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Vocabulario de Nietzsche (LOMCE, CyL)

Ajustado al decreto 363/2015 de la Junta de Castilla y León (LOMCE)

Con la entrada en vigor de la LOMCE y los estándares de aprendizaje, el currículum de Historia de la filosofía insiste en el manejo de una serie de términos de cada autor. A continuación puedes encontrar los de Nietzsche:

  • Crítica: es una de las palabras definitorias de la filosofía nietzsche y en el contexto de su filosofía cabría entenderla como el análisis exhaustivo y destructivo de conceptos clave, para encontrar en su formación y evolución sus puntos más débiles. El propio Nietzsche afirma que su filosofía se desarrolla “a martillazos” lo que implica anular ideas como la de Dios, verdad o belleza, con lo que está apuntalando pilares básicos de la civilización occidental como fueron hasta su tiempo la filosofía, la moral, la ciencia o la religión.
  • Tragedia: es la obra de arte total, que tiene como función básica el goce estético y la transformación del individuo anulando su racionalidad en favor de los valores de la vida, del instinto, del sentimiento. En El nacimiento de la Tragedia, Nietzsche afirma que el carácter disonisíaco que definió a la tragedia en su origen, fue sustituido por una visión apolínea de la misma, un proceso de racionalización que echó a perder su identidad y fuerza.
  • Intuición: es para Nietzsche la principal fuente de conocimiento y nos pone en contacto de una forma directa con la realidad, aceptando su cambio permanente y su carencia de sentido. Así, en Verdad y mentira en sentido extramoral el filósofo alemán contrapone al hombre racional y al intuitivo. Se nos presenta al hombre intuitivo como el creador, el artístico, el que asume el círculo de la vida y es capaz de librarse de las absurdas abstracciones del hombre racional.
  • Metáfora: es el vehículo por excelencia de la verdad, la mejor herramienta lingüística de que disponemos para transmitir nuestra experiencia. Lo que ocurre es que el ser humano ha sustituido la metáfora por el concepto, dando así más valor de verdad a la ciencia o a la filosofía que al arte o la poesía. La metáfora es una creación personal que trata de transmitir una intuición o una vivencia. Obliga al ser humano a vivir en la tensión de la creación, y por eso preferimos acomodarnos en un lenguaje ya gastado, incapaz de expresar la vida, pero más asequible para nosotros. La metáfora, por el contrario, concentra toda la fuerza del lenguaje en imágenes que nos llevan a descubrir mejor la realidad.
  • Convención: es la mentira del lenguaje, el acuerdo de intercambiar las palabras de otros, con significados ya asentados y totalmente alejados de la vida. La costumbre de mentirnos unos a otros: en estos consiste la convención para Nietzsche. Sabemos que la vida desborda el lenguaje, que los conceptos no abarcan la realidad en su totalidad, pero preferimos engañarnos y mirar hacia otro lado, poniéndonos todos de acuerdo en este autoengaño y continuando nuestra vida asentada sobre convenciones falsas.
  • Perspectiva: se puede entender como el concepto con el que Nietzsche dinamita la verdad. La perspectiva es el punto de vista individual, y este es para Nietzsche el único camino de acceso a la verdad. No existe, por tanto, la verdad sino más bien “mi verdad” y en esto consiste precisamente la perspectiva. Todo se convierte así en subjetividad y en punto de vista: cada cual ofrecerá una verdad distinta de lo real, pues cada cual ocupa un lugar distinto en el mundo, rompiendo así cualquier objetividad. Esta idea se refleja en una citada frase de Nietzsche: “No hay hechos, sino interpretaciones”.
  • Genealogía: es un método de investigación y especialmente de crítica que aplica Nietzsche en varias de sus obras, pero de un modo especial en Genealogía de la moral. La idea central de la genealogía es investigar el origen y desarrollo de conceptos clave de la civilización occidental, como son en el caso de la moral los conceptos de bueno y malo. La crítica de Nietzsche señala que tendemos a dar por sentado lo que significan estas ideas, pero si investigamos en su origen y su desarrollo puede que nos llevemos sorpresas, como de hecho ocurre en las palabras bueno y malo, cuyo sentido originario era precisamente el opuesto que el actual. Este tipo de afirmación no se realiza de un modo gratuito sino que Nietzsche lo desarrolla de un modo bien fundamentado, apelando al sentido que estas palabras tenían en los inicios de nuestra civilización, en los primeros textos griegos.
  • Transvaloración: es la creación de nuevos valores que acaben para siempre con el decadente orden moral de nuestro tiempo, centrado en valores propios de esclavos y clases bajas, como son la solidaridad, el perdón, la caridad o la igualdad. Estos valores niegan la vida, y por ello es preciso que el superhombre asuma esta transvaloración como una de sus tareas, yendo más allá de esta moral de la debilidad en la que estamos atrapados como consecuencia de figuras como las de Sócrates o Jesucristo.
  • Nihilismo: es la afirmación de que la vida es nada, y carece por tanto de sentido. No hay nada más allá de la muerte que pueda dar sentido a esta vida, que empieza en el orden de la materia y termina en el mismo. Por tanto, la vida es apenas un suspiro, una nada en la inmensidad del universo, y todo estaría marcado por la señal de lo absurdo. Se trata por tanto de negar cualquier tipo de trascendencia o valor superior, sea de tipo religioso, moral, histórico, filosófico o científico. A juicio de Nietzsche, solo negando esta trascendencia o abstracción es posible devolverle a la vida todo su valor, librarla de la exigencia de todo tipo de sacrificio, por lo que no hay que sacar conclusiones negativas de este nihilismo, sino sobreponerse al abismo de la muerte y hacer que la vida se afirme a sí misma a cada momento.
  • Superhombre: es el modelo antropológico que nos propone Nietzsche, y sería aquel ser humano que sea capaz de vivir al margen de la moral y la religión, de crear sus propios valores y ser fiel a la vida, sin permitir que cualquier abstracción de la razón le distraiga de lo que le dicte su instinto y sus pasiones. Será quien viva de acuerdo a su querer, sin importar lo que diga el deber o el pensar. Para Nietzsche, el superhombre es la meta final del ser humano y la tarea pendiente de su tiempo consistía (y consiste) precisamente en dar el salto del hombre al superhombre.
  • Voluntad de poder: Es el deseo de autorrealización, de desarrollarse al máximo, y consiste en la afirmación de los propios deseos, planes y proyectos. La voluntad de poder implica un añadido respecto a la voluntad de Schopenhauer: no es sólo afirmar la vida, sino principalmente una vida plena, creada por el propio sujeto, convertido en dueño absoluto de sí mismo. Tiene voluntad de poder quien se desarrolla al máximo, permitiendo que sus cualidades alcancen su máxima expresión, más allá de las convenciones y mandatos sociales.
  • Eterno retorno: es el modelo cosmológico de Nietzsche, que recupera así las ideas de Heráclito y algunos de los presocráticos. Según este concepto, el cosmos y la propia vida serían un círculo gigantesco que da vueltas sin cesar. Apariencia de cambio permanente para que todo se repita. El eterno retorno niega el sentido de la vida, pues todo consiste en una eterna repetición. Que lo absurdo se convierta en la idea definitoria del cosmos, la naturaleza y nuestra propia vida es en el fondo una condición para la libertad: precisamente porque todo ha ocurrido ya previamente, podemos hacer lo que deseemos, librándonos de cualquier tipo de misión o finalidad histórica.