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¿Puede alguien sentirse orgulloso de ser español?

A partir de las (recientes) celebraciones mundialistas

Los jugadores de la selección celebran su triunfo mundialista

Hace ya algunos años se planteaba en Alemania una pregunta un tanto espinosa: ¿Puede alguien sentirse orgulloso de ser alemán" La cuestión se las traía, planteada sesenta años después de la segunda guerra mundial. El nazismo y el holocausto siguen pesando demasiado en su conciencia colectiva, impidiéndoles cualquier manifestación desmesurada de "orgullo nacional". Situación que, por cierto, parece estar cambiando en los últimos años. El caso es que esta misma pregunta me vino a la cabeza en la primera quincena de julio, cuando la celebración por la victoria mundialista estaba en su máximo apogeo. Bastaba ver las imágenes de prensa y televisión para darse cuenta de que han sido cientos de miles, si no millones, los que se han sentido "orgullosos" de ser españoles y se han identificado sin reservas con ese equipo de fútbol que ha logrado un triunfo inédito en nuestra historia deportiva. Así que entre banderas agitadas, euforias etílicas y cláxones desaforados me venía a la cabeza la españolización de la pregunta alemana: ¿Acaso puede cualquiera de nosotros sentirse orgulloso de ser español"

A juzgar por la respuesta social ante los grandes logros deportivos y algún otro evento, la respuesta parece un sí rotundo. La gente parece asumir las gestas ajenas como propias, tratando de participar en las mismas aunque sea desde la lejanía. Sin embargo, la propia palabra orgullo parece interpretarse mejor desde un punto de vista individual: si ninguno de nosotros corre la banda, pedalea o resta servicios es más que dudoso que podamos "enorgullecernos" de quienes lo hacen. Debería ser el mérito del trabajo personal el que provocara esa satisfacción que puede ser la antesala del orgullo. Ninguno de nosotros ha elegido dónde nacer. Somos españoles como podríamos ser chinos, canadienses o sudafricanos: la nacionalidad es puramente accidental. ¿Por qué entonces sentirnos partícipes de las victorias" ¿Cuál es nuestra contribución a las mismas" Siendo honestos, reconoceremos que nula. Por mucho que nos vendan la moto de lo importante que es la afición y el apoyo para un deportista, lo cierto es que la competición a miles de kilómetros de distancia eclipsa cualquier tipo de "colaboración".

El orgullo respecto a lo que los demás hacen se muestra aún más débil si examinamos a fondo el aprecio personal de nuestros propios logros. De vez en cuando salta a los medios de comunicación alguien que subraya que lo ha conseguido todo en soledad, sin ayuda de nadie. Ciertamente es una actitud orgullosa, sabedora del esfuerzo que ha supuesto su hazaña. Tan orgullosa, podría decirse, como miope: parece olvidar que todos los que han hecho posible ese triunfo, aquel descubrimiento que llevó al premio Nobel o la obtención de una excelente calificación en un examen. Hay un tejido social y afectivo que nos mantiene, que alienta y motiva nuestras acciones y proyectos. Los triunfos no son nunca exclusivamente personales. Nadal nunca podría ganar él solo el US Open. Como tampoco lo son los fracasos lo que en cierta manera no deja de ser un alivio. Y a estas alturas, cualquier lector avispado puede ver que las piezas no encajan: si la sociedad no es responsable de la hazaña de unos pocos pero tampoco lo es estrictamente el individuo que la realiza, ¿acaso no estaremos ante una contradicción" ¿Quién puede legítimamente sentirse "orgulloso" de algo" La oposición se supera con una respuesta que a más de uno parecerá decepcionante: probablemente el orgullo sea uno de los sentimientos más estúpidos y vacíos del ser humano. Seguro que hay quien pueda darnos la réplica...

Es cierto que uno no puede sentirse orgulloso de donde ha nacido porque uno no lo elije ni lo merece, pero su conclusion de que uno no puede enorgullecerse del triunfo ajeno es erronea. Le pondre un ejemplo. Usted se siente orgulloso de los descubrimientos hechos pro cientificos españoles? Si es asi, dejeme decirle que no hay mucha diferencia entre unas y otras gestas en terminos de su contribucion (otra cosa es el merito que usted le atribuya). El deporte es una empresa grupal. en el futbol, cada semana, miles de cadetes y juveniles juegan partidos. Algunos llegan a mas, otros no. No son emrpesa privadas, es esfuerzo personal, entrenamiento, competicion. De alli salen los mejores. Y eso sin mencionar que sus impuestos pagan el plan ADO. Los exitos de un deportista no son unicamente persnales. son tambien fruto de la sociedad que los alienta y financia, del mismo modo en el que el descubrimiento cientifico es el fruto de miles de personas que enseñan, estudian, realizan doctorados, etc.

¡Saludos! En mi caso no siento un especial orgullo por los descubrimientos españoles. Y si mi única contribución al éxito deportivo es el pago de los impuestos creo que existe una distancia significativa entre el gesto de presentar mi declaración (o ver mi nómina "adelgazada" por el señor IRPF) y pensar que tengo algo que ver con lo que hacen los chicos de oro del fútbol español, algunos de ellos fichados desde su adolescencia por entidades privadas, como son los clubes de fútbol. El asunto se puede replantear de un modo muy general: ¿Cómo repartir los méritos? De alguna manera nos gusta sentirnos partícipes de los mismos. Y siendo un poco malicioso: ¿Qué ocurre con los fracasos? Quizás haya quien se sienta orgulloso de pertenecer a un país que gana un trofeo deportivo, pero reniegue de ese mismo país cuando salen otros datos (cifras de paro, productividad, emisiones de CO2, construcción en costas, evasión de impuestos...). ¿Cómo repartir triunfos y fracasos en los estados nacionales postmodernos?

El orgullo es la línea de flotación de la autoconfianza. Más estúpido y vacío me parece el sentimiento de humildad como mantra nacional, encubridor de la mediocridad y el complejo de inferioridad.

Pudiera ser que para cada "sentirse X" hay al menos un x que se siente orgulloso de ello. Uno puede sentirse orgulloso de millones de cosas. De ser gay o español o profesor. Por eso hay un día del orgullo gay, de la nación española o del profesor (¡qué horror!). Ese es el orgullo que busca la "gran visibilidad". Luego uno puede sentirse orgulloso de su táctica de juego al póquer y lucirse en cada reunión familiar. O de las habilidades sexuales de su cosita --- y sonreir después de la ejecución de la cosa (o de la cosita, claro) en la intimidad. Aquí buscamos la pequeña visibilidad aunque, en su propia dinámica, esa pequeña visibilidad tienda a la gran visibilidad de aquellos que celebran "el día de...". Puede haber orgullosos callados - el que disfruta en silencio de la obra bien hecha - pero en el fondo todo orgullo es espuma que desea publicitarse, visibilizarse. El orgullo es un discurso del afuera que nos penetra la intimidad. Cabe sospechar si detrás de todo este orgullo no se oculta un primigenio complejo de extrema inferioridad que voluntariosamente se vence(y vela). Por eso las grandes manifestaciones de orgullo sólo las entiendo o "justifico" como instrumentos de lucha (como en el caso de la "causa" homosexual) o como juego a-crítico para pasar el rato. Respecto a lo español, puede haber un orgullo relacionado con lo que se da en llamar "patriotismo" --- si la palabra tiene sentido (y lo tiene, creo, sólo si significa responsabilidad social o amistad cívica con las comunidades de pertenencia: de la pareja o la familia hasta el cosmos natural todo). El patriotismo en el caso español precisa de más dosis de crítica y revisión del pasado y del presente. En fin, sentirse orgulloso de lo español parece que significa contribuir a aumentar "el peso relativo" de la marca España, más allá de lo que la marca esconda. Lo acepto, como tantas cosas, de modo vergonzante, saliendo sólo relativamente del armario de la vergüenza que me produce esta comunidad que repite casticismos de forma cíclica. Y lo acepto por un plato de lentejas, porque cuando nos sentimos orgullosos da la impresión de que los chinos nos van a comprar más. Un poco al modo de bienvenidomistermarshall.

Enhorabuena por estas breves líneas que has escrito. En pocas palabras creo que son un buen ejercicio de análisis y profundidad sobre un tema. Aunque, sinceramente, el sentimiento de orgullo al menos en el caso que nos ocupa, es algo muy poco objetivo, pues primero depende de la persona que lo sienta, del momento en el que lo siente y del tema del cual enorgullecerse. Yo podría "sentirme orgulloso de ser español" en el momento en el que Iniesta marcó el gol y dos segundos después sintonizar callejeros en cuatro y dejar de sentir dicho sentimiento. Otro ejemplo de subjetividad es que Carod Rovira y el príncipe Felipe tendrán opiniones o sentimientos muy distintos con respecto a esta cuestión si consideramos a ambos igualmente válidos para encontrar la respuesta a la pregunta que tú planteas. Con respecto a la contradicción que supone que los logros de los deportistas sean consecuencia de su esfuerzo y no de la afición que los rodea, lo cual también es muy relativo pues en un partido de tenis no sé hasta qué punto "colaboran" los gritos de la afición en la precisión del golpe del tenista más si cabe, cuando los jugadores están intercambiando golpes la gente está callada o también cuando los futbolistas de la selección leían en los diarios el seguimiento que estaba teniendo el mundial en España cómo se verían "influenciados o animados" por los mismos y, por otra parte, que dichos logros sean consecuencia de todo un tejido social y no solo por uno mismo, como por ejemplo cuando alguien supera un examen es también gracias al profesor y a toda una estructura, he de decir que esta contradicción se basa en nuestra tendencia a buscar la respuesta absoluta, parece como si tuviésemos dificultad en comprender que hay dos respuestas a un mismo problema. El logro, veánse el mundial, el us open o el reconocimiento por parte de la comunidad científica de un investigador español es consecuencia del entorno y del propio protagonista. Esta mañana veía yo en la televisión un debate que formulaba la siguiente pregunta, Las multas ¿prevención o negocio? Y ¿por qué no pensar prevención y negocio? Yo personalmente no me siento orgulloso de ser español en la mayoría de los contextos, cuando la selección ganó el mundial sí me alegré ... pero lo que es sentirme orgulloso por ser español, no. Me siento o me sentiría así al leer cosas de Cajal u Ochoa. Un saludo.

Quizás se podría establecer una analogía entre el patriotismo y el sentimiento de autoestima. Si así fuera, creo que también en esto valdría el "in media virtus": tan malo es el patrioterismo (el chouvinismo), como la mania, tan española, de denigrar a España. Ya se sabe: "(...) si os habla mal de Prusia, es un francés, y si habla mal de España, es español". Aprovecho para hacer publicidad de este texto sobre el orgullo de sentirse español escrito por un insigne comunista, para desmontar el tópico de patriotismo y fachorrío: http://www.nodulo.org/ec/2007/n065p01.htm