Pasar al contenido principal
Sobre el futuro (tecnológico) de la enseñanza

La era de la imprenta está próxima a terminar. La profecía se lanzaba hace más de diez años. Y no creo que sus profetas estuvieran pensando que se dejarían de imprimir libros de forma inmediata. A buen seguro lo que auguraban es lo que efectivamente ha ocurrido: que un porcentaje no menor de lo que antes se leía en papel, pasa ahora ante nuestros ojos en formato digital. Así ha ocurrido principalmente con la prensa, pero también con textos cortos, que a muchos les parecen más operativos y manejables en una pantalla que impresos sobre un papel. Cualquier archivo digital permite una manipulación innegablemente superior a la que ofrece el papel. Novelas y ensayos parecen resistir mejor la aparición de las nuevas tecnologías de la lectura, pero no sin acusar su presencia: aunque su grado de penetración en España es aún pequeño, los lectores electrónicos son en otros países como EEUU toda una alternativa al libro en papel. Lo cual quiere decir tan sólo una cosa: terminaremos siguiendo los pasos de la cultura dominante, y en unos años se venderán más libros electrónicos que en papel. La pregunta de hoy es bien sencilla: ¿Qué ocurrirá con los libros de texto"

Hay una oposición clara del mundo editorial a la digitalización de textos. La razón es fácil de ver: los contenidos digitales son fácilmente "pirateables", de manera que el volumen de negocio haría imposible el sostenimiento de la industria. El neoludismo consiste ahora en atacar las TIC, y a este respecto las grandes editoriales de libros de texto han ido a remolque de las comunidades de profesores: cuando han creado sus propias plataformas hacía ya años que los profesores se habían organizado, tanto colectiva como individualmente. Puede que alguien aún no sea plenamente consciente de ello, pero un buen uso de la red puede hacer hoy totalmente prescindible la dependencia respecto a unos contenidos, los de una editorial determinada, que ya están disponibles gratuitamente en múltiples páginas web. Con una ventaja comparativa palpable: lo podemos explicar con presentaciones de diapositivas, videos, ejercicios interactivos... Más le hubiera valido a las editoriales haberse reinventado a tiempo: hoy ya tienen los años contados, y hay centros que empiezan a introducir las tabletas como soportes fundamentales de la enseñanza.

Con todo, hemos de ser cautelosos antes de lanzarnos a la "tabletización" de las aulas. Varias cuestiones surgen alrededor. Dos de ellas, tecnológicas: la capacidad de la red para satisfacer las demandas de conexión de 400 tabletas de forma simultánea. Y la segunda: a los que dicen que las tabletas son preferibles a los libros porque resultan más baratas y ofrecen un mayor uso, habría que preguntarles cuánto tiempo aguantaría la batería de un dispositivo que está encendido alrededor de seis horas diarias. Y no faltan los peros educativos: sabiendo como sabemos que los alumnos pueden utilizar las tabletas para cosas bien diversas, qué garantía tiene el profesor de que no van a ser un factor de distracción. Bien podría ocurrir que el profesor esté explicando las oraciones concesivas, mientras los alumnos se echan una partidita al correspondiente tirachinas de los pollos, o mantienen una sabrosa conversación, sin concesiva alguna en su estructura sintáctica, a través de cualquier aplicación de mensajería instantánea. Y esto sólo para empezar. Podríamos hablar después de la conveniencia didáctica de digitalizar todos los contenidos, o de la tendencia a la superficialidad que implica explicar historia, filosofía o química utilizando como referente esencial los video de youtube o las presentaciones de diapositivas. ¿Realmente ayudará esto a la capacidad de argumentación lingüística o de razonamiento matemático de los alumnos" Tiempo al tiempo, libro a libro y tableta a tableta habrá que ir pensando en estas cosas.

Muy buen post, Miguel, creo que das en el clavo en lo que respecta a la tardía e insuficiente reacción del mundo editorial. Un par de reflexiones. No veo problema por que se conecten 40, 400 o 4000 tabletas que una buena infraestructura técnica no pueda resolver. En cuanto al tema concreto del uso del tableto convencional en el aula, en efecto no parece una gran idea a la vista del problema de atención con el que se tropiezan los chavales (y los no tan chavales) en el uso y abuso de los 'smartphones'. Mejor, sin duda, los libros electrónicos tipo Kindle. Si te interesa el tema te recomiendo el magnífico blog http://tinta-e.blogspot.com.es/