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Esto no es una anotación

Meta-anotaciones y problemas lógicos
En el mundillo filosófico resultan bien conocidas las paradojas que derivan de la autoreferencialidad: de un modo legendario, todo empezó con aquel cretense, y siglos después Russell se encargó de llevarlo a la teoría de conjuntos, con aquel conjunto de todos los conjuntos que no pertenecen a sí mismos. Y hoy, por ejemplo, podríamos decir que esto no es una anotación, y mucho menos de las que se estilan por aquí: en ningún momento se está pretendiendo introducir un tema, si no está presentando algún tópico filosófico para su discusión. Simplemente se divaga sin rumbo fijo de un modo un tanto caótico, sin saber muy bien qué decir, ni qué contar, ni sobre qué hablar. Acaso pudiera ser que esto ni siquiera fuera una frase. Y en cualquier caso, nadie puede dudar de que esto no es un encabezamiento o una introducción. Nada más lejos de la realidad. Y es que a veces la filosofía (en este caso la lógica) es así. Comienza a construir mundos lingüsíticos llenos de trampas, agujeros y cárceles en las que queda encerrada. Al crear el lenguaje el hombre crea su propio enemigo. No deja de ser un instrumento endiablado, que nos acerca al mundo y nos aleja de él. Y las palabras, al fin, se agolpan, se dicen y nos olvidamos de las cosas, embaucados por el encanto del lenguaje. Reglas retorcidas, capaces de llevarnos a nos decir nada cuando creemos estar expresándolo todo. Recovecos orales y escritos, mundos en los que nos hacen vivir desde pequeños, cuando susutituimos, sin conocer de su peligro, las cosas por las palabras. Esa maldición lingüística que nace cuando escibimos: "esto no es una frase". Pero también podemos saltar de la pantalla o la hoja que lees: "Ahora no estoy leyendo" ¿Acaso has podido leer esta frase sin que te diera un escalofrío" Yo pude escribirla, pero no tengo tan claro que tú pudieras leerla. Esta claro, todo lo anterior no es el extendido de una anotación. Cuando el orden de la sintaxis se rompe en mil pedazos y cuando las normas empiezan a jugar contra sí mismas. Es ahí cuando el lógico desespera, y el científico o el matemático comienzan a verle las orejas al lobo. Porque al fin y al cabo, no son letras, palabras o frases las que se vuelven contra nosotros, sino a menudo nuestro propio pensamiento. Ese que le llevo a Descartes a plantearse una posibilidad tremenda: "yo no existo". ¿Acaso se puede pensar eso" ¿Es el lenguaje autorreferencial, o somos autorreferenciales" A menudo nos encanta hablar de nosotros, de nuestro "yo", sin que sepamos muy bien qué es eso. ¿Sería posible un lenguaje sin la palabra "yo"" ¿Perderíamos mucho en el camino" ¿Podríamos expresar todo lo que expresamos ahora" Conclusión: esto no es una conclusión. Y todo lo anterior tampoco es una anotación. ¿O sí"

Saludos Miguel. Interesantísima anotación (o mejor, no-anotación). El problema de la auto-referencia es una de las cuestiones básicas de las ciencias de la computación (mi área de trabajo), pero nunca se me había ocurrido extenderlo a la gran cuestión de intentar interpretar el mundo en que vivimos desde una perspectiva subjetiva. ¡Ya tengo una nueva duda que plantear a mis alumnos cuando toque explicar la máquina de Turing!

buenícimo eso que dices y amí me cae como anillo al dedo, pues en estos días he sido atacada por la llamada filosofía de la ciencia, por Quine, por Frege, por Popper, por el mismo Russell, en fin... las esencias se nos han perdido en medio de tanta ciencia.