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Una catarsis colectiva

Contra la represión lingüística, filosófica e intelectual de lo políticamente correcto

Continuando con la temática que sugería la fotografía de ayer, hoy quisiera proponer un pequeño ejercicio de liberación a todos los lectores de esta bitácora. En esta democracia en la que vivimos la libertad de expresión es uno de los valores más importantes. Sin embargo, este derecho formal se ve reprimido por una tendencia social o política a reprimir ciertas ideas. Es lo que todos llamamos "políticamente incorrecto", concepto que engloba ideas que no se puden decir en público, por la sencilla razón de que está mal visto expresarlas. Algo que deberíamos valorar de un modo crítico se termina imponiendo como una verdad incuestionable, por la sencilla razón de que pensar de un modo distinto va "contra corriente". Una idea que se me ha ocurrido a partir de diversas conversaciones con mis dos compañeros de departamento, a los que bien podría estar dedicada esta anotación. Ambos están en contra del relativismo cultural, y piensan que la cultura occidental es superior (ahora explicaré en qué sentido) a otras culturas. Esto no sería más que un prejuicio, pero como vamos a ver ahora, tienen sus razones para pensar así.

Para empezar la cultura occidental es científicamente y tecnológicamente superior a muchas otras: ninguna tribu de África o de América ha alcanzado el grado de conocimiento propio de Occidente. Científicos como Newton, Einstein o Pasteur han hecho de la nuestra una cultura superior, tanto por el rigor y la sistematicidad de este conocimiento como por sus aplicaciones. Además, se comentaba en un pequeño diálogo a tres banda, nuestra capacidad comprensiva es mucho mayor: mientras que cualquiera de nosotros podría comprender la forma de vida de los Yanomami, por poner un ejemplo, estos no podrían tan sencillamente entender cómo vivimos y pensamos nosotros. Otro rasgo para valorar el desarrollo cultural podría ser, por ejemplo, la producción artística y cultural: literatura, música, escultura y pintura parecen también situar a occidente muy por encima de otras muchas culturas del mundo.

Cualquiera puede estar de acuerdo con estos argumentos de mis compañeros o no. Pero lo realmente inquietante es que no se puedan expresar en público, o que su expresión vaya seguida a menudo de descalificaciones o valoraciones peyorativas hacias las personas que las expresan. Criticar el relativismo suele calificarse como una actitud etnocéntrica y soberbia, cuando no intolerante. Esto es lo grave de lo políticamente correcto: evita que las ideas sean examinadas a fondo, que se piense sobre ellas. Impone una única forma de pensamiento. La libertad de pensamiento, ya bastante limitada de por sí, se ve aún más mermada por este tipo de actitudes. Por eso hoy quisiera que entre todos elaboremos una lista de ideas políticamente correctas con las que no estemos de acuerdo. No servirá de mucho, creo, pero sí para una cosa bien sencilla: tomar conciencia de la cantidad de ideas "prohibidas" que existen en nuestra sociedad, ideas que no se pueden, ni siquiera discutir, porque son miradas con reprobación desde el momento en que son formuladas. Así que, aunque sólo sea por pasar el rato, a cero céntimos cada una, expresar ideas políticamente correctas. La primera: el relativismo cultural. Un, dos, tres a pensar otra vez...

Querido maestro (el término profesor me parece demasiado genérico): Añadiría a lo políticamente correcto no poder ejercer la libertad de expresión para no conculcar ese mismo principio. Además de esto, si se me permite, mencionaría la tergiversación del lenguaje, como llamar "guerra preventiva" a lo que es una invasión en toda regla.

Queridos colegas: vayamos por partes. "Lo políticamente incorrecto" no alude de manera exclusiva a aquellas " ideas que no se puden decir en público, por la sencilla razón de que está mal visto expresarlas. Algo que deberíamos valorar de un modo crítico se termina imponiendo como una verdad incuestionable, por la sencilla razón de que pensar de un modo distinto va “contra corriente”. Esto, amigo, puede ser cierto pero no es todo (ni lo más relevante) Las ideas - y las palabras - políticamente incorrectas son aquellas que por decisión política o ética consideramos que es mejor rechazar o modificar en su denominación(descripión).para obtener ciertos efectos valiosos. Por ejemplo, me parece adecuado quye no se llame subnormal o idiota a una persona con discapacidad intelectual porque, en primer lugar, el término no es sólo descriptivo sino valorativo(o insultante) y, además, no describe adecuadamente la realidad de las personas con alguna discapacidad. De igual modo, en el caso de las culturas, consideramos políticamente ( y éticamente)que no es adecuado llamar cultura inferior a aquellos individuos con los que queremos establecer unas relaciones de amistad. Además, en honor a la verdad o a una desvcricpón más adecuada d elas cosas, cabe cuestionar la superioridad de una cultura que ha generado fenómenos como el colonialismo, las guerras mundiales y el riesgo tecnológico-ecológico.. . A partir de estas observaciones, vindicando la importancia de lo políticamente correcto en la educación para tratar de crear un mundo en el que el desprecio no sea la norma, quiero acabar accediendo a la petición de Miguel. Mi idea políticamente correcta más odiosa es la que considera que hay que ser políticamente incorrecto para decir algo con sentido. No hay cosa que más me fastidie que la creencia estrambótica de que la expresión de lo políticamente incorrecto es signo de inteligencia y talento. Parece últimamente, en ciertos sectores, que la exposición de ideas "políticamente incorrecta" nos libera de todo tipo de justificación. Si alguien dice: "ese niño negro es subnormal, aunque esto no sea políticamente correcto", todos sonreimos y reimos la ocurrencia, como valorando su (supuesto) valor. En cambio si alguien dice: "ese niño de la cultura afroamericana tiene algunas discapacidades" se convierte en un idiota que no se atreve a decir la verdad aunque lo que ha intentado es, simplemente, manifestar sus respetos a lo diferente y ofrecer una descripción más precisa de la realidad. Parece que insultar a los putos moros violentos o a esos cabrones judios es intelectualmente superior. ¿¡Cómo molo, tío, soy políticamnete incorrecto! --- esto lo he oído decir a individuos con inquietudes intelectuales y a consursantes de Gran hermano.

¡Hola Luis! No esoy de acuerdo contigo en que llamar a alguien "subnormal" sea políticamente incorrecto. Me parece, sencillamente, una falta de educación. Creo que los tiros de lo políticamente correcto van por otro lado: es un manto lingüístico o ideológico que pretende esconder la realidad. Es políticamente correcto, por ejemplo, dirigirse a los lectores y lectoras de esta bitácora, lo que me parece una estupidez. A ese tipo de ideas me refiero. Creo que das en el clavo en tu comentario cuando dices que hay que decir las cosas "con sentido". Esa es la clave del asunto. Podemos discutir, por ejemplo, sobre si unas culturas son superiores a otras o no. Pero para hacerlo, tenemos que superar la barrera de lo políticamente correcto, que, de entrada, nos obliga con conceptos como la tolerancia, la paz o la igualdad a asumir una determinada postura. Ese es, bajo mi punto de vista, el problema. Las actitudes racistas o xenófobas no deben confundirse con las ideas "políticamente correctas", son cosas a mi entender bien diferenciadas. No comparto, por ejemplo, que no se pueda hablar de Santiago matamoros para no ofender sensibilidades, o que no se puedan celebrar las fiestas de moros y cristianos. Son majaderías de origen político que en nada tienen que ver con la posible (o no) convivencia pacífica de los pueblos.

Personalmente estoy de acuerdo con Luis cuando dice que, hoy en día, está de moda ser "políticamente incorrecto". Es sinónimo de pensar con libertad, sin someterse a estúpidas cortapisas morales. Y lo malo es que el concepto "políticamente correcto", denostado hoy, se confunde con la tolerancia y, en cierto modo y en ciertos sectores, ésta también resulta denostada. Si uno, por ejemplo, defiende el entendimiento con el mundo musulmán, defiende que no todos los musulmanes son fanáticos integristas, puede que se encuentre con un comentario despreciativo sobre ser políticamente correcto. Por ejemplo, yo recibo, como vosotros, imagino, muchos "chistes" por correo electrónico. Pues bien, en algunas ocasiones alguien me ha mandado un chiste diciendo: "no es políticamente correcto", y al abrirlo me he encontrado con una pretendida gracia grosera y zafia, relacionada con negros o con mujeres. Creo que somos incapaces de mantenernos en el matiz, que lo nuestro es el blanco o el negro. Que ante un problema, encontramos una solución, pero la llevamos al extremo contrario, creando un nuevo problema. En su inicio, lo políticamente correcto era la expresión hablada de la tolerancia y la convivencia. Se llevó a extremos ridículos, como los que tu ejemplificas, Miguel, y ahora, como reacción, saltamos nuevamente al lado contrario, al lado de lo políticamente incorrecto, y llegamos a tolerar actitudes completamente despreciables.

Hay algo curioso en todo este asunto de lo políticamente incorrecto. En el pasado la paralización del pensamiento se desplegaba bajo la forma de la inmovilidad respecto a las tradiciones - pensar como el padre. Hoy, es cierto, el cambio frenético se impone y no deja de ser cierto que una nueva forma novedosa de decir o describir las cosas puede adoptarse de un modo papanatas. Mi reflexión quiere incidir en dos puntos: por un lado, no debemos negarnos a asumir nuevas descripciones de las cosas si encontramos en ellas utilidad emancipadora - así el despliegue que va desde subnormal, a deficiente, minusválido, persona con minusvalía o discapacidad etc. Por otro lado, en segundo lugar, como reacción frente al papanatismo de la novedad existe una tendencia a considerar que lo poli-incorrecto es auténtico, genuino, valiente etc. cuando, en ocasiones, ´como habéis dicho, es falta de educación. salud y librepensamiento