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Más problemas con la ética consecuencialista

Sobre el razonamiento moral en política · Actualidad


Ya hablábamos de eso hace casi un año. Pero por lo visto, los argumentos que desde un punto de vista moral nos parecen perversos, tiene una plena vigencia en política (y es que, al final, habrá que darle la razón a Maquiavelo, con aquello de que el fin justifica los medios). Y es que nuestro gobierno, anteriormente antibelicista, ha decidido hacer negocios relacionados con la industria de la guerra, esta vez con Venezuela. Si nuestra ministra de exteriores (del PP) justificaba la guerra hace un año por sus efectos sobre el petróleo, los socialistas creen que este tipo de contratos garantizan la continuidad de los astilleros españoles. La crítica de la oposición no ha tardado en llegar, y tampoco la respuesta correspondiente. Lo curioso del asunto es, a mi entender, que ninguno de los dos está legitimado para desarrollar plenamente ninguno de sus argumentos.

Veamos: o bien argumentos consecuencialistas del tipo “si decido A (siendo A algo moralmente rechazable, sea una guerra o negocio armamentístico), logro tales beneficios B (siendo B, especialmente, beneficios económicos)” son admisibles, o bien este tipo de argumentos (para algunos perversos desde un punto de vista moral) no son admisibles. Lo que no es de recibo es que sean admisibles en unos casos pero no en otros. Es decir: un partido político no puede haber dicho en su día que una guerra se justifica por sus efectos sobre los precios del petróleo, y decir un año después que el comercio armamentístico no legitima ningún tipo de interés económico. Y, por supuesto, se puede formular al revés: ningún partido político debería poder decir un año que ningún beneficio económico justifica una guerra, y estar dispuesto (al año siguiente) a negociar con armas, buques o aviones militares para conseguir reflotar unos astilleros. Las contradicciones afloran por doquier.

Y este es el gran problema de la ética consecuencialista al que apuntábamos hace un año: hoy puede estar a tu favor, y mañana en tu contra. Todo dependerá de los vientos que soplen. Y también por eso los ciudadanos deberíamos considerar inadmisible que nuestros políticos (de un partido u otro) utilicen argumentos moralmente falaces cuando les conviene. Que sean abanderados de las guerras justas un año, y pacifistas convencidos al siguiente. Que se manifiesten en contra de la guerra continuamente, y al año siguiente logren beneficios económicos a través del comercio de la guerra. Desde luego que un cálculo de consecuencias es necesario en todo razonamiento moral, pero también es preciso algo más, que nuestros políticos suelen ignorar. Se podría llamar coherencia moral, se podría llamar integridad, se podría llamar mantener unos valores propios… Se podría llamar de muchas maneras. Al menos de tantas como adjetivos se me ocurren para calificar los argumentos y posturas morales de los partidos. Pero esos me los callo. Por pudor.

Actualización (30-3-2005, 13:11): como colofón, se nos cuenta que la venta de armas no puede ofender, pues beneficia a los pueblos y sirve a nobles objetivos.

§ | Miguel | 30/Mar/2005 | 00:53 | Añadir comentario |

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7 comentarios a “Más problemas con la ética consecuencialista”

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La cuestión es:
¿Qué haría si fuera el presidente del gobierno?
Tengo muchos problemas encima de la mesa, uno es el de los astilleros, necesito encontrar clientes potenciales para los astilleros españoles, si no lo hago yo, lo hará otro país y desde mi punto de vista:
¿No son armas de destrucción masiva?

§1 | jrnCalo | 30/03/2005 | 13:46

Vale, estamos de acuerdo. Pero utilizando el mismo argumento también estaría justificado apoyar en su día la guerra de Irak: ponte en lugar del presidente… Sinceramente, desde mi punto de vista, ambos argumentos son inadmisibles, y el consecuencialismo necesita complementarse con otras perspectivas morales…

Al final, quizás, una de las conclusiones podría ser que la ética es utilizada por los políticos sólo de un modo retórico, manipulándola a su antojo.

§2 | Miguel | 30/03/2005 | 15:16

Por supuesto, en términos de argumentación, es insostenible según lo que comentas. Pero creo que si vamos más allá de las palabras, no son la misma cosa apoyar la guerra de Irak y vender armas a Venezuela.

El material que España va a vender al país de Hugo Chavez es de “perfil bajo”, esto es, aviones de transporte, patrulleras… Por supuesto estos vehículos portan armas que pueden matar, eso no lo niego, pero no son un armamento pesado, ni mucho menos.

Apoyar la guerra de Irak suponía ir a las armas contra los gobernantes de aquel país y, de paso, perjudicar a toda la población civil con una invasión del territorio.

Francamente, no me parecen la misma cosa. Otro asunto sería debatir si esto es una “venta humanitaria” o un “beneficio para el pueblo”… Claramente eso sería asi en vez de corbetas ofrecieramos ambulancias u hospitales de campaña.

§3 | Daniel | 31/03/2005 | 04:02

Bueno, si ya comienzas diciendo que en términos de argumentación es insostenible, qué más vamos a decir. Fíjate, además, en lo que comentas después: material “de perfil bajo”. En fin, si nos ponemos a “aterrizar” sobre los casos (parece que para unos el “conscuencialismo” es legítimo y para otros no…), creo que Venezuela no es ningún ejemplo de país estable con el que comerciar, cuando al día siguiente de firmar los acuerdos nuestros políticos reivindican que se cumplan allí los derechos humanos…

Yo, particularmente, sigo defendiendo mi postura: el consecuencialismo no es válido, ni para unos ni para otros. Mal estuvo meternos en la guerra de Irak por beneficios económicos y mal está enviar material “de perfil bajo” por beneficios económicos. Lo que sí se nota es cómo cambian respectivamente sus estrategias los partidos políticos: su discurso es muy distinto cuando están en la oposición y cuando están en el gobierno.

§4 | Miguel | 31/03/2005 | 14:51

Por supuesto, el discurso de unos y otros cambia de estar en gobierno o en oposición, pero me mantengo en que la argumentación filosófica no lo es todo en estos debates más políticos que económico (aunque esto me cueste un tironcillo de orejas…)

Sigo pensando que ambas disposiciones (guerra de Irak y venta de armamento a Venezuela) no son la misma cosa y que quieres llevarlo a que sean algo equivalente. Del caso actual también hay que tener en cuenta que hay que llevar trabajo a los astilleros y mejor, pienso yo, será llevarles barcos de transporte militar que portaviones o fragatas.

Por otra parte de acuerdo con que Venezuela no es un paraíso de tranquilidad. Una vez dijeron que en Caracas hay sucesos violentos con muertos todos los días. Pero las armas que matan ahí no suelen ser aviones CASA o buques de San Fernando…

§5 | Daniel | 31/03/2005 | 15:56

No nos equivoquemos. No pretendo igualar ambas decisiones: puestos a “calibrar” las consecuencias de cada una de ellas, me parece más grave, evidentemente, la decisión de participar en una guerra.

Sin embargo, y esta era la clave del artículo a la que no estoy dispuesto a renunciar tan fácilmente, ambas decisiones se han legitimado (al menos por parte de aquellos que las han tomado) a través de argumentos conscuencialistas, que es lo que yo critico.

En fin, entonces reconocemos que la política es independiente de la ética… Y que las “reflexiones filosóficas” no lo son todo en política. Esta es la debilidad y la miseria de la ética y de toda la filosofía. Pero su fuerza y su grandeza radica precisamente en señalar que, aunque no valga de nada, lo que se ha hecho es éticamente criticable…

P.D: me permito resaltar, a modo de ejemplo, un titular de la prensa alemana (nuestros, ahora, “supuestos” amigos internacionales): “absolutamente irresponsable”.

§6 | Miguel | 31/03/2005 | 16:06

¿Iraq es Vietnam?
El miércoles hubo una crucial reunión en la Casa Blanca entre el consejero de Seguridad Nacional, Stephen Hadley, y un grupo de senadores republicanos que aprietan al ejecutivo norteamericano para que cambie de rumbo.
El fracaso se sustentaría, para las partes, en la falta de progreso en el registro político-institucional porque el gobierno de Nuri al-Maliki va a la deriva.
El argumento, un poco irónico o cínico, vendría a ser el de que los iraquíes no son capaces de ayudarse a sí mismos y, por tanto, no pueden esperar de nosotros que gastemos vidas y dinero.
¿Otro Vietnam para los EStados Unidos de América?
Pronto lo veremos

Carlos Menéndez
http://www.creditomagazine.es

§7 | Credito | 13/07/2007 | 11:32

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