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El presente, la filosofía y la didáctica

¿Inmersos en el presente o alejados del mismo? Una pregunta para los profesores
¿Son los simpson un recurso educativo" ¿Y el fútbol"La enseñanza de la filosofía se mueve a menudo en una tensión de la que no siempre somos conscientes y que hoy quería poner en discusión. Dificultad que, por cierto, pudiera extenderse al resto de disciplinas y que necesariamente ha de resolverse con algún tipo de término medio que es preciso determinar en cada caso. Por un lado, el mundo de la educación tiende a un cierto academicismo, que se refleja no sólo en lo que es considerado "cultura" sino también en lo que es rechazado, que a menudo suele recoger aquello que la sociedad admite como "cultura de masas". Criticamos el fútbol, la telenovela y las revistas del corazón, por poner un caso, y nos refugiamos en nuestros autores favoritos, en la pureza y necesidad de nuestra disciplina. Desde el lugar (siempre exclusivo) del profesor se extiende una crítica que tiene cierto aroma aristocrático: despreciando lo que logra millones de audiencia o de ventas, creemos estar por encima de ello. ¿Best sellers" No gracias, yo leo a autores checos, rumanos o noruegos tan absolutamente deliciosos como desconocidos.

El caso es que esa vena de rancio abolengo cultural tiene que compaginarse (ineludiblemente) con la actividad docente diaria. Y nuestros alumnos, mal que nos pese, tienen la insana costumbre de ser gente normal: aunque haya honrosas excepciones (y no tan honrosas, campana de Gauss dixit), la mayoría de nuestros chicos disfrutan con la selección (si no es de un deporte es de otro), con El canto del loco, con El Chojin o con Extremoduro. Ahí aparecen los conflictos: no puede uno despreciar las tendencias culturales de la sociedad y luego querer estar cerca de quienes, en principio, deberían interesarse también por otras manifestaciones culturales, menos "masificadas" y extendidas, pero que constan en nuestro currículum. Ahí el profesor de filosofía se ve ovligado a bajar de su torre de marfil para lidiar en en ruedo educativo.

En las antípodas encontramos el caso del profesor didáctico, pedagógico, que no cree demasiado en los libros de texto y desprecia el academicismo: la filosofía, y el resto de materias, están en la prensa y los telediarios, en las películas, las series de televisión y los dibujos animados. En este caso siguen apareciendo interrogantes: ¿Está este profesor, partidario de explicar a Sócratas con un capítulo de South Park o de House, en disposición de criticar luego el consumo masivo de Bustamante o de los juegos olímpicos" Y lo que resulta aún más complicado: ¿Logrará este profesor que los alumnos desarrollen una capacidad rigurosa de conceptualización y argumentación o, refiriéndonos al resto de disciplinas, que alcancen los objetivos más allá de la película vista y comentada o más allá del cómic discutido en clase" Como decía al comienzo de la anotación, la solución a todo esto ha de estar en algún punto intermedio, algo que combine la metodología didáctica con la presentación de contenidos y el exigente trabajo de capacidades abstractas. ¿Es fácil de identificar y realizar este punto medio" ¿Lo consiguen los profesores en el aula" ¿Pecamos más de "didactismo" o de "elitismo cultural"" ¿Qué decir al respecto de las páginas web" ¿Esta misma web está más cerca de un extremo o del otro" Preguntas para pensar entre todos...

P.D: la imagen es gentileza de Milinkito Si se hace click sobre ella, se puede leer la pregunta que nos plantea Bart.