¡Saludos! Bueno, Luis, el tema de la interdisciplinariedad no necesariamente ha de implicar la derrota del pensamiento. Yo diría que los tiros van precisamente en la dirección contraria: el pensamiento especializado, aislado, incomunicado, y dogmático es la derrota del pensamiento. Auschwitz y el proyecto Manhattan podrían servirnos como ejemplo. La interdisciplinariedad no implica, creo, indefinición, sino el esfuerzo teórico (y práctico) por buscar teorías (miradas) lo más compresnivas posible, abarcadoras e integradoras de las diversas teorías. Desde luego que el asunto se complica, y que muchos pueden estar en contra de esto: los científicos, los artistas, los literatos o los propios filósofos pueden preferir vivir encapsulados, dirigiendo su mensaje a quienes lo pueden interpretar porque conocen las claves, pero sabedores de la parcialidad de su planteamiento. Es más cómodo, claro, pero falso. En cuanto a lo que he defenido sobre la fotografía yo diría que en una fotografía hay una intención, sí, pero su "condición de verdad" (valga la expresión) va más allá de la intención que mueve a tomar tal o cual perspectiva. Hay una "semántica de la imagen" (me atrevería a decir) a la cual quizás hubiera que prestar más atención. Hay significados y mensajes implicados en la propia foto que pueden terminar siendo independientes de la "intención" de quien apretó el botón. ¡Saludos!

Muy interesante esta mini-serie de dos artículos, tanto que no sé qué comentar... Desde hace tiempo ando enganchado con el concepto de "modelo", y creo que tiene mucho que ver con esto. Un modelo sería un intento parcial de aprehender la totalidad de la realidad. Al final hay infinidad de modelos distintos de la realidad (una foto es un modelo, un concepto es un modelo), como bien dices cada uno de ellos incidiendo, enfocando, aislando o profundizando tal o cual aspecto concreto o aspectos de la realidad. Si bien se puede discutir mucho de cual o cual modelo se acerca más a la realidad opino que las características que hacen a un modelo superior (en el sentido de más explicador de la realidad) a otro son dos: por una parte su propia conciencia de que es un modelo y por otra la cantidad de conexiones que tenga con otros modelos. Al final son dos cosas que suelen ir parejas: los modelos menos autocríticos son los más herméticos, mientras que los más autoconscientes de su condición de simple modelo son los más interrelacionados. Aplicado esto a las dedicaciones habituales del ser humano (psicología, economía, cultura, filosofía, ciencia, religión, etc.) nos lleva a la necesidad de profundizar mucho más la humildad y apertura de cada rama del saber hacia las demás. En especial la filosofía debe aún desprenderse La filosofía por definición al final trata con las cuestiones más generales (¿qué somos? ¿qué es todo esto? ¿cómo ser felices?), no puede quedarse encerrada en ambientes exclusivamente especuladores, acadecimistas, eruditos, sino que debe lanzarse con la mayor impunidad, en colaboración con el resto de saberes humanos, a la realidad cotidiana, a la calle, a la política, a la empresa... Una filosofía encerrada en sí misma no es filosofía, sino un dogma o quizá un pasatiempo intelectual. Por cierto, quisiera aclarar eso de que "hay epocas en que no hay filosofía", la filosofía siempre está ahí, en cada ideología, en cada época, en cada persona, en cada decisión... el problema es que casi siempre queda implícita o inconsciente, pero detrás de Auschwitz había concepciones filosóficas del mundo, de la historia, del ser humano, del poder, de las relaciones, de la política, etc. Gracias, me has hecho pensar de verdad :-)

[...] terminarlo. Sin entrar en profundidades sobre si la fotografía es o no un arte menor, sobre el valor cualitativo de una fotografía como concepto del objeto fotografiado o sobre la semiología de la imagen (y como la retuerce gente como Madoz o Fontcuberta), el [...]