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De Platón a Piaget

A partir del mito de la caverna

Lo más habitual es que la gran mayoría de los alumnos de 2º de bachillerato sepan a estas alturas de qué va el mito de la caverna. Sus interpretaciones son, cuando menos, sorprendentes: pocos textos filosóficos han recibido tantos y tantos comentarios. Desde quienes encuentran en sus líneas un claro precedente del cine, a quienes lo han abordado desde presupuestos políticos, éticos... estamos, sin duda, ante uno de los textos que más han dado que hablar a lo largo de la historia. Todo un símbolo de la fecundidad de las ideas platónicas. Preguntarse por la lectura más adecuada del mito es seguramente una pérdida de tiempo. Cada época lee desde sus preocupaciones e inquietudes. Hoy me interesa recuperar la interpretación del propio Platón: no deja de resultar paradójico que sea el propio creador del mito el que nos lo explica, mientras que la posteridad se ha encargado de añadir muchas otras lecturas del mito. Siguiendo el texto original, se nos invita a comparar "con la siguiente escena el estado de nuestra naturaleza con relación a la educación o a su carencia". Así que vamos a ir apuntando algunas ideas sobre la educación, que a buen seguro podrán tener actualidad.

Para empezar, Platón establece diferentes formas de conocimiento, y aboga por una enseñanza gradual, que parte de lo más concreto e inmediato a lo abstracto. De la apariencia a la esencia de las cosas, pasando por las matemáticas como ejercicio imprescindible. Salvando las distancias, que son de más de veinte siglos, es relativamente fácil acordarse de Piaget y su descripción del desarrollo cognitivo. Ciertamente no se ocupó Platón de realizar experimentos en los que ir comprobando lo que somos capaces de hacer en cada momento de la vida. Le falta sistematicidad y rigor conceptual: sin embargo, la línea de fondo que sirve de soporte tanto al mito como a la teoría de Piaget es compartida y común. La valoración platónica de la abstracción como conocimiento superior y más complejo es confirmada por la pedagogía: es el conocimiento que caracteriza al adulto, capaz de plantear razonamientos y argumentaciones basadas en hipótesis. La lógica y las matemáticas, entonces, serían los conocimientos más valiosos: odiemos o amemos las matemáticas son desde hace siglos la base del conocimiento científico, que tanto bienestar aporta incluso a quien lo ignora.

Hay otro par de ideas que no está de más recordar hoy: se refiere Platón al dolor que sentiría la persona liberada a la que se obligue a mirar la luz de frente y a la "áspera y escarpada" subida que tendría que recorrer el prisionero hasta llegar al mundo real y poder contemplarlo directamente. Lo que nos viene a decir Platón es políticamente incorrecto, pero no por ello falso: aprender cuesta esfuerzo, no es fácil y no siempre agrada. Son muchas las horas y el trabajo que hay que dedicar para "escapar" de la caverna, pero la aventura del conocimiento es quizás lo más noble a lo que puede dedicarse un ser humano y merece la pena. Se equivocan los que dicen que aprender tiene que ser "divertido": no es cierto y cuánto más ascendemos en la "escarpada" cuesta educativa más. Por eso no es de extrañar otra de las ideas que refleja el mito: si uno de los liberados quisiera soltar a los demás, sería rechazado. Los priosioneros preferirían vivir atados a las sombras que tener que realizar el esfuerzo de subir. Kant, en el siglo XVIII lo expresó de otra manera: la pereza y la cobardía son la fuente de la dependencia moral e intelectual. Mejor que otros piensen por mi. Y es que, en el fondo, Platón es el gran precursor de la Ilustración. Tanto que hoy mismo podemos seguir discutiendo alrededor de las consecuencias educativas del famoso mito de la caverna.