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Errores fecundos

Los fallos que terminan siendo aciertos...
En la historia de la ciencia (y de los descubrimientos en general) hay un proceso que se ha repetido varias veces: a partir de un experimento o de una idea equivocada, se termina consiguiendo un nuevo descubrimiento, una nueva línea de investigación. La casualidad ha inventado probablemente tantas cosas o ha alumbrado tantas teorías, como el trabajo sistemático, y hay varios testimonios de ello. De hecho hay quien ha acuñado la palabra serendipia, que recibe cada más atención en el mundo de la ciencia. Hoy quería compartir con vosotros un par de ejemplos en filosofía, muy poco rigurosos pero sugerentes. Además, los dos han sido "invenciones" de los alumnos... Ahí va la primera. Cuando, hace un par de meses, trataba de explicar el papel de la duda metódica en Descartes, les hablé del ejercicio mental que supone ir dudando de todo tipo de conocimiento, hasta quedar reducidos a mero pensamiento, a la conciencia. Les pregunté a los alumnos a qué les recordaba esta propuesta cartesiana. Uno de ellos, respondió sin ningún tipo de duda: al budismo. Puede parecer un disparate, pero sólo al que lo juzgue a la ligera. La conciencia ocupa un lugar central en el budismo, y es una de las formas de autocontrol que aconseja para llegar a liberarse del deseo. No sé si habrá estudios al respecto, pero me parece un modo interesante de buscar contactos entre la civilización occidental y la oriental. Toda una línea de investigación... El segundo ejemplo lo he leído en esta semana, corrigiendo unos exámenes. Uno de los alumnos me ha escrito en el examen que David Hume es el fundador del impresionismo. Ha suspendido (debía haber escrito "empirismo"), pero la verdad es que la filosofía de Hume puede reflejarse muy bien (al menos con objetivos didácticos) con un cuadro impresionista. El empirismo es una subjetivización del mundo, y los impresionistas pretendías mostrar, precisamente, cómo el mundo era percibido por el ojo del artista. De ahí precisamente esos trazos más gruesos, y esa obsesión por captar los mismos paisajes a diferentes horas, pues el ojo capta una realidad distinta. La consagración del momento y del color que caracteriza a los impresionistas encaja a la perfección con el empirismo de Hume. Además, he de reconocer que estos enlaces (quizás no muy ortodoxos) entre filosofía, ciencia, arte, literatura o religión me parecen muy interesantes. Y pensar a Descartes como un budista o a Hume como un filósofo "impresionista" puede ser un error extraordinariamente creativo... ¿Se os ocurre algún otro ejemplo de "error creativo""

Lo de los «errores creativos» está bien, aunque a mí me cuesta creer en algunas «casualidades» que se suelen citar como ejemplos: Fleming, Pasteur, Nobel o Jenner... Quien se da cuenta de un error y tiene la capacidad de considerarlo creativo no lo hace por «causalidad», sino porque no sólo está muy preparado sino también «muy interesado» en el tema y, por ello, es capaz de «ver» y sacar deducciones.

Ahí tienes toda la razón, Fabián. El "error creativo" exige un trabajo riguroso por detrás. Pero es bonito darse cuenta del papel de la casualidad dentro de la ciencia. Se suele entender que la ciencia es algo puramente mecánico. Sin embargo, es una forma más de creación, y, como tal, está sujeto a los azares de cualquier otra creación. Sólo el trabajo sistemático no garantiza el éxito...

Estoy totalmente de acuerdo! Y además desentumece y obliga a cuestionarse todo lo que se da por supuesto. La filosofía se apoya en el lenguaje y ambos han de estar vivos. Y ahora en serio...Yo he llegado aquí porque soy una estudiante de estética...¿Hay una relación directa entre el empirismo y el impresionismo? ¿es el impresionismo es el resultado estético de la corriente empirista?