Un mundo lleno de espejos
Una metáfora para toda la Historia de la filosofía · Filosofía
No pretendo hoy hablar del famoso libro de Rorty, ni mucho menos. Simplemente plantear distintos ejemplos, tomados de la filosofía, de situaciones en las que utilizamos el espejo como metáfora explicativa. Un objeto tan sencillo como el espejo, puede servirnos para comprender un poco mejor algunas ideas, y así ha sido además a lo largo de la historia. Convertido, por ejemplo, en el símbolo por excelencia del barroco, el espejo nos ayuda a explicarnos las cosas, y a comprendernos a nosotros mismos. Todo viene quizás de algo escrito en el mismo ser humano: la necesidad de reflejar cosas, y de sentirnos reflejados en cosas…
El espejo nos puede ayudar para comprender, por ejemplo, lo que en filosofía se llama realismo ingenuo. Según esta tesis (y de ahí viene el título de Rorty), cada uno de nosotros sería un espejo de la naturaleza y existiría un mundo objetivo que nos limitamos a reflejar. El sabio o el científico no inventa nada, no crea, sino que descubre. Es el notario del mundo, que toma buena nota de los sucesos, y trata de expresarlos tal cual son. Esta metáfora del sujeto del conocimiento como un espejo ha sido desmontada hace ya siglos, aunque en cierto modo es una actitud presente en la mayoría de las personas, que mantienen lo que Husserl llamaba actitud natural. Con todo, el espejo del objetivismo se nos rompió, como digo, hace ya un tiempo (al menos ya con Kant) y hoy es una ilusión pasajera. Roto el espejo de la realidad, el ser humano descubrió un nuevo espejo: el del yo. El ensimismamiento que implica toda la filosofía moderna está precisamente ahí: en ese espejo en el que buscamos la respuesta a la pregunta eterna que cada uno de nosotros se hace, y que sólo cada uno puede responder para sí de un modo satisfactorio: ¿quién soy yo?
En esto, era ya muy moderna la interioridad agustiniana, y la reflexión cartesiana acerca del yo, y de la necesidad de certeza nos llevaron casi al solipsismo. Puede parecer una palabra rara, pero esto no es más que la teoría de que sólo existe el yo y su espejo. El yo, y lo que el yo percibe, proyecta o refleja. Ante este peligro, también terminó rompiéndose el espejo del sujeto… Y así, hasta hoy, buscando un nuevo espejo que nos proporcione las claves de las cosas. Ni el conocimiento de la naturaleza ni el interior del individuo por sí solos nos han resultado válidos. Tampoco otras posibilidades como que el lenguaje sea un espejo del mundo (bastante mal lo pasó ya Russell con su paradoja, y Wittgenstein con el tractatus…) En la actualidad (aunque también en la tradición) se puede encontrar teorías filosóficas que serían partidarias de un tercer espejo. ¿A alguien se le ocurre cuál puede ser?
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