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Vocabulario de Santo Tomás de Aquino (LOMCE, CyL)

Ajustado al decreto 363/2015 de la Junta de Castilla y León (LOMCE)

Con la entrada en vigor de la LOMCE y los estándares de aprendizaje, el currículum de Historia de la filosofía insiste en el manejo de una serie de términos de cada autor. A continuación puedes encontrar los de Santo Tomás de Aquino:

  • Razón: Es una forma de conocimiento que parte siempre de la experiencia empírica y a partir de ella intenta elaborar conceptos abstractos para comprender la realidad. Santo Tomás tiene una concepción de la razón, y del conocimiento en general, similar a la aristotélica, pero conviene señalar una diferencia importante: en toda la edad media este concepto se va a poner siempre en relación a la fe. Pues bien, para Santo Tomás, la razón opera de un modo ascendente, partiendo de lo particular y aspirando a lo universal, pero será siempre una forma de conocimiento inferior y subordinada a la fe.
  • Fe: “La fe implica asentimiento del entendimiento a lo que se cree” (Suma Teológica). Para Santo Tomás, por tanto, la fe parte de un conjunto de verdades a las que se asiente, y que nos ayudan posteriormente a una mejor comprensión del mundo. Por tanto, la fe es superior a la razón y funciona de un modo descendente: desde verdades que la razón ni siquiera podría alcanzar ofrece una explicación más completa de la realidad.
  • Verdad: Santo Tomás nos ofrece una definición sencilla en la Suma Teológica: “Verdad es la adecuación entre objeto y entendimiento”. Esta concepción de la verdad sigue las principios realistas aristotélicos y trata de mediar entre quienes defienden que la verdad está en la realidad y quienes argumentan que reside en el sujeto de conocimiento. Por otro lado, para completar la caracterización de la verdad en Santo Tomás cabría poner en relación el concepto con los de razón y fe: habría verdades de fe y verdades de razón, pero también tres verdades compartidas que Santo Tomás denomina preambula fidei (preámbulos de la fe): la existencia de Dios, la inmortalidad del alma y la ley ética natural.
  • Dios: es el término de las cinco vías de Santo Tomás, a través de las cuales conocemos algunas de las características de Dios. Sabemos, por ejemplo, que es motor inmóvil (responsable del movimiento del universo), causa primera, ser necesario, máxima perfección e inteligencia ordenadora. Por otro lado, si queremos afirmar algo sobre la esencia de Dios, podemos hacerlo de dos maneras: por la vía negativa podemos negar en Dios todo lo que significa negación, límite o imperfección. Por su parte, por la vía de la eminencia, podemos afirmar en él en grado sumo todo aquello que descubrimos como positivo o valioso en la naturaleza.
  • Esencia: “la esencia es aquello que se significa por la definición de la cosa, y, la definición de las cosas naturales no sólo contiene la forma, sino también la materia, de otro modo no diferirán las definiciones naturales y las matemáticas” (De ente et esentia). Como se ve, en esta definición opta Sto. Tomás por una visión realista de la esencia, pero le añade un matiz a la concepción aristotélica: la esencia no es solo la forma, sino también la materia, pues la esencia lo es de las cosas existentes, no de entidades conceptuales, imaginarias o matemáticas que, según esta definición, carecerían de esencia. La esencia se acerca por tanto a la sustancia aristotélica, al compuesto de materia y forma.
  • Existencia: La existencia es una de las potencias de la esencia. Por así decir sería el acto que provoca que una esencia sea, que pase a ser. Es para Santo Tomás una perfección de la esencia, no un accidente, y el fundamento último de la esencia. Hay una idea importante relacionada con este concepto: todo lo que existe es contingente, es decir, la existencia no le pertenece a su esencia, mientras que sólo hay un ser necesario, en el que esencia y existencia coinciden. Este ser necesario, dueño de la existencia y que da la existencia a todo lo demás sería para Santo Tomás Dios. Este tipo de distinciones y argumentación forman parte de la tercera vía.
  • Creación: Santo Tomás nos ofrece una definición en la Suma Teológica. La creación sería “el origen de todo ser de la causa universal, que es Dios” (Suma Teológica, T. Parte I, cuestión 45). Es por tanto el acto por el cual Dios, ser necesario, concede la existencia a todo cuanto existe, que se caracteriza por la contingencia. Para Santo Tomás este acto se realiza desde la nada, y también la materia sería creada, alejándose así de otras cosmologías como la griega, para la cual la materia es eterna.
  • Inmortalidad: en la cuestión 97, Santo Tomás distingue tres sentidos de la palabra inmortalidad. A saber: referido a la materia (cuerpo, en el caso del ser humano), a la forma (alma, en el caso del ser humano) y a la causa eficiente. Según este último sentido, que es el que defiende nuestro autor, el cuerpo y el alma son inmortales, pero no en virtud de sí mismos, sino porque han recibido esta inmortalidad de Dios, que es la causa de que el ser humano exista y ha querido dotarle de esta característica.
  • Ley natural: Santo Tomás la define como “participación de la ley eterna en la criatura racional” (Suma Teológica, parte I, cuestión 91). El ser humano, como racional que es, participa de lo que Santo Tomás denomina “razón divina” y “divina providencia” en un grado aún mayor que el resto de criaturas y por eso está “naturalmente inclinado a los actos y fines debidos” y encuentra dentro de sí la conciencia moral, siendo capaz de discernir entre lo bueno y lo malo. Hay que decir también que esta ley natural, al tener un contenido racional, es uno de los preámbulos de la fe, por lo que podemos llegar a ella a través de la razón y de la fe.
  • Ley positiva: la ley humana es el conjunto de “disposiciones particulares descubiertas por la razón humana” (Suma Teológica, parte I, cuestión 91). Para Santo Tomás la razón práctica ha de esforzarse por concretar los preceptos de la ley natural. Así, estos preceptos generales se reflejarían en la naturaleza y la razón humana, capaz de descubrirlos por sí misma y plasmarla en costumbres que finalmente terminan convertidas en leyes. La ley positiva es por tanto una construcción humana que deriva por medio de un razonamiento práctico de los preceptos de la ley natural y orienta la sociabilidad humana hacia el bien común.
  • Precepto: son los primeros principios de la ley natural, que deben gobernar por tanto nuestras acciones y decisiones en el orden práctico. Tal y como explica Santo Tomás en la cuestión 94 de la Suma, hay tres preceptos que pueden reducirse al primero y más importante: “El bien ha de hacerse y buscarse; el mal ha de evitarse”. El segundo precepto se formula consideraría como ley natural “las cosas que la naturaleza ha enseñado a todos los animales” (conjunción de los sexos, educación de los hijos, etc). Por último, el tercer precepto sería “la inclinación natural a buscar la verdad acerca de Dios y a vivir en sociedad”, poniendo Santo Tomás los ejemplos de evitar la ignorancia y respetar a los conciudadanos. Volvemos a insistir: estos preceptos serían alcanzables por la razón y la fe.