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La creencia religiosa: ¿Una tabla de salvación?

Creer o no creer, esa es la cuestión

Terminamos hoy el trimestre con otro de los ecos de la Olimpiada Filosófica del fin de semana pasado. Hoy voy a centrarme en una pregunta que salió en el debate entre centros. En cierta manera, vino a decir la sagaz preguntadora, la religión es una respuesta a la falta de sentido, y se desarrolla allí donde el ser humano encuentra un límite, una frontera irrebasable. A poco que nos pongamos a pensar, el mayor límite y el mayor abismo al que nos enfrentamos es, sin duda, la muerte. Entonces, venía a plantear la pregunta, la religión es quizás una respuesta ante el miedo, una forma de encontrar una tabla de salvación y de evitar problemas. Dicho en otras palabras: una salida cómoda ante el incordio de vivir sin saber cómo ni por qué. Una forma de responder, de una vez por todas, las preguntas que se nos van presentando a lo largo de este largo camino que es la vida. Dios sería la escapatoria de la muerte y la solución acomodaticia para la vida. Al hilo de la pregunta, me surgió a mi otra que en cierta forma no deja de ser una consecuencia de la anterior: ¿Cuál de las dos es más cómoda, la vida del ateo o la vida del creyente" ¿Realmente es más cómodo creer, o es precisamente al revés" Abordemos brevemente ambas perspectivas para situarnos en posición de encontrar una respuesta.

Entender la creencia religiosa como una forma de comodidad es solo una manera de concebirla. Y la mejor prueba es la sentencia de Unamuno: "fe que no duda es fe muerta". La vida del creyente, si nos fiamos de Unamuno, no es el camino de rosas que lleva a la salvación eterna. Más bien es la vida de quien quiere ver luz en medio de la oscuridad, y esto puede experimentarse de una forma trágica. Se hace difícil encontrar entre los que se declaran totalmente creyentes, ejemplos de personas que no alberguen la menor duda de la existencia de Dios y de un orden superior, distinto a este nuestro. Profundicemos más todavía: toda religión implica una idealización de la humanidad, un modelo de persona que los creyentes han de realizar. Pongamos el ejemplo del budista: no sé hasta qué punto se puede decir que quien cumple estrictamente los preceptos budistas, o los de cualquier otro credo, lleva una vida "cómoda". Antes bien al contrario: los grandes ejemplos de la historia de personas que han destacado por sus creencias relgiosas no han tenido una vida precisamente fácil. No sólo por lo material, sino incluso en el plano personal: algunos de ellos han tenido que pagar incluso con su propia vida. De manera que aquello que en la pregunta inicial parecía una tabla de salvación puede ser a la vez una vía de sacrificio y renuncia personal, difícil de comprender en nuestros días. Lo que sí­ es fácil, y cómodo, es llevar una vida difuminadamente creyente: afirmar que Dios existe, pero no cumplir con lo que esta creencia debería significar en la vida de quien lo cree.

Vayamos ahora al otro lado, a la vida del ateo: ¿Diríamos que es la suya una vida más incómoda que la del creyente" De partida se podrí­a pensar que sí, pero sólo si nos fijamos en el ateo inquieto, muy cercano al Unamuno de carne y hueso: el ateo que se resiste a terminar siendo solo un saco de huesos dentro de una caja. El ateo que quiere ver luz en medio de la oscuridad, pero no puede ver absolultamente nada. Es una vida bien difícil la de aquel que tiene ansias de eternidad y sabe que se está acabando poco a poco, de forma inexorable y sin vuelta atrás. Sin ningún truco final. No obstante, no es esta la única forma de "ser-en-el-mundo" del ateo. Hay otra, cuya vida es tan acomodaticia o más que la del creyente conformista. Sería entonces el ateo ramplón y "sin sustancia", que se limita a "vivir la vida", sin creer en nada, pero sin preguntarse tampoco por este no creer. Sin dejar que la vida le empape con sus interrogantes. Dejarse llevar por un motivo bien inmediato: no meterse en complicaciones. Es entonces la del ateo que ni pregunta ni se pregunta una vida bien cómoda y llevadera, que no plantea objeción alguna. Con los esbozos que he presentado, podríamos preguntarnos ahora qué tipos de creyentes y ateos predominan, y si nos pudiéramos formar una "imagen promedio", tanto del creyente como del ateo, analizar cuál de los dos lleva una vida más sencilla. Sé que es caer en tópicos, pero es una de las formas de introducirse en el asunto. En cualquier caso, la reflexión sobre el tema queda, como siempre, como tarea para quien haya llegado hasta el final de la anotación.

Antes se sabía que venía alguien, el problema era concretar quién era ese que venía. Posteriormente nos empezamos a preguntar (la sociedad en su conjunto) si venía alguien. Y en la actualidad la sociedad no se pregunta ni por si alguien viene y quién es ese que viene en caso de que venga alguien. La sociedad actual simplemente no se hace cuestión sobre dicha problemática. Por tanto, el ateísmo actual no niega a Dios, y no lo niega, porque ni tan siquiera se pregunta por Él. Y éste último es el ateísmo más dañino. Y lo es en un doble sentido: a nivel individual y a nivel social. A nivel individual lo es, pero no porque defienda unas creencias (sí, creencias) determinadas frente a otras creencias (aquí, y cómo no, no hace falta aclarar que son creencias) sino porque no se pregunta sobre nada. Y con este “sobre nada” me refiero a las cuestiones últimas (independientemente de la respuesta que se dé a esos interrogantes últimos). Y una persona que no se pregunte por las cuestiones últimas acaba convirtiéndose en un “vivalavida”. Pero es que una sociedad que no fomente el preguntarse por las cuestiones últimas es una sociedad que sólo produce “vivalavidas” ¿Y qué es capaz de “crear” una sociedad de” vivalavidas” en el campo de la literatura, del arte o de la filosofía? Pues nada, absolutamente nada. Una sociedad que no se pregunte sobre las cuestiones últimas, independiente de la respuesta que dé a dichos interrogantes, es una sociedad muerta, y por tanto, incapaz de “crear” nada. No he querido enfocar el tema desde el punto de vista religioso. He querido resaltar (independientemente de que se esté de acuerdo o en desacuerdo, total o parcial, con mis opiniones) que el que una sociedad abrace el ateísmo tiene unas consecuencias (que algunos juzgaran como positivas y otros como negativas, ya sea de forma total o parcial). Es decir, el ateísmo no sólo incumbe a los individuos. No es que las personas, y a título individual, crean o no crean en Dios, sino que una sociedad que crea o que no crea en Dios o que no se haga problema del mismo, tiene unas repercusiones en el mundo del arte, de la cultura, de la política, etc…. Y que esa dimensión social, a su vez, nos con-forma como individuos.

¿Como puedes decir que el ateísmo actual produce "vivalavidas"?. El ateísmo es la estación de partida, no de llegada, de todas las personas que no podemos admitir las historias increíbles de los libros sagrados. ¿te parece más sencillo admitir que cuando te mueras te estarán esperando tus familiares en el cielo?. Yo no me considero un "vivalavida", pero sí quiero vivir la vida, no vivir mi muerte y resurrección. Ignoro qué diablos ocurrirá con mi "ser" una vez que fallezca, pero sí sé que si me concentro en disfrutar de los maravillosos momentos que me ofrece la naturaleza, por ejemplo, sí que me siento "vivo", mucho más que si me dedicara a abrazar a cualquier libro sagrado que me ofreciera una guía de salvación hacia la eternidad. Yo veo a los católicos, ahora con su semana santa, y me pregunto sobre lo absurdo de su situación, repitiendo ritos absurdos y carentes de la más mínima lógica. O quizás no, la religión es una buena forma de amansar al rebaño y que estos no vean como se los ricos, los poderosos, les roban impunemente.

Hola saludos a todos. He estado algunos días dudando si intervenir para comentar los artículos, que Miguel he publicado comentando “La filosofía que bulle en las aulas”, “Etica y Dios” y “La creencia religiosa”, todos ellos relacionados con la olimpiada filosófica. Ha sido el comentario de Manuel el que me ha decidido a comentar, ( perdón por la aliteración), algo en defensa de los “vivalavidas” como los habéis llamado. Algo parecido a lo de Gaunilon cuando escribió “Pro insipiente” contra San Anselmo. Bien el caso es que yo pienso que, haciendo un comentario “metafilosófico”, los filósofos, los que estamos contagiados de la enfermedad metafísica, podría decirse así, damos por supuesto, (no se si ese es el pensamiento de Miguel), que esa es la-manera natural-de-estar-en-el-mundo. En cuyo caso el denominado “vivalavidas”, (en castellano tradicional se decía ese es un “vivalavirgen”) sería el enfermo. Pues yo pienso que en el mundo actual, hay personas, no se si muchas, a las que no es adecuado llamar “ateas”. Serían aquellas personas que no se plantean tales problemas. Pasan del asunto. “una sociedad que crea o que no crea en Dios o que no se haga problema del mismo, tiene unas repercusiones en el mundo del arte, de la cultura, de la política, etc” es la opinión de mi amigo Elías, como era de esperar. Pues esa tesis yo creo que no es evidente, es cuestionable. Como dice un título de cine, “las cosas cambian” y cabría preguntar si la evolución futura de las mentes, no eliminará ese tipo de cuestiones que algunos nos hacemos. Saludos cordiales,

!uff!, lo siento. Es verdad, no es lo mismo la expresión "vivir la vida" que "vivalavida". Aunque sigo manteniendo lo dicho me disculpo por la expresión utilizada. Dices, Buho:una sociedad que crea o que no crea en Dios o que no se haga problema del mismo, tiene unas repercusiones en el mundo del arte, de la cultura, de la política, etc” es la opinión de mi amigo Elías, como era de esperar. Pues lo siento pero no, no es una opinión (esperable o no)sino la constatación de un hecho que cada uno valorará en cada caso concreto. O esto, o el reconocimiento por tu parte de que el cristianismo no influyó en el mundo del arte, de la cultura, de la política. ¿Veremos ahora si tu respuesta es o no esperable? un cordial saludo

Pero no has entrado en el fondo del asunto. Efectivamente es un hecho, en contra de la opinión de algunos "progresistas". El cristianismo esta en la base de lo que llamamos cultura occidental. En otras culturas otras religiones. De acuerdo. Lo que yo sugería era, "si la evolución futura de las mentes no eliminara ese tipo de cuestiones filosóficas que nosotros encontramos normales". saludos

cualquier creencia, sea ésta la que sea, influirá en la sociedad.

De acuerdo Elias, pero no se hablaba,por mi parte de eso. Sino de si, dado que es también un hecho la existencia de gente que enfocan la vida como un vivalavirgen", es decir, que pasan de las cuestiones filosóficas, si se podría pensar en "una sociedad que pasase de esos temas". Algunas novelas de ciencias ficción, el "mundo feliz", y otras ya lo plantearon. La cuestión, por tanto es, si preguntarse por la preguntas filosóficas, sentido del mundo, Dios etc.,es la manera-natural-de-estar-en-el-mundo, o si es un enfoque siendo posible otros, según aquella cita ya tópica de Hamlet. saludos

Lo que plantearon novelas como un mundo feliz es justamente lo contrario, es decir, cómo dejar de ser humanos. Es la conversión en no-humanos, o la reducción a la parte no- humana de todo ser humano, lo verdaderamente angustioso de dichas novelas. Personalmente considero que existe una serie de interrogantes existenciales consustanciales a todo ser humano por el mero hecho de serlo. Preguntas como ¿ Qué va a ser de mi? ¿Qué voy a hacer de mí? ¿Qué debo hacer? ¿ Porqué el sufrimiento, el dolor o la injusticia? ¿Tiene todo esto un sentido, un por qué y un para qué? Creo que el ser humano, y desde los inicios de su humanidad, irremisible y recurrentemente se formula las preguntas antedichas y trata de darles una respuesta. Cuestión aparte son las respuestas dadas y la "vías" usadas para darles respuestas a las mismas. Un cordial Saludo

Efectivamente “Mundo feliz “es una crítica a ese mundo deshumanizado de la técnica. Lo cite como “caso que pudiera ser…” La cuestión en esencia sería, si esa serie de interrogantes existenciales, a todo ser humano por el mero hecho de serlo, son debidos a la misma naturaleza humana, o si son el resultado de una formación ad hoc que parece que todos tenemos. Saludos cordiales.

El hombre es la única realidad cuyo ser no está dado. Lo cual quiere decir que es una realidad que para poder ser tiene que ir haciéndose. Y esa es la razón por lo cual le asaltan todos esos interrogantes existenciales. Es que si el ser del hombre estuviera dado entonces no surgiría, como en el caso de una piedra o de un león, ninguna duda existencial. Eso sí, las respuestas que se den a esos interrogantes dependerán de la situación socio-histórica y personal que a cada uno le toque vivir.

Sí, es una explicación razonable que deja a salvo el hecho de la existencia de los "vivalavirgen" de los que se hablaba. Saludos cordiales

!Ah! realmente crees que a los "vivalavirgen" no le asaltan las mismas dudas que nos asaltan a los demás en determinadas circunstancias de sus respectivas biografías. Pues por supuesto que le asaltan como a cualquier hijo de vecino. Otra cosa es que no deseen afrontarlas y sigan viviendo como si esos interrogantes no fueran con ellos. Por cierto, que de una u otra forma, eso nos ocurre a todos. Es que enfrentarse a la angustia o a la nada de la existencia no es tarea fácil. Cuántos realmente lo hacemos. En realidad, cuántos de nosotros ( y yo me incluyo el primero)no somos realmente unos "vivalavirgen". Un cordial saludo

Esa es una buena pregunta. Es posible que sea como dices.La cuestión, entonces, sería si es una ventaja o no tener esas "dudas existenciales". Aquello del "ser o no ser". saludos cordiales

Sobre la creencia religiosa y otros asuntos filosóficos. Parece que todo esta dicho. Sin embargo pienso que solamente hemos aclarado que algunos piensan que “todos los humanos” tienen una disposición o capacidad de plantearse lo que llamamos las cuestiones filosóficas: “qué soy, de donde venimos, a donde vamos”, (otra manera de preguntarse aquello de: qué puedo saber, qué debo hacer, que puedo esperar), mientras que otros dudamos que tales cuestiones formen parte de lo que algunos llaman “universales humanos”, esto es, que no es posible afirmar que tales cuestiones formen parte de la preocupaciones “todos” los humanos. Utilizando el lenguaje cotidiano, a los que parece no preocupar tales cosas les denominamos “vivalavirgen”, expresión definida en el DRAE, como “persona espreocupada e informal”. Que tales gentes existen es una obviedad, como demuestra el uso de la expresión, asumida por el DRAE También es obvio que “persona despreocupada e informal” tiene un matiz peyorativo. Pero peyorativo o no, lo que seria una valoración moral, no quita el hecho de que existen tales gentes, como existen otras muchas gentes valoradas negativamente, delincuentes etc., No voy a alargar este comentario. Solo señalar que, en el trasfondo hay siempre una valoración moral, de manera que parece suponerse que el que no se ocupe de tales cosas es un despreocupado e informal, "debiendo ser formal y estar preocupado", como sería su obligación. Quod erat demonstrandum. Saludos cordiales,

Buho, no sé exactamente sobre qué se sustenta tu tesis. Da la sensación de que se sustenta en un simple deseo. En el deseo de que la cosa sea así. A poco que te des una pequeña vuelta por la antropología, la sociología o la psicología te darás cuenta de que esos existenciales son un hecho cierto. Da la sensación como si aceptar ese hecho cierto supondría el tener que aceptar otras cuestiones. Además, fíjate en una cosa. Dices, y según el diccionario de la Real Academia, que pueden existir “vivalavirgen”, entendiendo por tales a personas despreocupadas o informales. Pues bien, una cosa es que a todos nos asalten dichas cuestiones y otra bien diferente es el cómo abordamos dichas cuestiones. Las podemos abordar desde la congoja unamuniana hasta el mayor de los pasotismos. Es que da la sensación de que razonas de la siguiente manera: “Como hay gente que no se preocupa de ciertos temas entonces es que dichos temas no se le presentan”. Es que simplemente uno no puede estar preocupado o despreocupado de una nada absoluta (la nada existencial ya es una “cosa”). Uno se ocupa (ya sea pre-ocupadamente o des-preocupadamente) de algo que le está presente. Creo que lo que defiendes no es ya la existencia de “vivalavirgen” sino de seres con aspecto humano, pero que en realidad no lo serían, a los que ni tan siquiera le asaltarían dudas existenciales. No ya que no las respondan (aunque despreocupadamente) sino que tan siquiera le asaltaran o se le presentaran. Sé que lo que voy a decir quizás sea injusto, así que tómatelo como una mera provocación intelectual (que en el fondo es lo que es), pero da la sensación de que estás más preocupado en defender una ideología (la no existencia de existenciales humanos) aunque para ello te lleves por delante al propio ser humano. Y cuando se opta por las ideologías y no por las personas la cosa no suele acabar muy bien. Un Cordial Saludo

Hola Elias. No voy a discutir sobre cuestiones marginales. El asunto es si se puede afirmar que las denominadas cuestiones filosóficas: sobre el sentido último de la vida, las creencias religiosas, Dios etc., es algo natural fundado en la misma naturaleza humana. Mi opinión es que se puede hablar de una naturaleza humana común a la especie. Debe haber algunos mecanismos innatos, reglas, que permitan aprender los papeles de la cultura en que se vive. Pero hay que distinguir entre los mecanismos más profundos y las categorías de conducta que se generan que “ciertamente varían entre culturas y se deben aprender”,(S. Pinker “La tabla rasa”) . Estas últimas no son innatas, sino que proceden de lo que algunos llaman “coevolución gencultural”,(E.O.Wilson) y no son universales. Esa problemática filosófica pienso que es una forma de interpretar la realidad con origen sociocultural. Como dije inicialmente esto es como una defensa del vivalavirgen”, aunque esa no sea mi forma de ver el mundo. Saludos cordiales,

Qué feliz encuentro! Ha sido una maravilla encontrar boulesis. Enriquecedor. Gracias a todos. Creo que el prefijo a-teo (como a-bulia) pretende hacernos a los ateos sujetos privados de algo (de espiritualidad, supongo) cuando muchos entendemos el ateísmo como la consecuencia lógica de ir más allá de preceptos mágicos, hadas y amigos invisibles. Habéis citado el mundo feliz de Huxley. De este mismo autor extraemos la idea de que las cábalas son epifenómenos. El problema de haber evolucionado con una base sólida del primer metatarsiano que nos dda mucha estabilidad al andar son los huesos sesamoideos, que no tienen utilidad y sin embargo a veces se inflaman y molestan. Así, las creencias religiosas son "accidentes" del cerebro. El problema de tener un cerebro maravilloso y muy funcional es que determinadas creaciones son absurdas y consumtivas. En el síndrome de Gastaut-Geschwind aparece hipersexualidad, hiperreligiosidad e irritabilidad. En la gente a la que se le administra L-Dopa (para el Parkinson p.ej) aparece una mayor tendencia a encontrar correlaciones narrativas, numéricas o metfaísicas -al "todo encaja"- y a encontrar una concepción dialéctica a la existencia... Todo para explicar que es el cerebro el que genera la religiosidad, con otro cerebro no la tendríamos y si no la tendríamos con otro cerebro ¿existe?. Hay evidencia de que existen cosas que no podemos percibir (por muy grandes o muy pequeñas, por longitud de onda ... pero ¿existen las cosas que nuestro cerebro genera pero de las que no hay evidencia? Sí son epifenómenos. Como la religión. Saludos cordiales