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La debilidad de la democracia

Tolerar a los intolerantes
Pasado ya el día de la constitución (festivo para unos, no tanto para otros), puede ser un momento oportuno para profundizar un poco en la idea de democracia (aunque no son exactamente lo mismo, constitución y democracia). Muchas son las críticas que se le plantean a este sistema político: falta de representatividad, separación entre la clase política (una élite reducida) y la sociedad civil, vacíos de legitimación, manipulación de opiniones... Pero todas las críticas, coinciden también en señalar que no hay un sistema mejor: se sugieren sí, nuevas mejores, retoques democráticos, pero nadie afirma tajantemente (al menos en el campo de la filosofía política) que haya que desechar la democracia para instaurar nuevos sistemas políticos. Parece que aquello de que la democracia es el menos malo de todos los sistemas posibles sigue hoy tan vigente como hace 50 años. Eso no impide, evidentemente, que la democracia en la que vivimos sea aún débil, y que hoy, por haber celebrado ayer el día de la constitución, nos preguntemos un poco qué problemas debe afrontar toda democracia. Una de las grandes virtudes de la democracia es que garantiza las libertades individuales. A todos nos gusta, cómo no, poder decidir qué queremos hacer, pensar, creer, decir... La conquista de la libertad ha sido un logro social e histórico, y siempre tenemos que cuestionarnos si aún no tenemos que seguir vigilando al estado o a otras instancias políticas y sociales para que no se entrometan en nuestra libertad. El instrumento jurídico elemental que garantiza esas libertades es el derecho: todos estamos seguros de tener derechos, aunque con mayor frecuencia de la que se debiera nos olvidemos de las obligaciones. El sistema garantista nos protege de los abusos de poder, y salvaguarda nuestras libertades fundamentales. La fuerza de la democracia está precisamente en que con nuestra soberanía construimos un poder político que se controla a sí mismo. Un enorme pacto de no agresión y de respeto. Así puede ser entendida la democracia. ¿Dónde está su punto débil" Precisamente es que este sistema garantista protege también a aquellas personas que están en contra de la democracia. También un terrorista islámico tiene derechos en occidente, faltaría más, pero la contradicción aparece cuando esos derechos son utilizados en contra del propio sistema democrático. Tolerar a los intolerantes. He ahí la cuadratura del círculo democráctico. No sólo tolerarlos, sino también integrarlos en la sociedad, respetando y salvaguardando todos sus derechos. ¿Es realmente posible que quienes están en contra del sistema democrático vivan dentro de una democracia" ¿Acaso no pone esto en peligro a la democracia" ¿Cómo defenderse de la amenaza permanente de los que no son democráticos" La eterna tensión entre libertad y seguridad reaparecía en nuestros medios de comunicación, cuando la UE decidía guardar los datos de llamadas y mensajes. ¿Es esta medida necesaria" ¿Se utilizará esta medida sólo para luchar contra el terrorismo" ¿O se aprovecharán de ella para recabar más información sobre nuestros hábitos y nuestra forma de vida" ¿Se salen con la suya los enemigos de la democracia al obligarnos a vivir en una sociedad más controlada, con menos libertades"

Muy buen artículo, es un debate interesante. Hace poco el historiador Timothy Garthon Ash hablaba sobre eso, y respondía que "sí" a esa última respuesta que planteas. Si restringimos nuestras libertades vamos en contra de los ideales democráticos, y eso es precisamente lo que quieren los enemigos de la democracia.

<i>Una de las grandes virtudes de la democracia es que garantiza las libertades individuales.</i> Me temo que no estoy de acuerdo, nada más lejos, auqnue como bien dices la democracia es "el mejor de los sistemas posibles" (o al menos de los probados), no deja de cercenar la libertad. Fue/es necesaria, pero, en vez de tender a un mayor grado de indivualismo los estados toman cada vez más poder, y es una pena. En cuanto a la segunda parte, mejor la dejo porque... tengo un conflicto teorico/práctico.

El dilema que planteas lo llamó Popper "la paradoja de la tolerancia" y el problema, como con todas las paradojas, es que no tiene fácil solución. Decía Nietzsche, más o menos, que la diferencia entre los sistemas políticos que no admiten más que una posición y los que admiten cinco no es demasiada, desde el momento en que cuando te sales del redil el rebaño se te echa encima. Quien dice el rebaño dice el peso de la ley que habitualmente no está dictada por el rebaño sino sobre el rebaño, pero bueno. La cuestión es ¿dónde está el límite de lo que es permisible y lo que no? ¿Quién dicta las reglas del juego y a favor de quién? Respecto a la primera pregunta, la cosa es difícil de teorizar. Locke proponía que se expulsara del juego democrático a los papistas porque no eran tolerantes y porque dependían de una potencia exterior. Pero, de acuerdo con el primer criterio, podemos ahogar fácilmente a cualquiera que presenta una alternativa al sistema. En efecto, el sistema se basa en las reglas del juego, pero alguien puede aducir que esas reglas están puestas para dar ventaja a los poderosos. ¿Lo expulsamos del juego porque no acepta las reglas? En cuanto a lo segundo, ¿qué es una potencia extranjera? ¿Y en qué consiste depender de? Con frecuencia se ha utilizado este criterio para ilegalizar a aquellos que mantenían posturas contrarias a un sistema porque sus posturas eran semejantes a las de un supuesto enemigo exterior. (Argumento de Fidel Castro para encarcelar a disidentes). Todo esto tiene que ver con el chascarrillo de Churchill (que, por cierto, evitaba hablar de los sistemas posibles y se refería a los existentes más bien). Porque la pregunta clave es: ¿Y qué es una democracia? ¿Y si esto no es una democracia? Vale.

En democracia tiene el mismo derecho a decidir el futuro mandatario del país un licenciado universitario que un pobre analfabeto, un medico que un obrero. La democracia a priori iguala el rasero en todos lo estratos sociales. Todos tenemos a ejercer derecho al voto. Esa es la fuerza de la democracia, rubrica el futuro del poder mandatario y la sociedad con mimbres populistas. Que sea bueno o malo? Que podría ser mejor? Que no es lo ideal? Eso es un tema ya más complejo. Mi opinión sigue siendo la clásica "la democracia es el sistema menos malo". Saludos

Xavp, dices bien: "a priori". Pero a posteriori la igualdad de oportunidades es un camelo. (¿Hace falta demostrarlo?). El problema es que a priori todos los sistemas políticos son una maravilla. Hasta la Calípolis platónica. Pero poner a prueba una idea consiste en ver como se lleva a la práctica. Y si falla habrá que explicar las razones del fallo y corregirlas. La democracia parlamentaria capitalista (¿palabra tabú?) lleva fallando de los mismos fallos de los que advirtió Jefferson hace más de dos siglos: el poder de las corporaciones económicas. Pero nada se ha hecho por corregirlo. Entre otras cosas porque los que han querido modificar las reglas del juego han sido puestos fuera de la ley de acuerdo con la peculiar manera de resolver la paradoja de la tolerancia que tienen los poderes fácticos: sucesivamente han sido acusados de nihilistas, comunistas, extremistas, radicales o lo que fuera. Y es que el poder está muy cómodo con las normas del palé. (Ya sabes, la banca siempre gana).

Es tan débil la democracia que, en ocasiones, permite, de acuerdo con sus normas, el acceso al poder precisamente de aquel que se propone destruirla. Como en el caso de Hitler, por ejemplo.

Contestándote, Hipatia ( salvando el tiempo transcurrido ) que estoy de acuerdo contigo, en que la democracia y me atrevería a decir cualquier orden politíco, es un camelo, que nos lo comemos todos ( salvo los locos y los moribundos ) e intentar dar un análisis serio ha esta cuestión es darse cuenta hacia donde nos dirigimos...por qué la política aunque haya una desidia generalizada es un bien que hay que cuidar, por que nos guste o no es esencial para el desarrollo de una sociedad y para asegurarnos un "estado de bienestar" ( léase sistema ) otro camelo y además hipócrita. Por que esta gran manzana llamado mundo da sintomas de flaqueza y su hedor ya llega hasta Marte . ¿Yo me pregunto que si nos servira de algo ser la suprimacia racional de este planeta ? ... y como tu bien dices siempre ganan los mismos.La ley del eterno retorno. Saludos

El problema es que la democracia parlamentaria en la que vivimos se ha convertido en una democracia sustitutiva. La política no sólo la ralizan los políticos, la ciudadanía hace política, cuando se moviliza y cuando no. Dos palabras: democracia participativa