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Mourinho y Guardiola: la ética del balón

Cuando Nietzsche juega contra Séneca

José Mourinho, ¿el superhombre de Nietzsche"José Guardiola, ¿ética estoica"Real Madrid y Barcelona se necesitan mutuamente: el uno es impensable sin el otro. Desde hace décadas mantienen una relación de oposición. Los años de gloria del Madrid coinciden, por lo general, con las horas bajas del Barcelona, y a la vicecontra. Representan a la perfección el teatro dramático, trágico y épico en el que las televisiones y los millones de euros han convertido al mal llamado deporte rey. Si los originales guionistas de los informativos pasan todo el año buscando películas y pesonajes de ficción con los que comparar a ambos equipos y sus principales figuras, por algo será. En la actualidad, ambos clubes aparecen representados por sur respectivos entrenadores: Mourinho y Guardiola son "marcas" de sus equipos, auténticos iconos. Ambos simbolizan dos maneras de entender el fútbol: dos filosofías, en un sentido que nada tiene que ver con el académico. No se trata sólo de dos concepciones distintas del juego, sino que habría que hablar de dos ethos distintos, dos caracteres que se expresan no sólo en el terreno de juego, sino también fuera del mismo.

Sería fácil presentar a los os entrenadores como figuras opuestas. Sin embargo, los dos son ganadores natos: a ninguno de ellos les gusta perder. Tratan de competir al máximo, y rechazan cualquier planteamiento en el que la victoria no sea el objetivo final. Esta coincidencia en los fines no se corresponde con una convergencia en los medios para conseguirlo. Al menos en lo referente a la actitud. Mourinho podría recordarnos, salvando las distancias, a una especie de superhombre del campo de juego. A menudo habla con desprecio de los rivales, y presume de atraverse a decir aquello que otros muchos piensan pero nadie se atreve a defender en público. Su comportamiento parece situarse más allá del bien y del mal: el 10 se le queda corto si ha de calificarse: como mínimo se merece un 11. Y no sólo eso: el dios en el que creen los débiles que él desprecia debe "quererle mucho" porque todo le sale bien. Acaso sean sus creencias religiosas lo único que le aleja de la moral ultramoralista soberbia y orgullosa que nos propone Nietzsche. La ética de la provocación y la victoria como único resultado posible, combinado con el juego psicológico respecto a aquellos que considera más "débiles" que él mismo. El mal siempre es ajeno: otros tendrán la culpa siempre de la propia derrota. Incluso de la personal.

Manteniendo la meta en común Guardiola expresa un carácter bien distinto. Respeta las estrellas, pero defiende a los jugadores discretos, trabajadores y humildes, que son para él el modelo a seguir. Sin estridencias. Sin provocaciones. Sin necesidad de estar siempre enfadado ni enfretarse a los demás. Una cierta dosis de ataraxia que trasfiere a su equipo la tranquilidad imprescindible para jugar. Consciente de sus posibilidades y seguro de sí mismo, pero alejado de la arrogancia de quien anuncia o confía triunfos antes de que estos se produzcan. Como caracteres éticos, Guardiola sería David frente al Goliath de Mourinho. Y el mito se repite: la humildad y serenidad estoicas están ganando la partida a la soberbia de quien parece aspirar a ser casi una especie de superhombre. Y no faltarán quienes opinen que los partidos se ganan en el campo, que el fútbol es un juego de estrategia y que este ethos de los entrenadores es una cuestión totalmente secundaria e irrelevante, independiente del resultado del partido. Puede ser: los partidos los ganan los jugadores. Pero quizás no sea casualidad que Ronaldo sea el favorito de Mou, mientras que Iniesta sea el ejemplo a seguir para Guardiola. ¿Casualidades o razones éticas para la victoria"

P.D: fuente original de la imagen de Mourinho y de Guardiola.

Muerto Dios, aunque a mi me parece que ese muerto goza de muy buena salud, necesitamos de nuevas religiones. Y qué mejor para un laicismo barato que el fútbol. Esta nueva religión es adoradora de la Luz (Zurván) y de las Tinieblas (Ahrimán). Es un nuevo maniqueísmo. Y como todo maniqueísmo necesita de sus dos principios, de la Luz y de las Tinieblas, de un Guardiola y de un Mourinho. Y los compiladores de esa nueva religión positiva son los medios de comunicación. Dentro de una hora (Sorteo de la Liga de Campeones) puede que esos medios de comunicación escriban, describan e inventen un nuevo episodio de la lucha fraticida entre ambos principios antitéticos. Lo malo es que en esta nueva Religión no preconiza la salvación sino que simplemente nos condena a una muerte por hastío. Un Saludo de un seguidor de Ahrimán.

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