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Psicología y ciencia

Psicología: mejor desde el bachillerato de ciencias naturales. ¿Por qué?

Habitualmente se dice que la psicología se convirtió en una ciencia a finales del siglo XIX. Ahora que estamos comenzando el XXI, parece ser que esta tesis se toma muy en serio. Hay varios motivos: el más importante de ellos nos recuerda que somos idéntcos a nuestro cerebro. Ni más, ni menos. Todo lo que nos pasa se puede explicar en función de las relaciones físicas, químicas y eléctricas que ocurren dentro del cerebro. Esta es una de las ideas reinantes en la psicología entendida como ciencia. Tesis que difícilmente va a poder obtener su réplica: los futuros psicólogos serán formados en ella y esto se deja sentir ya en el planteamiento del acceso al grado de Psicología: las asignaturas que tienen más "peso" en la fase específica de la P.A.U. tienen todas un carácter eminentemente científico: matemáticas, física, química y biología. Las consecuencias son fáciles de deducir: al ponderar más estas asignaturas los alumnos de humanidades y ciencias sociales parten en desventaja para entrar a estudiar esta carrera.

Alguien podría responder que no se están planteando más que estupideces: decir que asociar la psicología al bachillerato científico aparta a los alumnos de humanidades es similar a afirmar lo mismo de otras carreras como física o medicina. O más aún: se trata de un proceso de filtrado similar al que pueden poner en práctica las carreras humanísticas y de ciencias sociales respecto a los alumnos del bachillerato científico. El problema es que el juego de blanco/negro, ciencias/letras no debería ser válido para unos estudios como los de psicología. Por sus propias características, la psicología se mueve en un terreno difuso, imposible de clasificar. Es cierto que los conocimientos biológicos son imprescindibles, pero esto no impide que sea igualmente necesario completarlos con otras perspectivas, que van desde la psicología social a las teorías de la personalidad. Es curioso que los estudios universitarios de psicología ofrezcan más posibilidades a quienes estudian un bachillerato de ciencias, cuando a lo largo de su carrera tendrán que aproximarse a teorías que se alejan de una visión positivista de esta disciplina.

El problema fundamental de comprender la psicología como una ciencia natural consiste en que esto implica, a efectos prácticos su total desaparición. Si nuestra vida psíquica se explica en función de reacciones cerebrales y nerviosas, habrá que disolver la psicología, e integrarla en otras ciencias como la química, la biología y, en último término, la psiquiatría. La psicología enfocada como una ciencia puramente materialista carece de sentido en sí misma, en tanto que ya hay otras ciencias formadas que explican la realidad en clave material. Con esto, no se pretende quitar ni un ápice de razón a los estudios de la neurobiología, pero sí defender que a la psicología le conviene un enfoque distinto si es que quiere sobrevivir como ciencia autónoma. Pensemos por un momento, qué ocurriría si la psicología se reconvierte en neurobiología: las consecuencias se dejarían notar, seguro, en la psicología clínica, en los departamentos de recursos humanos de las empresas, o en las teorías del aprendizaje que sirven de fundamento último a los modelos educativos. ¿Realmente queremos fundamentar todas estas áreas en un estudio pormenorizado de neurotransmisores, áreas cerebrales implicadas y conexiones neuronales"

Las llamadas neurociencias van a ser, y son, una continua fuente de reflexión científica y filosófica. Para mi han conseguido algo muy importante: “acabar” con la concepción dualista del hombre. Entiendo por dualismo aquella doctrina que considera que el ser humano está constituido por dos sustancias (entendidas éstas en sentido aristotélico): Cuerpo y Alma. Hoy en día esta doctrina es insostenible- aunque no sea un imposible metafísico- Cada vez son más los que consideran al hombre como una unidad psico-orgánica. Insisto, una unidad, y no, una unión. Ahora bien, el problema es como se entiende esta unidad psico-orgánica. Por cierto, por si alguno está preocupado, esta concepción no acaba con la idea de Dios. Para algunos esta unidad entre mente y cuerpo es un falso dilema. En el fondo, y para ellos, todo es cuerpo. Todo se reduce a lo puramente material. Para otros, la mente (alma o psique) es algo que emerge (tesis emergentistas) de lo material, pero no por ello, puede ser reducido a sus elementos de partida. A lo largo de la evolución van apareciendo nuevas estructuras que poseen nuevas propiedades no reducibles a sus componentes (propiedades sistémicas o sistemáticas). Bien es verdad que las neurociencias han reducido, o acotado, cuestiones como la libertad o la religiosidad (neuroteología: recomiendo encarecidamente la lectura del libro de Jeeves Brown titulado “Neurociencia, Psicología y Religión”) pero ello no significa, al menos para mi, y lo que es más importante, para muchos eminentes neurocientíficos, que todo haya que reducirlo a la actividad del cerebro. PD. Sería interesante Miguel, que un día, habláramos del experimento de Libet. Un Saludo

Por cierto, lo que se está imponiendo no es la ciencia frente a las humanidades. Lo que trata de imponerse es el "materialismo" (doctrina respetable, aunque yo no la comparta) frente a cualquier otra doctrina filosófica o visión de la realidad o de la vida. El problema, claro está, no radica en el materialismo, sino, en la imposición del mismo. En definitiva, es una cuestión de pensamiento único. Y contra el pensamiento único hay que estar continuamente en lucha. Un Saludo

Buena puntualización, ni hay blanco ni hay negro. Dejo mi contraste al experimento de Libet: -el yo no es una ilusión. -entre el deseo y la acción aún la ciencia no sabe nada, y mucho menos de un segundo antes del deseo. -la voluntad existe,puesto que "yo" puedo romper mi ordenador cuando me plazca y sin ningún motivo neuronal igual que los romanos se "acababan" a sí mismos simplemente por demostrar su teoría. -no hay tal cosa como una racionalización post-hoc de nuestro libre albedrío. Claro está que Obama pueda creerse el dueño del mundo, porque es muy muy creyente, también. -No hay nada extraño a y en nosotros, a no ser operado intencionalmente, aunque no todo puede serlo. -el decisor o decididor, natural o artificial, es lo dado de suyo. -no hay falsa percepción del cerebro sino de nuestra propia intencionalidad. -la fuerza de la idea de que nuestra voluntad está dirigida desde fuera tiene un tremendo potencial, de eso ya son conscientes hasta los enfermos mentales, como ya se ha demostrado en psiquiatría, incluso muchos lo toman como su ángel de la guardia, con lo que la conciencia nos trae la decisión. -antes de ese segundo, (un segundo antes) del que habla el experimento, todavía no se sabe lo que es.

El problema es un poco más complejo. No digo que la interpretación que tú haces no sea correcta desde el punto de vista filosófico (aunque hay algunos puntos en los que no coincido), sino, si a partir de dicho experimento científico( el cual no pongo en duda) cabe la interpretación filosófica que tú haces. Pero como es un tema muy complejo prefiero tratarlo, si sale algún día, de forma particularizada. Un Cordial Saludo

Bueno, pues estaremos esperando ese ¨"tratado"..

ja, ja. Buen "golpe" Heracles Un Cordial Saludo