Después de la publicidad
Transformaciones en la blogosfera · Internet
En una reciente anotación de Octaedro se valoraba el creciente interés del mundo de la publicidad por las bitácoras. Si a esto unimos la enorme cantidad de noticias que en los últimos días surgían alrededor de la influencia de las bitácoras (basta visitar las noticias de Bitácoras.com como ésta, ésta o ésta) parece que la conclusión es obvia: la extensión de las bitácoras es imparable y su diversificación también. Aunque ya otras veces hemos hablado de los posibles peligros de una politización o de una mecantilización de la llamada blogosfera, también hay que tener en cuenta otra idea de la que también hemos hablado: antes o después, las bitácoras (como internet en general) terminarán siendo un espejo de la sociedad que las crea.
Así que, pese a estar de acuerdo con el artículo de Octaedro, cabría decir: otra blogosfera es posible, en la medida en que también otra sociedad es posible. Es normal que poco a poco vayan apareciendo formas de ganar algo de dinero (en casos excepcionales mucho dinero) a través de bitácoras, y también que las empresas se fijen en este medio como una forma más de llegar a sus clientes. En cualquier caso, siempre tendremos que utilizar el mismo recurso que con los medios tradicionales: sabiendo a qué empresa, partido, asociación, periódico, sindicato o cualquier otra agrupación social pertenece tal autor (y habiendo leído también sus anotaciones anteriores) podremos ejercer siempre una actividad que internet, y particularmente las bitácoras, convierten casi en un derecho: la crítica.
Crítica que debe comenzar, por cierto, con las propias bitácoras: muchos hablaban de la libertad que implican las mismas, y del cambio de perspectiva que implican: cualquiera puede publicar sus propios contenidos. Y esto es innegable. Pero quizás muchos de los que hablan, por ejemplo, del copyleft, de la licencia Creative Commons, del software libre, del cánon de los cd’s o de los precios que la industria musical (im)pone, quizás todos estos estarían dispuestos a empezar a cobrar un dinerito por mantener una bitácora “patrocinada” por tal o cual empresa. Es decir, estarían dispuestos a que su tarea como autores de una bitácora reciba una contraprestación económica. ¿Puede terminar habiendo contradicciones? ¿Estamos contra los derechos de autor de los demás, pero dispuestos a explotar los propios? Lo dicho, la blogosfera es el espejo de la sociedad, y en ésta hay, entre otras cosas, mucha hipocresía.


