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Ya es posible viajar al futuro

¿Qué es la vida sino un viaje a través del tiempo?
Uno de los sueños de la humanidad que ha aparecido en diversos relatos de ciencia ficción es el poder viajar al futuro. Vivir una humanidad distinta, conocer una ciencia más desarrollada, una técnica más perfecta, un mundo mejor o, simplemente, el número ganador del sorteo de navidad del 22 de diciembre de 2007. Y es que, mal que les pese a los positivistas convencidos, la definición científica del tiempo no nos termina de convencer, y a menudo nos gusta jugar con esta idea, plantear hipótesis que creemos imposibles y tienen, por ello, un toque de fantasía, de utopía. Quizás porque, más o menos, seamos ya dueños del espacio, del lugar, de todo el planeta, sea el tiempo uno de nuestros mayores desafíos. Hay quienes quieren alargarlo (la vida eterna aparece periódicamente en las revistas pseudocientíficas de divulgación) y duplicarlo y también hay quienes desean poder jugar con él a su antojo, en definitiva: poder viajar en el tiempo.

Sin embargo hay un dato que a todos estos soñadores se les olvida: ya somos viajeros en el tiempo. Nuestra vida consiste precisamente en eso: en viajar a través del tiempo, con un momento inicial concreto y conocido, y con un punto final tan incierto como desconocido. El día de hoy consiste en un viaje hacia el futuro: ¿Qué es el futuro sino mañana" El primaveral mes en el que nos encontramos es el vehículo que nos llevará al siguiente, y al verano, al otoño y al invierno. Estaciones siempre repetidas, pero también siempre nuevas. Y es muy probable que todos los que lean esto realicen un viaje en el tiempo que les permita conocer el número ganador del próximo sorteo de navidad: todos lo sabremos el día 23 del próximo mes de diciembre. Hay que darle la razón a Heidegger en este sentido: somos "ser" montado en el "tiempo", es decir, transcurso imparable e incontrolable. Nuestro viaje al futuro continúa, queramos o no, estemos dispuestos a disfrutarlo y aprovecharlo o no. Así es la vida.

Algún lector se habrá llevado una decepción: "menuda mierda de viaje al futuro". Si lo sé, no leo. Quizás porque nuestro deseo no es viajar en el tiempo, sino poder volver y cambiar nuestras condiciones actuales de vida. O puede que sea nuestra intención la de quedarnos a vivir en ese futuro (¿acaso tenemos la seguridad de que vaya a ser mejor"). A lo mejor es la insatisfacción en que estamos instalados la que nos lleva de viaje a soñar un mundo distinto, a imaginar una nueva realidad en la que nos hayamos podido aprovechar del conocimiento de un viaje imposible. Quien sabe. Lo que ocurre es que entre tanto sueño y tanta quimera, puede que nos despistemos y olvidemos un dato esencial: seguiremos siendo nosotros, seguiremos preguntándonos y seguiremos insatisfechos. El inicio deslumbrante de una vida futura esplendorosa daría paso al descubrimiento de las carencias de ese tiempo nuevo. Que nadie, por querer viajar al futuro, se olvide de que ya lo está haciendo, de que la vida de cada uno es un misterioso e imparable viaje al futuro.