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No saber qué pensar

Forges y el día de la mujer

Es difícil tomar postura ante la huelga de mañana, 8 de marzo. Hace ya años que esta fecha nos trae a la mente el día de la mujer. Las paradojas de la vida nos llevan a que se celebre con huelga. Un breve repaso a la historia nos dice que la fecha y los motivos han ido variando. Lo que no ha cambiado nunca es el protagonismo de las mujeres. Empujado por los feminismos de diversa índole y signo ha desembocado en el paro de hace un año y la huelga general de mañana. Una tendencia que parece llamada a irse consolidando en próximos años. Pasaremos así de celebrar el día de la mujer a la convocatoria internacional de una huelga. Y como decía al principio: no sabe uno qué pensar al respecto. Con la mujer por bandera se nos llama para dos horas. A seguir la huelga general. Se nos dice que la huelga, en realidad, debería ser solo de mujeres, pues de esa forma se notaría más su importante papel en el mundo laboral. Entrando en lo doméstico: que las mujeres no hagan ni una sola de las tareas que vienen haciendo asiduamente. Por opciones que no falte: que ese día asuma el hombre las tareas que ha desempeñado la mujer. Y viceversa. Es tal y tan variada la pluralidad de ofertas y propuestas que parece el feminismo una causa de ocasión: escoja usted lo que más le guste. Lo que mejor se ajuste a sus ideas, intereses, preferencias. 

 

Ocurre además algo peculiar: prácticamente todos los medios ensalzan alguna de las modalidades de huelga. No hay sin embargo ambiente de huelga general. Quizás sea por marcar estilo: el tono se endurece en las huelgas generales "masculinas", mientras que es más "civilizado" o "dialogante" en las huelgas convocadas por mujeres. Mañana será, seguro, una huelga sin incidentes, sin daños materiales, sin piquetes informativos. Lo cual, por cierto, no le quita valor: una huelga no lo es menos por no ser violenta. Más aún: seguramente habrá lecciones que extraer del tema. Así que llevamos ya un par de semanas de tranquila toma de conciencia, de calmada lluvia de datos que ponen de relieve la desigualdad en todos los ámbitos: desde el doméstico hasta el laboral, pasando por el reparto del poder. Y mañana habrá quien no secunde nada, quien siga el paro o quien no acuda al trabajo. La cuestión es si esta es la respuesta. El 9 de marzo se recogerán las pancartas. Se volverá a un entorno laboral desigual. La clase política guardará el discurso igualitario que hace un par de días pudo leer delante de una pléyade de altos cargos (la mayoría varones). El discurso que esconde lo de siempre: haz lo que yo digo y no lo que yo hago. Y en las casas las tareas se repartirán de un modo bastante similar al de ayer o antesdeayer.

 

Que la huelga sea o no sea inútil es sólo un dato más. El cambio vendrá de otros lados: del ámbito educativo, de la cultura, de la economía. Vendrá del mundo doméstico, cuando el hombre asuma el papel que le corresponde y no puede eludir. Estamos hablando de cambios que requieren décadas. La causa de la mujer es ante todo una causa moral y puede que la huelga, por mucho que se convierta en costumbre, no logre cambiar rápidamente esta moral de la dominación y la servidumbre. Por esto no sabe uno qué pensar ante otros hombres que se niegan a hacer lo que es suyo. Pero tampoco ante un movimiento, el que defiende a la mujer, que está dividido y enfrentado. Feminismos de matices, que cristalizan en distanciamientos que restan efectividad a la causa: los que expulsan a los hombres del asunto, o los que pretenden dejar fuera a las mujeres que no comparten sus planteamientos. Feminismos dogmáticos, convertidos casi en credos y religiones. O estas de nuestro lado o estás contra nosotras. 24 horas, dos horas, ninguna hora. Radicales, liberales, ecologistas... una pugna por no se sabe qué monopolio, y que transmite perplejidad, confusión. Mujeres que en galas glamourosas, vestidas al dictado y gusto de los hombres, se presentan como adalides de la causa femenina. El tacón, el escote y las fotografías. Los hashtags. Las mujeres reales y sus problemas reales no salen en esa peli. La mujer y su lugar en la sociedad y la cultura: Algo demasiado complejo como para simplificarlo de forma binaria al 1 o el 0 de la huelga, el paro.  Así que del feminismo y la mujer podemos hablar largo rato. De los paros y las huelgas, se termina más cerca del no saber qué pensar.