Y ahora, ¿qué?
¿Tenemos pánico a la democracia? · Actualidad
Si nada lo impide, el planeta ya tiene sheriff para otros 4 años. Mientras casi todo Occidente se había hecho ilusiones (¿justificadas?) con la llegada de los demócratas al gobierno norteamericano, parece que ahora llega el llanto y el rechinar de dientes. La incertidumbre. El miedo. El mismo miedo que, a buen seguro, habrá llevado a muchos votantes a las urnas, se extiende ahora por el mundo como resultado de la reelección democrática de uno de los políticos más controvertidos de la historia. Europa tendrá que lavarse ahora la cara y dibujar la mejor de sus sonrisas para encajar este resultado. Entre las muchas preguntas que se plantean en todas las conversaciones, una de ellas es, quizás, la más repetida: ¿Qué va a pasar ahora?
Los sesudos y profundos analistas nos están dando ya sus puntos de vista. Curiosamente, se repite el maniqueísmo del que hablábamos hace unos días: para unos todo seguirá igual que hasta ahora (igual de bien, se entiende) y para otros, acaba de ocurrir una catástrofe de consecuencias imprevisibles. Otra vez a vueltas con las crisis permanentes. ¿Por qué no hacer un análisis más pausado y tranquilo? ¿Por qué no dejar a los mercaderes de opinión que sigan llenando los medios de ruido y tratamos de ver las cosas desde una perspectiva más amplia? Que EEUU es la superpotencia mundial parece, a día de hoy, fuera de duda. Que las decisiones de su gobierno nos afectan a todos, tampoco es difícil de aceptar. Sin embargo, también parece razonable afirmar que esta hegemonía se está viendo cada vez más cuestionada y que hay signos de decadencia. Nadie se preocupa, por ejemplo, de los cambios que se están dando en China y la India, salvo para recurrir a grandes tópicos como el “aperturismo” y el “capitalismo”. Existen muchas claves que se ignoran: desde la pobreza, el hambre y el sida, hasta los países emergentes, la guerra enregética, Japón, China, Oriente Medio o Rusia. O la misma Europa, ya que nos ponemos.
El mundo está lleno de situaciones en un difícil equilibrio, que ni Bush ni Kerry (a mi entender) pueden solucionar de un modo sencillo. Todas estas situaciones deberían obligarnos a replantear los puntos de vista sobre política internacional. No tenemos por qué echarnos las manos a la cabeza, de la misma forma que tampoco hay que pegar botes de alegría. Lo que sí subyace a todo esto, y esto sí que es una opinión muy particular, es un cierto recelo de la democracia. ¿Cómo es posible que vuelva a ser presidente este hombre?, se pregunta medio mundo. El imperio, de un modo masivo, nos ha dado la respuesta. Muchos ya empiezan a poner en duda la capacidad de elección del pueblo norteamericano, y ya he oído decir que votar a Bush porque son tontos, ignorantes y además se dejan manipular. ¿Y nosotros? ¿Nos gustaría que todo el mundo hablara de cómo votamos o dejamos de votar? ¿Nos agradaron los comentarios que levantaron en diversos lugares las elecciones del 14-M? ¿Somos nosotros menos manipulables, más listos y más sabios que los americanos? Sinceramente, tengo mis dudas….
P.D: para sosegarse un poco, recomiendo leer la entrevista a Carlos Taibo que publicamos aquí hace unos meses. Sus puntos de vista siguen siendo muy válidos para entender la realidad internacional actual.
P.D. (2): Y, ya que estoy, ¿cómo se conjuga el antiamericanismo exacerbado con el Halloween? Que alguien me lo explique por favor…


