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Víctimas ¿del sistema?

Sobre la relación entre educación y sociedad.
Hay MotivoAhora que han pasado ya unos días, puede ser un buen momento para reflexionar sobre uno de los cortos de Hay motivo. En él, se trata de recoger muy rápidamente algunos de los problemas de la enseñanza en el medio rural. Además del alto índicce de fracaso escolar (puede que este número no depende de sistemas, leyes o modelos educativos) hay, creo, dos cuestiones importantes: ¿Puede existir un alumno malo con 14 años" y, la segunda, ¿Qué se puede hace en un lugar donde es más fácil acceder a cierta cantidad de droga que a un libro" Ambas cuestiones podrían dar para varias anotaciones, pero voy intentar dar un par de pistas al respecto. A la primera pregunta tengo que dar una respuesta: rotundamente . Hay alumnos malos de 14, de 10 y de 5 años (y de todas las edades). La educación no opera en un medio idílico y utópico, sino que parte siempre de un condicionante: los alumnos. En todos los centros hay casos de alumnos que proceden de familias desestructuradas, con problemas psicológicos, sociales, económicos, psiquiátricos... Este tipo de alumnos resultan problemáticos ya en la primaria y, por supuesto, en la secundaria. Otra cuestión distinta es si ellos son culpables de ser "malos alumnos" o no, pero lo que está claro es que la escuela se tiene que enfrentar a veces con problemas que no son estrictamente educativos. Invertir en políticas que potencien la familia, o favorecer la igualdad social es una forma de mejorar el sistema educativo. Y probablemente una forma más efectiva que cualquier reforma en el sistema. Mejorar la sociedad es mejorar la enseñanza, abrir espacio para que los profesores puedan desarrollar su trabajo con normalidad. En cuanto a la segunda pregunta, es verdad que en el medio rural la escasez de recursos es determinante. Sin embargo, hay que decir también que hay recursos inutilizados. La biblioteca de los institutos no siempre es explotada al máximo, y los alumnos suelen huir de ella como de la peste. Con las bibliotecas o centros culturales de los pueblos sucede a menudo tres cuartos de lo mismo. Internet puede ser, en este sentido, una oportunidad, pero debemos saberla aprovechar. Además, todavía falta ofrecer un servicio de conexión a la red de calidad en muchos medios rurales. Una vez más, nos encontramos antes barreras sociales o económicas, pero no se trata de obstáculos exclusivamente educativos. No sé si hay motivo o no, pero tengo mis dudas sobre que el futuro gobierno vaya a lograr mejorar los aspectos que se mencionan en el corto. Ni el futuro gobierno, ni ningún otro. Que no cambien tantas veces el sistema, que mejoren las condiciones sociales y económicas.

De acuerdo con que hay alumnos malos de cualquier edad (el recuerdo de mis días de colegio sigue fresco). Sin embargo, me asalta la duda: ¿qué medidas de "potenciación de la familia" se pueden tomar desde todo un gobierno central o autonómico? ¿No es penetrar demasiado en la privacidad del ciudadano? ¿No existe riesgo de inefectividad? ¿No es mejor atacar los problemas que han generado desde el principio este vacío de valores y metas en la juventud (y los padres)? Saludos.

Cuando hablo de "potenciar" la familia, me refiero, por ejemplo, a dar algún tipo de asistencia ante problemas sociales como el alcoholismo, la drogadicción, la prostitución, los malos tratos, la delincuencia... En mi aún corta experiencia he conocido (directa o indirectamente) casos de alumnos que han crecido en este tipo de ambientes, y que repiten e imitan aquello que viven. Lo que podríamos plantearnos es, como dices tú, si realmente el gobierno debe inmiscuirse en este tipo de problema o, aún peor, si realmente puede hacer algo. En cualquier caso, redes eficaces de asistencia social, la colaboración de psicopedagogos especializados en esta clase de alumnado u otras medida sí pueden ayudar. Os pongo un par de ejemplos que ocurrieron el año pasado. En el instituto había 8 alumnos extranjeros de 3º de la ESO. La Junta no enviaba un profesor para explicarles lengua (porque no teníamos el número suficiente de inmigrantes). Tampoco permitía que un profesor de colegio (maestro de lengua) ayudara a estos alumnos en sus horas libres, pues no tenía la "titulación adecuada" para enseñarles lengua española. Otro ejemplo. Había un par de casos de alumnos que requerían la ayuda de los psicopedagogos a los que me he referido antes. El número mínimo era, esta vez, 5 alumnos, por lo que los 2 que había en el instituto no recibían la atención necesaria, y a la vez impedían el aprendizaje de los demás. Estoy convencido de que cualquier profesor (sea de la concertada o de la pública) podría contar casos de este tipo...

Es desolador, sin duda. Por eso mismo soy tan escéptico acerca de las capacidades de un gobierno para arreglar esta situación limpiamente. Se requiere una precisión, un cuidado y una eficiencia pocas veces vista desde una burocracia. Saludos.