Pasar al contenido principal

Contra Nietzsche: la mentira de la genealogía

Una crítica al mayor crítico de la historia de la filosofía
Entre los muchos méritos que hemos de reconocer a Friedrich Nietzsche, está el de ser uno de los primeros en aplicar una forma de pensamiento tremendamente crítica: la genealogía. El significado de esta palabra nos pone en la pista de su esquema general: las investigaciones del filósofo alemán se fundamentan en profundos estudios de tipo histórico y filológico. A través de los restos literarios que nos han llegado, por poner un ejemplo, Nietzsche es capaz de estudiar el significado originario de las palabras. La comparación de textos y la evolución de términos marcan, desde estas coordenadas, los cambios culturales que se han ido produciendo. De esta manera, alcanza Nietzsche un resultado sorprendente: la cultura occidental se ha construido sobre una enorme traición: los valores originarios han sido sustituidos por otros bien distintos. El judeocristianismo y la moral universal socrática son los grandes culpables de este olvido imperdonable. Tras este análisis, llega el momento de la acción: la consigna es, como no podría ser de otra manera, recuperar lo originario, la autenticidad, la forma de vivir verdaderamente humana.

Este "retorno a la verdad" que nos propone Nietzsche a partir de sus estudios genealógicos no está exento de polémica. Hemos de extender la sospecha cuando uno de sus maestros, capaz de argumentar que debajo del concepto de verdad se esconde la voluntad de poder, nos invita a aceptar una propuesta o una teoría como verdadera. Rasquemos un poco en el método genealógico: a mi entender se trata de un método imprescindible para conocer lo que hemos sido, en un sentido más amplio del puramente biológico: qué hemos sido en ámbitos como la cultura, la ciencia, la filosofía, la religión... La gran aportación de la genealogía es sacar a la luz el devenir. Ciertamente se pueden descubir incoherencias y traiciones, y ayuda en un proceso tan revelador como necesario: tomar conciencia de lo que somos, de dónde estamos. No es de extrañar que la genealogía haya mostrado su fecundidad no sólo en la filosofía de Nietzsche, sino en algunos de sus seguidores, como por ejemplo Foucault y algún que otro autor contemporáneo. En su desarrollo, esta forma de pensamiento incluye un innegable potencial crítico que hemos de valorar positivamente.

Sin embargo, hay un momento falso en toda la propuesta genealógica: la identificación de lo originario con lo verdadero. Podemos detectar traiciones en la historia, giros y vueltas en las ideas y en los hechos. Sin embargo, no hemos de asociar necesariamente cada uno de estos giros con la traición y el abandono de "lo auténtico". Un ejemplo sencillo puede clarificar esta crítica: cuando Galileo rompió con los modelos científicos precedentes, no estaba proponiendo una teoría falsa. En esa "traición" científica había mucho de verdad: era una "traición" necesaria, por así decirlo, y ninguna reconstrucción de tipo "genealógico" de la historia de la ciencia se mostrará partidaria de que volvamos a los tiempos en que los griegos pensaban que la tierra era plana. Por mucho que se diga que "el que da primero da dos veces" no podemos asociar esa originariedad con la verdad. Mezclamos dos planos completamente distintos: cuándo se formula o está vigente una forma de vida (lo "originario", lo "auténtico") y si esa forma de vida, teoría o propuesta es verdadera o válida o, por el contrario, no lo es. En resumen: habría que decirle a Nietzsche que lo primero no es mejor por el hecho de ser primero. ¿O no es así"

Si la verdad es el desvelamiento del ser, lo más verdadero es lo que mejor manifiesta el ser. El problema está en ver el ser como una rueda.

Cito: "[...] ninguna reconstrucción de tipo “genealógico” de la historia de la ciencia se mostrará partidaria de que volvamos a los tiempos en que los griegos pensaban que la tierra era plana." Creo que hay una confusión en ese párrafo, ya que los griegos —como Platón y Aristóteles— no creían que la Tierra fuese plana sino esférica. En cambio sí sostenían, por ejemplo, que la Tierra se encontraba en el centro del universo, una creencia que recién fue abandonada cuando se impuso el heliocentrismo de Copérnico y sus seguidores. Un lectura del Timeo, del De Caelo o de La revolución copernicana de T.S. Kuhn pueden ayudar a aclarar este tema.

¡Hola Sofista! Gracias por la matización. Quizás no me expresé bien, y ciertamente hablar de "los griegos" en general puede llevar a equívoco. En el período "clásico" de Platón y Aristóteles ya se defiende, como apuntas, que la tierra es esférica. Sin embargo, la cosmología griega anterior (tal y como se puede leer en algunos autores presocráticos) sí que afirmaba que la tierra era plana. En cualquier caso, el ejemplo sigue siendo válido si lo relacionamos con Galileo: aunque Platón y Aristóteles afirmaran que la tierra es esférica, la situaban en el centro del universo, idea que Galileo rechazó. ¿Qué resultados nos ofrecería el método genealógico de Nietzsche si lo aplicamos a la historia de la ciencia? Gracias por tu aportación y un saludo: Miguel.

No es así. No se trata de recuparar la forma de vivir verdaderamente humana, sino de olvidarla y asumirla después de la muerte del "último hombre"; véase Zaratustra. Tampoco un retorno a la verdad, pues la verdad se ha instaldo mediante una fábula, con lo que no se sabría muy bien a qué "verdad originaria" retornar, cuando no hay un "origen", no hay genealogía sino como fábula; Nietzsche sólo levanta acta con su genealogía de lo que se ha venido haciendo segun él por una confusión un tanto compleja que supone esa "fábula de la verdad" (véase Crepúsculo de Ídolos). Claro que la voluntad de poder hace todo eso pero hace mucho más y, ella, es imposible de analizar lógicamente, sino desde una estética filosófica a-socrática, pues Nietzsche habla en El nacimiento de la Tragedia y preliminares del "socratismo estético";la genalogía nos presenta el devenir, como bien apuntas,pero no se trata de tomar coniencia sino de volver a invertir el socratismo estético que, pone al instinto como crítica y a la conciencia como creativa en lugar que como facultad de crítica, véase también El N. de la TRG. Precisamente lo verdadero, esa fábula,se ha "puesto" como lo "originario"; bien, pues se trata de invertir los términos.- Lo dejo a la conciencia de cada cual. No se trata del abandono de lo auténtico lo que Nietzche denuncia, sino de la puesta entre paréntesis que el arte hace, su cuestionameinto, si arte es legítimo y cómo, y eso afecta igualmente a la ciencia ficticia que hemos creado; aunque hay otra ciencia que Nietzche apoya, seguramente apoyaría a Einstein y el modelo cuántico. De todo ello se deduce que Nietsche se quiere apartar del modelo griego, sin embargo estamos tan hartos de ver y leer a Nietzche desde los "manuales" que a muchos jóvenes hoy, les resulta ya patético; no echemos más leña al fuego por favor.

No se porque la confusión. Por ningún lado Nietzsche sostiene que una cosa es verdad por ser originaria. En su genealogía lo que devela Nietzsche es que existen dos formas de interpretar lo bueno y la malo. La forma aristocrática o de los fuertes, que es con la que se identifica Nietzsche, y la forma plebeya o la de los débiles. Para los primeros lo bueno es lo fuerte, lo que genera temor y lo malo es lo degradante, lo débil, lo que genera lástima. Para los segundos (los débiles) lo malo es lo que genera temor y lo que es fuerte, y lo bueno es lo que genera compasión, lástima, lo que es débil, lo enfermo. Y a partir de ahí sostiene que los débiles, mediante el cristianismo y el socratismo, impusieron su manera de ver las cosas. Ahora bien, si alguien como buen cristiano se identifica con la concepción actual de valorar lo bueno y lo malo, es su problema y su verdad, que diferirá con la interpretación Nietzschana de la vida que reza: ¿Qué es bueno? - Todo lo que eleva el sentimiento de poder, la voluntad de poder, el poder mismo en el hombre. ¿Qué es malo? - Todo lo que procede de la debilidad. ¿Qué es felicidad? - El sentimiento de que el poder crece, de que una resistencia queda superada. No apaciguamiento, sino más poder; no paz ante todo, sino guerra; no virtud, sino vigor (virtud al estilo del Renacimiento, virtù, virtud sin moralina). Los débiles y malogrados deben perecer: artículo primero de nuestro amor a los hombres. Y además se debe ayudarlos a perecer. ¿Qué es más dañoso que cualquier vicio? - La compasión activa con todos los malogrados y débiles - el cristianismo...

Sinceramente este artículo es bastante "simplón" por la forma en cómo intenta explicar la genealogía... "retorno a la verdad" no tiene ningún sentido y sigue manteniendo la concepción del "origen" como fundamento. Valdría la pena leer lo que ya ha escrito Foucault a propósito de las diferentes acepciones de "origen" o "comienzo" en Nietzsche: Ursprung, Entstehung, Herkunft, Gëbur, Anfang...