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Sobre la adjudicación de plazas y destinos en el mundo educativo

Mapa de Castilla y León con sus municipiosSupongamos que hay una empresa con oficinas repartidas en un vasto territorio, y que esta empresa suele presumir a menudo de fomentar la formación de sus trabajadores, distribuyendo los puestos de trabajo según los méritos alegados en cada caso. Supongamos que hay varios tipos de trabajadores: indefinidos asignados a una localidad concreta, temporales y un tercer grupo un tanto peculiar formado por empleados con contrato indefinido que no tienen asignada una localidad, pero supuestamente sí una provincia. Particularidades de las empresas: a fin de cuentas cada una se organiza como quiere. Lo llamativo del caso es que esta empresa, que presume de contar los méritos de sus empleados, de esforzarse por conciliar la vida personal y la profesional, se pasa más veinte años ofreciendo mejores puestos de trabajo a algunos trabajadores temporales que a muchos de los indefinidos. Misterios del mundo empresarial.

Movidos por la irracionalidad de la medida, los sindicatos de la empresa, siempre tan solícitos y comprometidos con los trabajadores cuyas condiciones laborales no sufren, logra un acuerdo con la empresa, tratando de favorecer la movilidad de los trabajadores. Qué duda cabe que cualquiera trabaja mejor cuando está contento, cuando se le permite desarrollar su trabajo cerca de la localidad en que desea vivir. El caso es que el acuerdo, que muchos sindicatos promocionan y cacarean como uno de sus grandes logros ha de reorganizar el orden en que se asignan los puestos de la empresa. Por mera antigüedad (dejemos los méritos para otro día) parece que lo razonable sería: indefinidos con localidad asignada, indefinidos sin localidad y trabajadores temporales. Pues bien, la gran racionalidad de los sindicatos y la empresa les lleva al siguiente orden: indefinidos sin localidad, indefinidos asignados a una localidad y trabajadores temporales.

Evidentemente, la historia no es un cuento irreal. La empresa es la Consejería de Educación de la Junta de Castilla y León. Los trabajadores indefinidos asignados a una localidad son funcionarios con destino definitivo. Los indefinidos sin localidad son funcionarios en expectativa de destino y los trabajadores temporales son profesores interinos. En la enseñanza se llevaba muchos años en los que a los profesores interinos no les interesaba aprobar una oposición: gracias al lugar que ocupaban en las listas tenían garantizado un puesto en las grandes capitales o sus alrededores. Mientras, los funcionarios de carrera pasaban de 8 a 10 años viviendo alejados de sus familiares, amigos, parejas, hijos… El pasado curso, algunos sindicatos como CSI-CSIF se pusieron la medalla de haber logrado un acuerdo que por fin iba a hacer justicia. Y no se les ocurre otra cosa que acordar con la administración que los profesores en expectativa de destino (que llevan menos años como funcionarios de carrera) puedan elegir antes que los profesores con destino definitivo. Y encima en una época en la que por motivos políticos y presiones sindicales, las condiciones doradas de los profesores interinos han terminado, por lo que las plazas cerca de las capitales escasean. Para acuerdos tan "racionales” y "justos” no hacía falta tanta propaganda. Mientras los sindicalistas ocupan sus sillones de liberados, quien esto escribe comenzará este curso 5º de EGB: Exilio Grotesco y Bárbaro.

P.D: para colmo, dos días antes de la resolución, STECYL y CSI-CSIF publicaban listas de vacantes completamente distintas (ver la lista de STECYL y la de CSI-CSIF). El motivo es sencillo: estaban de vacaciones. Menos mal que ellos velan por nuestros destinos y abanderan la justicia y la transparencia… Luego no tardan en publicar notas de prensa sobre el éxito de la medida: ver la nota de prensa de CSI-CSIF sobre el "concursillo".

P.D2: parece que a quienes trabajan en sus ciudades rodeados de su gente, les importa bien poco las condiciones personales y familiares de quienes se pasan el día en la carretera, el tren o directamente viven a cientos de kilómetros de sus casas.