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¿Y a mí qué Descartes?

Desprecio ¿social? de nuestra herencia cultural
Explicar una asignatura como Historia de la filosofía en una clase con 30 alumnos de segundo de bachillerato, en la que existen, además unos 4 focos distintos de murmullo y distracción, es algo bastante complicado. De ahí vienen, entre otras cosas, muchas de las faringitis, afonías, y nódulos de diversas clases que suelen machacar las gargantas de tantos profesores. Pero más frustrante todavía que eso es sentir el desprecio tan lleno de altivez como de ignorancia, de muchos alumnos hacia cualquier asignatura. El caso de hoy es el de Descartes, porque es mi asignatura, pero podría ser cualquier otra. La semana pasada, mientras trataba de explicar la duda metódica y el cogito cartesiano, tuve que renunciar a cualquier tipo de explicación complementaria a los apuntes que leemos en clase: en cuanto se deja de leer, los alumnos pasan. Y así, en medio de una más de las muchas broncas que llevo este año en segundo, una alumna suelta (más o menos), aquello de "bueno, Miguel, pero es que tienes que entender que a nosotros Descartes no nos importa nada, y nos parece muy aburrido. ¿Qué nos importa a nosotros Descartes"" Y de este tipo de preguntas, me llama la atención dos cosas. La primera de ellas la comenté en clase: ¿Cómo es posible que despreciemos las aportaciones del pasado que nos han hecho ser como somos" La ciencia moderna, y todo el carácter racionalista propio de la cultura occidental derivan directamente del cartesianismo. Pero eso no parece ser lo suficientemente importante como para que nos fijemos en su intento de alcanzar, por los medios más extraordinarios que se puedan pensar, una verdad que supere todo intento de duda. En los tiempos en que la verdad es uno de los objetos más manoseados de nuestra sociedad, esto parece una pérdida de tiempo. Pero hay algo que me parece más llamativo: el cuestionamiento inmediato de toda la herencia cultural que hacen nuestros alumnos. 25 siglos de cultura occidental, progresando en cierta manera gracias a la contribución de pequeños grupos intelectuales, parecen no significar nada, ni merecer respeto alguno, para nuestros alumnos, gentes con 18 años cuyas aportaciones a la sociedad están aún por venir, y que en la inmensa mayoría de los casos estarán muy por debajo de lo que hicieron en su día seres humanos de la talla de Descartes, Newton o Marie Curie. Cualquiera de nosotros, en su época de estudiante, podía aborrecer la literatura, la física, la química o la filosofía. ¿Alguno se atrevía a decir que Juan Ramón Jiménez, Newton, Lavoisier o Platón eran una mierda" Nuestros alumnos sí. Y se quedan tan anchos.

Hola Resulta que en Opera (el navegador), cuando tratas de "seguir leyendo" un post, no funciona! Y segun me dicen por aca, parece que en internet explorer tampoco. Al menos firefox si... :) Saludos

Es igual. No te importe que no les importe Descartes. Les hara falta. Les hara falta Descartes y mucho más. En su momento agradeceran haber tenido esa oportunidad. Además, realmente, no todos "pasan". Existe -al menos estadisticamente- una proporcion de jovenes que SI adquieren cultura, saben conservarla y transmitirla. Siempre ha sido así.

Eres nuevo como profesor ¿verdad? Estamos en un tiempo de auge de la filosofia...nunca en la historia se han publicado tantas obras como en este siglo y este ultimo cuarto y principios de el que empezamos no son diferentes... Los nuevos alumnos aunque desmotivados tienen a su alcance mucho mas material sobre el que trabajar..por no decir que son igual de espabilaos alos 12 años que otras generaciones alos 18....aunque seguramente mas irresponsables y descarados...en fin..formas de verlos

Hombre, este será mi sexto año dando clase, y siento discrepar en ese auge de la filosofía al que te refieres. No hay más que ver su declive en la nueva reforma. Una cosa es que se publique mucho, y otra que se lea/fomente/aproveche todo lo que se publica. Y en cuanto a los alumnos, es verdad que tienen más material para trabajar, pero eso no les importa. No están más espabilados a los 12 que otras generaciones: en algunas cosas más espabilados, en otras más infantiles e inmaduros.

Esatimado amigo: Soy profesor universitario, de 1º de Derecho, y suscribo todas sus inquietudes. Sin embargo, pese a mis casi veinte años de experiencia, no termino de compartir sus conclusiones. Cada día reflexiono más sobre la utilidad como valor en sí misma, sobre la crítica de los métodos tradiconales de enseñanza y, cómo no, también sobre el elenco de saberes necesarios para nuestros estudiantes. Dudo cada vez más y me pregunto si, mejor que enrocarnos en nuestra tradicional sistemática, deberíamos escuchar a nuestros alumnos y replantearnos todo definitivamente. En cualquier caso, gracias por invitarme a reflexionar de nuevo.

Hacía tiempo que no me pasaba por Boulé. Me solidarizo contigo, Miguel. Pero tengo que decirte que el problema de los alumnos/as no es la edad. Para que veas. En Acceso tengo alumnos/as que van de los 30-40 años. Y no veas lo que cuesta motivarles. El otro día una me dijo que yo era "muy metódica", como Descartes. Escarbé a ver a qué se refería y dijo que "ponía barreras". Estos alumnos/as tienen otra profesora de unos 40 años que tiene más clases que yo por semana y se dedica a cotillear con ellos. Y ella debe querer que yo haga lo mismo. Pero mis clases son concentradas y no me puedo dedicar a la vida social de "Corazón, Corazón". A veces hay que reñirles, exigir, pedirles que dejen de comer gominolas, en fin, alucinante. El grupo del año pasado era mucho mejor, te lo aseguro. A lo mejor lo que ocurre es que este año no tienes un grupo bueno. Saludos.

No podría considerarme un profesor... dado lo poco pedagogico que soy... aún así... estoy en total desacuerdo con knives...pues como bien dijo miguel... la cantidad de obras no significa nada, simplemente demuestra su motivación a escribir sin tener grandes cosas que decir; recuerda siempre, calidad y no cantidad. Además vale decir que no es más madura ni más reflexiva aquella nueva e individualista juventud, sino simplemente menos censurada y con más libertad de expresión. Saludos, espero haber expresado algo de valor.

Creo que lo más importante de la filosofía en la enseñanza no es que sea nuestra cultura, ni que “haya que” conocer el pasado. Eso, tal como están las cosas y tratándose de adolescentes, es natural que no les motive mucho, aunque, de momento aún tengan la “obligación” de estudiarlo. Estoy convencido de que el interés fundamental de la filosofía no es arqueológico, curiosidad... De serlo, se comprendería la eliminación, reducción o reconversión de la filosofía en futuros currículos, y así sucesivamente... El interés de la filosofía es siempre “actual”, en cada momento y para cada uno. La filosofía es, ante todo, pensar (de manera activa y en presente), reflexionar, profundizar en las cosas, valorarlas, analizarlas, aprender a afrontarlas adecuadamente... Descartes —o Hume— son muy importantes, pero principalmente por lo que te hacen pensar para entenderlos y para conseguir ponerte en “sus” respectivos y opuestos puntos de vista. Llegar a captar las inflexiones y matizaciones de pensamiento de cada uno de los autores estudiados es algo que ya tiene valor por sí mismo, incluso aunque tales autores nunca hubieran existido. Entender a Descartes o a Hume es aprender a usar la mente para entender a Zapatero o a Rubalcaba, p. ej. —incluso aunque digan cosas absolutamente distintas. El valor de la filosofía está en el ejercicio del pensamiento. Nadie está excusado de usar el pensamiento y la adolescencia es precisamente el momento adecuado para empezar a hacerlo —y no les disgusta, sino todo lo contrario. El ejercicio de pensar se hace tanto en Ética, como en Filosofía I o en Filosofía II, aunque en cada caso de manera distinta. Una vez me dijo un alumno al final de Filosofía I: «es la primera vez que uso la cabeza para pensar en clase...». Si el pensamiento de toda la historia de la filosofía no nos sirve para pensar “nosotros”, quizá no valga la pena “estudiarlo”. Estudiar filosofía o historia de la filosofía sin pensar “en presente”, activamente, no debe ser nada atractivo, ni interesante o valioso. Creo que la mejor defensa de la filosofía es demostrar que la mayor parte de los fines y objetivos sociales, ideológicos, cognitivos, morales... que se propone el sistema educativo resultan ser objetivos propios o específicos de la filosofía, de la “actividad” filosófica —incluido el objetivo de la educación cívica, por supuesto.

Miguel, aunque estuve tres años dando clases de informática a empresas y supongo que por ello tengo cierta capacidad de ponerme en tu piel, supongo que no puedo imaginarme los pormenores de tratar con un público adolescente que acude a tus clases por imposición. Se me ocurre que no es tan grave, simplemente no son conscientes de lo que Descartes puede aportarles, simplemente están esperando que termine la clase para salir al patio a hablar de sus cosas. Creo que el problema principal es que aprender por obligación no mola. En el instituto nunca desprecié públicamente a Descartes ni a Kant, pero me los estudiaba de memorieta sin plantearme si eso me sería de alguna utilidad más que como una buena nota camino de un buen expediente, porque era eso lo que esperaba mi entorno social (y a ellos creo que tampoco les importaba mucho Descartes). Ahora casi con 30 valoro la filosofía como ningún adolescente puede hacerlo, pues he vivido lo suficiente para saber dónde y cómo me puede servir todo eso. El quid está en lo que comentabas otro día en un post, en encontrar fórmulas que hagan más atractivo el aprendizaje, para aprender algo bien te tiene que interesar la materia y la forma de aprenderla, psicológicamente creo que es algo ya demostrado con creces.

No es por defenderlos, que conste. Lo digo por experiencia, cuando me tocó lo aborrecí, no es que no los respetara es que los memorizé sin aprender nada. Luego, muchos años después me entusiasmé leyendo la Historia de la Filosofía de Crescenzo, te juro que en el libro no era tan atractivo. La obsesión por selectividad, por llegar preparados a un examen que no tenía sentido, me la hizo aborrecer. Dice muy bien alguien arriba que te tiene que hacer pensar, yo en tu lugar partiría realmente de sus preocupaciones, preguntaría en vez de contestar a preguntas que no se han hecho. No les llega nada si les pasa como a mí, ni siquiera a los que presuntamente te escuchan. Porque todo aparece desconectado del mundo real, porque parece a su edad que las respuestas las tienen ellos. Un día mi hija adolescente vino diciendome que tenía que estudiar Moral y que eso era muy fácil y aluciné, porque ella entendía que Moral era el folio que la habían dado en clase. Nadie la preguntó en clase ¿está bien despedir a la gente o es preferible a que se vayan las empresas a otros países? ¿Qué es lo mejor? Parte de sus preguntas y te sorprenderás, y cuando les des las respuestas se darán cuenta de que llevamos muchos siglos dándole vueltas a todo.

Ante todo, quiero dejar bien claro que mi intención no era afirmar que todos los alumnos piensan así, ni mucho menos. Pero lo que sí quería criticar es el desprecio que a veces se detecta en las aulas respecto a lo que se explica. Lo que me parece sorprendente es que antes de negar valor a tal o cual conocimiento, muchos de nuestros alumnos no se paran ni un solo segundo a pensar por qué ese tipo de conocimiento está ahí. Y en cuanto al hacerse preguntas, ya lo hablábamos en su día. Encontrar hoy en día un grupo de alumnos con curiosidad por saber, capaces de hacerse preguntas, es un tesoro.

Sí se las hacen, creo que se preguntan lo mismo que nosotros, pero hay que dejarlos hablar y normalmente los profes son los que hablan. No tienes por qué aclarar que no te refieres a todos, somos conscientes de ello. Cuando yo estudiaba, en las clases de Ética, aprendí más filosofía que en las clases de filosofía porque oía a mis compañeros hablar de la libertad y discutir sobre lo que ellos pensaban, no sobre lo que dijo Descartes que en aquel momento francamente me dejaba fría.

primero que nada, quiero destacar el comentario de "colega",y solo reforzar su pensamiento... cuando opte por la carrera de filosofia, lo hice por eso por amor al conocimiento a la sabiduria; colegas debemos reencantarnos o reencontrarnos con lo que estudiamos ¿Que me motivo a mi de esta asignatura? como la puedo vivenciarla? para que sirve esto en la actualidad?¿si yo tuviera la edad de ellos como me gustaria que me pasaran la materia? se que son muchas preguntas y a veces el tiempo pilla, pero son necesarias, incluso en el momento de enfretar a cualquier curso. ya que, un curso varia por cien mil factores debemos mantener el objetivo y mucha muchisima imaginacion...esa es la garantia que nos proporsiona la filosofia.

Querido Miguel, coincido plenamente con tu disgusto y también comparto esa desazón que se extiende entre nuestro gremio al ver el absoluto desprecio con que cuenta entre nuestros jóvenes (y no tan jóvenes como puede leerse en los comentarios) aquello que podríamos denominar el "patrimonio cultural de la humanidad". No obstante, quiero ser modesto y concreto. Lo que aquí declina, con ser gravísimo, no es sólo el respeto por los fundamentos culturales de nuestra civilización. Es algo más sencillo y más primordial: la capacidad de concentración, de atención, de trabajo, de disciplina (la que uno se impone y la que le imponen los demás). Esfuerzo es la palabra más impopular de nuestros tiempos. La atención huye despavorida ante cualquier atisbo de exigencia intelectual y sólo se mantiene en estados de coma mediante los medios narcotizantes que todos conocemos (también en adultos): televisión, los videojuegos, etc Yo también encontraba tedioso recordar la renta anual de Nueva Zelanda, los decimales de pi y los cuarta declinación. Pero no me cuestionaba su relevancia o utilidad. Había aceptado sin más la importancia de saber, respecto ignorar, y sobre todo, que debía aprenderlo. Ante el estado gravísimo de la cuestión, qué más dan los contenidos (con ser vitales), si es imposible proponerle a cualquier alumno una tarea intelectual adulta y que este la acate y realice con mediana solvencia. La escuela es una metáfora de la sociedad, plantea las obligaciones que habrán de venir, entrena sobre los ámbitos de crítica futura pero, sobre todo, de los de acatamiento. Los que han disculpado a los alumnos, por muy recalcitrantes que sean (la pregunta por la utilidad inmediata de un conocimiento, sea una ecuación o una subordinada, hace tambalearse el saber en su conjunto), eran capaces al menos aceptar una tarea impuesta, concentrar su atención (quizás a desgana) y cumplir su cometido con éxito. ¿Les suenan adolescentes incapaces de cumplir la tarea más ridícula impuesta por sus padres? ¿Jovencitos que, entregados completamente al hedonismo, 'olvidan' enseres personales continuamente, no acatan ninguna autoridad, trivializan cualquier decisión, eluden cualquier esfuerzo? Bienvenidos a nuestro futuro

Coincido totalmente con Miguel en su poco esperanzado punto de vista. Tienen unos medios a su alcance que hubieran sido imposibles de imaginar hace unos pocos años, pero les falta conocimiento de base. La formación que han recibido, y reciben, no se ocupa de inculcarles conceptos. Todo lo contrario, se quedan en la superficie, en la forma. Son como inmensas construcciones sin cimientos. Esto se manifiesta de muchas formas; p. ej. en sus trabajos, imprimidos a todo color, realizados con procesadores de texto u hojas de cálculo, pero vacíos de contenido, plagados de faltas, con errores conceptuales "impresionantes", carentes de conclusiones. La situación es paradójica: tienen toda la información a su alcance, pero no saben sacarle provecho alguno porque les falta base. Están entregados de forma total y absoluta al consumismo que promueve de forma implacable nuestra sociedad.¿ Qué cojones, con perdón, importa Descartes, Newton, Pascal, Freud,... si los comparamos con aquella videoconsola tan guapa que venden en aquella tienda? Está claro que quien no la tenga será un desgraciado, es el sentimiento que se encargan de bombardear sin tregua todos los medios de comunicación. Eso es lo que realmente importa. Todo ello, unido a una gran falta de disciplina (mucha no, pero un mínimo es necesario), puede desembocar de aquí a unos años en una situación complicada. ¿Qué podemos esperar cuando estos jóvenes ocupen puestos de mayor o menor responsabilidad y sean ellos los que tengan que valorar, decidir, razonar, investigar,...? En fin, uno siempre puede pensar que siempre se acaba alcanzando un nuevo punto de equilibrio. Existirán individuos brillantes que reconducirán las situaciones. Y que la Vida también enseña. Sinceramente, pienso que son como hemos sido todos de jóvenes, quizás mejores. Lo que falla, evidentemente, no es una generación de jóvenes: es el sistema, especialmente el educativo. Y éste podría mejorarse. ¿Por qué no ponerse ya manos a la obra? Un saludo a [email">tod@s.[/email">

Sólo quería decir que no hace mucho yo también estaba en esas clases estudiando lo que, para mí, eran un montón de cosas que no servían de nada. Y esque a esa edad nada de eso me interesaba, ya fuera lengua castellana, filosofía, ética, inglés o física, sólo quería aprobar todo aquello! Creo que es luego cuando te das cuenta, cuando te puedes parar a pensar, de que hay muchas cosas que se explicaban en clase que te pueden servir o interesar. Ahora me interesa saber ortografía, algo de filosofía, psicología... ¡y sólo por placer! ahora es cuando puedo aprender. No sé, alomejor era demasiado inmaduro para todo aquello.

Franziska, no veo que nadie haya "disculpado" a los alumnos. Personalmente mi comentario no iba orientado a disculpar a nadie, sino a que al final la conciencia de las cosas lo es todo, y en edad adolescente no es fácil ser consciente de una serie de cosas que algunas personas ven cuando se hacen más mayoras (la mayoría nunca, para qué negarlo). Promover la conciencia no tiene nada que ver con disculpar, son niveles distintos. No se trata de 0 ó 1, blanco o negro. Se puede estar en desacuerdo con Miguel y no disculpar a los alumnos, ¿o no? El maniqueísmo simplifica tanto que al final es pura fantasía, algo irreal. Comentar una cosa con la que no estoy de acuerdo: lo del esfuerzo. Creo que la "ética del esfuerzo" no es más que un subproducto de la ética protestante, que en un principio respondió a intereses religiosos concretos, y con el tiempo fue virando hacia intereses económicos concretos. Se puede aprender infinidad de cosas, ser muy productivo, ayudar a los demás y ser feliz sin esfuerzo. Las filosofías orientales han enseñado eso durante milenios, y mucha gente ha seguido con éxito (y sin esfuerzo) esa forma de vivir. Es más, creo que todas las implicaciones en que acaba derivando la "ética del esfuerzo" demuestran desde hace tiempo que eso en absoluto es adecuado a la verdadera naturaleza humana (la que creo que es, vaya), y por tanto produce muchos más problemas que beneficios.

He leido con mucha atención cada comentario. Estoy de acuerdo en el diagnóstico que se desplaza en cada uno de ellos pero considero un poco decepcionante, viniendo ya sea de filósofos o profesores, las lineas argumentales y explicativas del fenómeno. Aunque la más preocupante, sin dudas, es la que identifica el fenómeno (o problema)con la capacidad de concentración, de atención, de trabajo o de disciplina de los alumnos. Si Franzisca cree poder sostener que no tiene nada que ver con los fundamentos culturales de la civilización, ya es hora que empiece a revisar los supuestos de la educación moderna de raiz liberal e ilustrada (mundo que no fué ajeno a Descartes).A lo menos se estará de acuerdo que Descartes tuvo algo que ver al establecer, a lo menos en forma parcial, las pautas metodologicas y epistemicas de las ciencias modernas. Aun así creo que eso no es lo importante aquí. En sintesis, creo que el incumplimiento de las promesas con las que se ofrecia el proyecto de la modernidad, de matriz ilustrada, a repercutido en el modelo de ciencia. Por tanto es la forma en que se conoce (y como se enseña) lo que está en crisis. Es decir, y a mi entender, el asunto aquel de la desmotivación e indiferencia generalizada no es más que un epifenómeno, algo que deriva y que es efecto y no causa de un problema mayor. Gracias por permitirme opinar, lamentablemente no he podido dar siquiera un comentario que aparente solución, simplemente me ha motivado la gran estima que siento tanto por los profesores, como por los filósofos.

Diego, coincido plenamente contigo en que eso del esfuerzo no en absoluto "adecuado a la verdadera naturaleza humana", siempre propensa a la relajación y a la laxitud. Te recuerdo, no obstante, que estamos hablando de Ciencia, de Filosofía y no de Mortadelo y Filemón; un conjunto de ideas producto de las mentes más excelsas y que demandan para asimilarlas todas nuestras capacidades. Según mi criterio, el esfuerzo ha de constituirse en una segunda naturaleza que contraviene a la primera y, si le acompaña el entusiasmo, tanto mejor. En nuestros tiempos se ha establecido el imperio del hedonismo y las diversiones vacías. Pronto los institutos, las academias de idiomas o las universidades serán parques temáticos en donde Mickey Mouse impartirá clase para regocijo de los alumnos. Eso sí, no sé de qué... Con todo, en un país ágrafo como es éste, no me sorprende nada. Asistí recientemente a un seminario sobre Ortega. Los alumnos, universitarios ya mayorcitos, venían una y otra vez sin haber 'tocado' los textos propuestos. Pronto descubrí que asistían allí para que el profesor les 'contara' a Ortega y así ahorrarse la 'penosa' tarea (la lectura de Ortega es siempre un placer) de intentar desentrañar los textos por sí mismos. Si la perniciosa 'ética del esfuerzo' ha de ser sustituida por otra te agradecería que me aclararas cómo demonios vamos a aprender las declinaciones alemanas, esculpir la piedra, leer a Kant o estudiar transporte y repentización al piano... A Erik: no creo haber dicho que no tengo nada que ver con los fundamentos culturales de la civilización occidental, si ya el mero uso de este alfabeto, del latín contaminado que es el castellano o del más chusco silogismo de mi texto delatan todo su peso e influencia. Aquello tan simple a lo que me remitía en mi intervención tenía que ver con mi experiencia docente. No sueño con que un alumno que se interese por Descartes. La situación es tan grave que sólo espero que LEA el texto (pues frente a lo 'gratificante' -e inocuo- de otras 'pseudo tecnologías del conocimiento' eso ya supone una exigencia máxima), COMPRENDA el contenido y pueda REPRODUCIRLO. No dejo de escuchar entre colegas que los profesores de filosófía estamos enseñando a leer y no me refiero con eso a encadenar una serie de sonidos suscitados por una grafía sobre el papel (todos lo hacen más o menos bien); sino que aquel hecho no deje intacta la capacidad de memoria, de comprensión.

Franziska, cuando me refiero a la "verdadera naturaleza humana" no quiero decir que ésta vaya orientada a la vaguería, la pereza y la indolencia. Creo que la naturaleza humana persigue un sentido, un propósito de la vida, una unión con los demás, una trascendencia de uno mismo, y para mí el esfuerzo no tiene cabida ahí. Se puede aprender sin esfuerzo y a la vez sin pereza. La clave es que te motive y le veas un sentido a lo que aprendes. En nuestra cultura no es lo normal, pero en otras sí. La realidad casi nunca es dicotómica, maniquea, blanco-negro. Personalmente he aprendido muchas cosas por medio del sentido y la motivación (sin esfuerzo) y otras muchas por medio del esfuerzo y la memorieta, y me doy cuenta que recuerdo y manejo mucho mejor las primeras. Lo cual no es un gran descubrimiento, la psicología lo descubrió mucho antes que yo. Por ejemplo, los mejores deportistas del mundo no han sido los que se más se esforzaban, sino los que más disfrutaban con lo que hacían. Creo que esto vale para los mejores matemáticos, músicos, historiadores, informáticos, panaderos, filósofos, etc. y también para los estudiantes. Me sorprende mucho que hayas identificado mi propuesta con la laxitud y la pereza, cuando la he relacionado claramente con la filosofía oriental. Me sorprende que alguien que se automuestra como profesional de la filosofía tenga ese concepto de la sabiduría oriental. Seguramente me leíste rápido y pasaste eso por alto. Porque no entiendo mucho de filosofía oriental, pero sí lo suficiente como para saber que los Buda, Confucio, Lao-Tse, etc. no estuvieron estudiando la pereza. Un cordial saludo

Sigo en esta interesante discusión. Me gustan mucho vuestros comentarios porque yo le doy vueltas al tema sin ser ni profesora ni filósofa. Pero soy estudiante, siempre lo he sido y siempre lo seré, no creo que deje de estudiar nunca y es curiosa la motivación que puedes tener. Tengo 41 y desde que tengo uso de razón no he parado de estudiar, aunque a veces me concedo unas vacaciones, para leer claro. He estudiado Químicas, Informática y Teología. Cuando tocó Teología es cuando volví a estudiar Filosofía, fui a los textos y allí descubrí que Descartes era un gran escritor y otros como Kant estaban por encima de mis capacidades, no los entendía. Pero sigo en ello, leyendo a gente más asequible, intentando aprender cada día.

Bueno, parece que el tema da mucho de sí. A lo mejor lo que ocurre es que, como decía Hume, hay que revisar el concepto de causa. En este caso, nos vemos ante una situación que tiene varias que se han mencionado aquí: los medios, la vagancia del alumnado y en ocasiones la falta de motivación de algunos profesores/as, etc. Lo que ocurre es que cuando un profesor/a se esfuerza en motivar y no ve los resultados deseados se frustra. ¿Por qué? Porque pensamos que a nosotros como alumnos nos hubiera hecho reaccioanr. Pero no todo el mundo es igual. Y es verdad que hay mucha gente vaga, sea cual sea su edad. Gente que presume de serlo. Es verdad que hay que intentar aprender disfrutando pero con sus dosis de esfuerzo combinadas. Tengo un alumno de unos 30 años que en todas las clases me dice que le aburre estudiar y que le da pereza. ¿Cómo pensará, no ya superar el examen de Acceso a la Universidad, sino una carrera completa? No podrá. ¿Por qué está qhí entonces? Para tener un título como sus amigos. ¿¿¿¿¿???????

Al autor del texto: Soy un reciente ex-alumno de bachiller, y quisiera aclarar una cosa. El desprecio que sentimos los alumnos por la asignatura de filosofía es mucho mas profundo que el que sentimos acia cualquier otra ¿Por qué? Sencillo, no es que despreciemos las lecciones del pasado, el desdén de los alumnos es producto de la dificultad de la asignatura y que realmente es una asignatura inútil para la mayoria de personas, en una empresa de marqueting no te van a pedir que sepas explicar el mito de la caverna. Otro fallo de esta detestable asignatura son ustedes los profesores,que presuponiendo que lo convertis en algo aún más aburrido sin daros cuenta que lo que tratais de explicarnos es un bodrio para nosotros, y en vez de esforzaros en hacerla más atractiva a nuestra vista os conformais con decir que nuestra generación es despreciativa. ¿A caso a vuestra generación le gustaba tener que leer a Kant? Tan sólo una panda de "frikis" de vuestra generación fue lo suficientemente aburrida como para convertirse en profesores de filosofía. Creeme que vuestra gente tambien opinava que era una mierda el tal Platón, la unica diferéncia es que no teniais cojones para soltarlo en la cara del profesor. Ahora bien, si se está en clase de filosófía el alumno ha de mostrarse respetuoso con el profesor por muy coñazo que resulte la asignatura. ¿Creeis que vuestor ex-profesor de filosofía no opinaba lo mismo de vosotros? P.D.:Sr. Miguel, si alguien te vuelve a decir que Platón es una mierda, le dices que si considera "mierda" a una persona cuyas escrituras se siguen estudiando, le preguntas que qué debería considirarse él/ella. Cualquier cosa que tengais que decirme, hacerlo en esta dirección: Juanperella@hotmail.com

Hola, a pesar de mis 62 años, soy un eterno alumno de Filosofía. Estudié a Descartes en Francia (donde he cursado todos mis estudios). A pesar de haber estudiado humanidades y seguir siempre con mi eterno amor por la Filosofía, terminé mi vida laboral dirigiendo grupos y proyectos de I+D en nuevas tecnologías informáticas. Por raro que parezca, me sirvió de mucho el estudio de Descartes y de tantos otros. También me sirvieron esos maestros a la hora de impartir conferencias por medio mundo, y publicar algún que otro libro sobre nuevas tecnologías de análisis informático. No cuento esto para darme auto-bombo, solo espero hacer reflexionar a alguno de esos alumnos que creen que por ser de ciencias el resto no importa. No creo que la Filosofía (ni ninguna otra asignatura "humanista") pueda medirse en puros términos de "rentabilidad" de cara a ejercer una carrera. La capacidad de razonar que uno aprende con Descartes, Foucault, Sartre, Camus, Kant, etc... no es algo mensurable y menos aún en términos de "beneficio" estudiantil. Esa mercantilización de la enseñanza que abunda en la mente de muchos alumnos es una lacra que nos viene a decir que o bien los que enseñan deberían replantear sus métodos, aunque es solo una percepción que puede ser errónea. Sin ánimo alguno de dar lecciones a quienes se dedican a la enseñanza de esa materia, solo contaré la anécdota de mi primer día en clase de Filosofía (en Francia, año 1970): Apareció un señor muy joven aunque de aspecto "viejo" y poco común en un profesor: chaqueta de pana, vaqueros usados, barba desaseada y penetrante mirada. Nos estuvo contemplando uno a uno durante un rato en silencio, abrió su vieja cartera de cuero raído, la puso boca abajo y comprobamos que estaba totalmente vacía. Tras ese gesto, nos dijo: Filosofar es aprender a decir NO. NO a todo lo que nos han enseñado, a todo lo que nos han inculcado como valores y normas. Para ello aprenderemos a analizar las ideas de otros, pero siempre con espíritu crítico sin aceptar lo que nos cuentan como verdades absolutas. Esa es mi misión: yo soy una especie de "Comadrona" que no os va a enseñar NADA, solo os voy a asistir en el complejo "parto" de sacar todo lo que ya lleváis dentro aún sin saberlo. Aquí no se memoriza nada, ni se da nada por cierto: todo se discute se analiza, y se trabaja. Os sonará raro, pero consiguió apasionarme por la Filosofía y aunque algunos alumnos no siguieron ese camino, muchos le debemos a este hombre ese "amor" por la universalidad del "saber" que tantas puertas nos ha abierto en la vida. Por cierto ese profesor que acabó su carrera en la Universidad de Montpellier enseñando "Historia de la Pedagogía", era un duro hueso de roer formando a nuevos profesores: Era muy duro porque con toda lógica consideraba que un buen físico no tiene el porque ser un buen profesor de física, y todo el que fallaba en su asignatura repetía curso por muy bueno que fuera en su campo. Curiosamente, ese hombre que aún vive, sigue siendo mi mejor amigo y es recíproco. Seguimos en contacto constante, le debo mucho de lo que he sido aunque ahora ambos seamos jubilados que seguimos cultivando la pasión de leer y escribir. El me ha adelantado en todo: ha pasado a ser uno de los mejores poetas franceses bajo el seudónimo de Tristan Cabral con más de 20 libros publicados. Lamento la extensión del mensaje: gracias por leerme. Helio Yago Un viejo iai@flauta protestón.