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Sobre los tipos de enseñanza en el sistema español

En nuestro país existen tres formas distintas de enseñanza, que dependen de la titularidad de los centros: enseñanza privada (fondos exclusivamente privados), enseñanza pública (sostenida con fondos públicos obtenidos a través de los impuestos) y enseñanza concertada. Esta representa un caso mixto: la titularidad es privada (puede ser una orden religiosa, una cooperativa de profesores o cualquier otra institución) y sin embargo reciben fondos públicos para los niveles que están concertados. La política de conciertos educativos masivos comenzó tras la implantación de la LOGSE con el gobierno socialista, y continuó después con el gobierno popular. En la actualidad, está concertada la enseñanza infantil (3-6 años), la primaria (6-11 años) y la secundaria (12-16). Las noticias al respecto son confusas, pero hay quien dice que habrá un gran concierto educativo del bachillerato en el año 2011.

La existencia de la enseñanza privada no suele verse afectada por la polémica: salvo en un estado en el que la libertad no se respete demasiado, parece que cada cual es libre de ofrecer un servicio educativo determinado al precio que considere oportuno, si hay familias dispuestas a pagarlo. Desde la perspectiva liberal, por ejemplo, no faltarían quienes considerarían totalitario que el estado imponga un modelo educativo público y no permitiera la existencia de centros privados, siempre y cuando se atengan a la ley en todo lo referente a currículums, organización de los cursos, promoción y titulación, etc. Sin embargo, la existencia de colegios concertados (bastante mayor en porcentaje respecto a los privados) suele desatar polémicas de la más diversa índole. Cuando se saca el tema en los contextos más diversos, el debate está servido.

En respuesta al interés que suele despertar el tema, y tratando de profundizar un poco más en el mismo, iremos publicando en boulé diversos artículos sobre el asunto. Trataremos, en primer lugar, de desterrar algunos mitos o ideas comunes que suelen acompañar a la discusión, analizando diversos aspectos del sistema concertado y público de enseñanza. La única condición para participar en el debate será, como en el resto de anotaciones, respetar las opiniones de los demás, y exponer las propias ideas sin descalificar a los que puedan pensar distinto. Y todo ello siendo conscientes de que ambas formas de enseñanza tienen sus virtudes y sus defectos, por lo que los juicios demasiado generales y radicales corren el peligro de estar equivocados. Esperamos que el tema os resulte interesante y os animéis a participar. En unos días, publicaremos la primera anotación de este tema al que dedicaremos uno o dos artículos al mes hasta junio de 2009.

Enseñanza pública y concertada en Boule

Acabo de aterrizar por casualidad en esta web. Quisiera decir en primer lugar que me parece un debate muy interesante y que me gustaria sinceramente conocer la opinión de los demás. Mi idea al respecto es simplificando en grado sumo la siguiente: el concierto entre el gobierno (PSOE) y la iglesia se produjo porque interesaba a ambas parte. Por un lado, la iglesia necesitaba una financiación porque,al haerse mayor la generación del babyboom, sus ingresos corrían el peligro de reducirse considerablemente. Por otro lado, el PSOE necesitaba de las infrastructuras de la iglesia para poder garantizar el derecho a la educación (algo que le hubiera resultado muy costoso si se hubiesen empezado a cerrar colegios de la iglesia). En fin, no creo que al PSOE, teniendo en cuenta su anidmaversión contra el cristianismo en general y el clero en particular, haya llegado a tal concierto porque quisiese proteger la pluralidad de modelos educativos y,en concreto, modelos educativos católicos. Este origen de los colegios concertados, creo, ha determinado en mayor o menor medida, toda la evolución ulterior y la situación actual de los colegios concertados. Este tipo de colegios plantea, a mi juicio, muchos problemas. Quisiera destacar uno que si bien circula mucho entre los profesores, no tiene, sin embargo, una gran repercusión en la opinión pública. Si este comentario recibiera respuesta tanto por el creador de esta interesante web como por parte de otros lectores, me comprometo a desarrollar otros de los problemas (todos ellos interconectados). El mencionado problema es el de la precaria situación en la que se encuentra el profesorado que trabaja en estos centros. Precariedad que se hace manifiesta si se compara la situación del profesorado en la red pública. Tienen peor salario, trabajan más horas y en peores condiciones y están expuestos a que se les despida con gran facilidad. En primer lugar, no es de extrañar que el gobierno quiera un gran concierto, ya que de este modo garantizaría una educación obligatoria gratuita para todos los ciudadanos a un precio mucho más bajo puesto que pagaría menos a los profesores, reduciría la plantilla, etc..(calculo que dos profesores de la concertada dan las mismas horas que tres de la pública y desaparecerían los interinos).

Continúo con mi comentario. Parece que la legitimidad del concierto radica, al menos, en el hecho de que mediante el mismo se trata de garantizar el derecho de todo ciudadano a acceder a la educación. En este sentido, los colegios concertados, aunque son empresas privadas, desempeñan un función pública. Por ello, el estado asume la responsabilidad de pagar los salarios de los profesores de estos colegios. Ahora bien, si desempeñan la misma función que un profesor de un colegio o instituto público, ¿Por qué reciben un peor salario, trabajan más horas, etc,? La respuesta sencilla a esta pregunta parece fácil, a saber, porque tales profesores no han superado una oposición. Aunque en apariencia parece una respuesta razonable y que se atiene a la justicia, a mí me parece la expresión de un tipo de planteamiento ideológico muy pernicioso. Es el tipo de planteamiento al que recurren muchos sindicatos, los cuales están obsesionados en que se vea a los colegios concertados y privados como un peligro para la educación pública. Desafortunadamente, es un punto de vista que se encuentra por todas partes. Así, por ejemplo, las diversas plataformas para la defensa de la filosofía que se han formado a raiz de la reducción horaria de la filosofía en el bachilleto han puesto como título a su manifiesto "en defensa de la filosofía y una educación pública" ¿Quiere explicarme alguien que diablos tiene que ver la filosofía con la educación pública? Lo que trato de decir es que nos iría mucho mejor si en lugar de entrar en ésteriles disputas sobre educación publica versus concertada (algo que, por otro lado, sospecho le conviene a los sindicatos), aunáramos nuestros esfuerzos por un mejora de la calidad de la enseñanza en general y de la dignidad del profesor en particular. ¿No se le ha ocurrido a nadie pensar que si se redujera el número de horas a los profesores de la concertada, sería necesario aumentar la plantilla de profesores? Esta reducción de la carga horaria ayudaría así a paliar el escandoloso paro que existe entre los licenciados de humanidades y ciencias. No creo que haga falta añadir que tal necedidad de una mejora de las condiciones de este profesorado reside en última instancia en el derecho legítimo que tienen estos profesionales a tener unas condiciones laborales dignas y acorde con la función que desempeñan (aparte de que los estudiantes tienen derecho a que sus profesores les den una educación de calidad, algo que resulta muy difícil cuando se imparten tantas horas. En suma, a mi juicio, la clave radica en una toma de conciencia de los agentes implicados en la educación (iglesia, entidades privadas, sindicatos, profesores, universidades, etc,.) que sobre la base de que todo individuo debe tener garantizado un acceso a la educación, se organize un sistema educativo de la mayor calidad posible que potencie al mismo tiempo el empleo de sus profesionales y la calidad del mismo.

[...] tema de la enseñanza pública y la concertada está enquistado en nuestro país, y ya en su día se habló con cierta frecuencia del tema por aquí. No es el tema hoy echar más leña a ese fuego. Pero sí lo es el cuestionar lo que se podría llamar [...]