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Comienzan los procesos de oposición en la mayoría de comunidades
¿Qué tal lo haría Risto Mejide en las oposiciones de secundaria"Desde hace décadas, la televisión ha "popularizado" (y explotado) el concepto de concurso. Concursos "míticos" son, por ejemplo, el Un, dos, tres o El precio justo. El asunto es que cualquier persona podía enviar su carta y ser seleccionado para llevarse el apartamento, el coche o una lata de judías. En los últimos años se han puesto de moda los concursos en los que presuntamente se pone en juego algún tipo de valía personal: desde Gran hermano hasta Supervivientes, pasando por los más recientes de Fama o el repetitivo Operación triunfo. La televisión logra convertir la competencia (y la competición) en espectáculo capaz de enganchar a varios millones de personas. Sin embargo, hay un campo inexplorado en el que aún no se han atrevido a meter las cámaras: el concurso oposición. Hoy mismo tienen una oportunidad perdida, ya que en muchas comunidades tendrá lugar por la tarde la presentación y el primer examen de la prueba.

Cualquiera que haya pasado por un proceso de oposición para ser profesor sabe que se trata de una prueba de conocimientos académicos, pero también de una prueba de resistencia psicológica. La cantidad de papeles que hay que entregar (a veces por duplicado y en varios momentos del proceso) es incomprensible, y las diferentes pruebas que se plantean no tienen ningún tipo de correspondencia con lo que después se va a realizar en el aula. Se exige un dominio en la materia absurdo en comparación con el nivel del sistema educativo. Se valoran habilidades memorísticas y no se demuestra la capacidad de enseñar. Escribir un examen, acudir días después a leer lo escrito ante un tribunal que soporta sesiones de 8 o 9 horas viendo cómo pasan decenas de personas que leen largos textos sobre temas específicos. El bostezo es inevitable. Contaba Emilio Lledó en una conferencia lo teatral y absurdo de una oposición. En su caso se trataba de las de catedrático: había que "aparentar que se sabía o, más aún, que se dominaban todos aquellos temas sobre los que sólo después, en algunos casos, empecé a saber algo" (la cita no es textual, pero casi). Quizás muchos de los que aprueban no sepan, pero sí sean capaces de "hacer que saben" o "aparentar que saben".

La "encerrona" (antes defensa pública de un tema, ahora de una unidad didáctica) tiene una estructura cerrada y ritual. Profesores que no ponen precisamente "alma, vida y corazón" en la elaboración de su propia programación se trastocan tribunal y han de valorar la que presentan los diferentes candidatos. Eso sí: es el único momento del curso en el que la programación se convierte en algo más que un mero trámite burocrático. La oposición a enseñanza secundaria es un proceso largo, tedioso, aburrido e ineficaz. Deja fuera a profesores valiosos, que durante el curso tienen una plaza como interinos y demuestran su saber hacer, y permite el acceso a más de uno que en su primer año de docencia demuestra que las aulas no son lo suyo: profesores que dan problemas en los centros y terminan enfrentados a sus propios compañeros. O también aquellos que por falta de habilidades emocionales son incapaces de hablar con los alumnos (por no hablar de quienes no quieren ser docentes y al final del año en prácticas pasan a mejor vida... "sindical"). Está muy claro: a fin de cuentas, delante tienen a un profesor de secundaria, que bastante tiene con ocuparse de sus clases, sus alumnos y los cambios legislativos. ¿Acaso no estaría mejor meter unas cámaras, llevar a Risto Mejide, y que los alumnos puedan elegir a sus futuros profesores enviando un SMS con el nombre del elegido" Al menos así podríamos cobrar una pasta en derechos televisivos.

Sensacional, una exposición exquisita simple y contundente

Hace no demasiado tiempo el autor de esta excelente web no reconocía demasiado el trabajo de esos "profesores valiosos", considerando injusto el reconocimiento de la experiencia docente en los procesos de oposición frente a esos otros que no tenían esa experiencia. Es posible que alguno de los problemas de la enseñanza tenga que ver con aquello que selecciona el proceso de selección: ¿Realmente "conocimientos académicos" o más bien memorias estúpidas? ¿Realmente destrezas didácticas o más bien humos pedagógicos?. Es claro, nuestra experiencia docente no concuerda con supuestos prejuicios que nunca se consideran en la empresa privada ¿será que nos tiene que seguir dando lecciones el capitalismo?.

¡Hola! Gracias por tus palabras sobre la página. Lo cierto es que en lo referente a las oposiciones hay una doble tensión: por un lado, hay licenciados que merecen una oportunidad, por supuesto: la valoración de la experiencia no puede impedir el acceso a una plaza docente. La organización de la oposición ha variado mucho de unas a otras convocatorias, pero te diría que en las oposiciones de filosofía de los últimos años han podido entrar personas jóvenes que han tenido su oportunidad y la han aprovechado. El problema con la experiencia es el siguiente: tan rechazable me parece que un profesor interino tenga una plaza asegurada sólo por firmar como el hecho de que haya profesores que vienen demostrando su calidad como docentes durante años y aún no tengan la plaza. Hay interinos que rinden mucho más que profesores con plaza definitiva, pero también los hay de los que apenas se implican en el centro. Y en medio de todo esto no se puede olvidar a los jóvenes que quieren dedicarse a la docencia. Quizás la solución sería exámenes de acceso para los licenciados a los que en los primeros años se les van haciendo contratos renovables, y que haya un servicio de inspección "serio" y fiable, capaz de sancionar a los que no cumplen y de ir consolidando a los que sí lo hacen. En cualquier caso, este sistema tampoco tiene mucho que ver con el otro tema del artículo. ¿qué conocimientos se miden en una oposición? Y todo esto teniendo en cuenta que hay que conjugar las oportunidades que merecen los jóvenes licenciados y el reconocimiento del trabajo de quien aún no ha aprobado la plaza. ¿Es tan difícil encontrar un término medio?

Hola, perdona que no te haya contestado antes, estaba memorizando la programación, parece ser que a los tribunales eso de una programación de memoria les mola mucho, es lo que piden a sus alumnos. No me queda más remedio que comenzar señalando algo de lo que soy en relación a esta cuestión. Si dices que la organización de la oposición ha variado mucho te aseguro que no me falta perspectiva y conocimiento de esas variaciones, que se refieren no sólo al propio proceso de oposición sino también a los modos de configurar las listas de interinos. Llevo 15 años ininterrumpidos trabajando como profesor interino de filosofía en la enseñanza pública y he vivido desde entonces en carne propia esa doble tensión de la que hablas. Yo también fui joven licenciado y me encontré, en mis primeras oposiciones, con un sistema encubierto de oposiciones restringidas que me impidió con notas de 9 y 9,5 en el examen sacar la oposición. Me encontré también con un sistema de configuración de las listas de interinos que obligaba, si se quería tener alguna posibilidad de trabajo, a aprobar las distintas partes de la oposición. Te puedo asegurar que si llevo estos años trabajando ha sido por algo más que “ir a firmar”. Y ahora me encuentro con que estos 15 años de trabajo solo sirven para el descrédito del incompetente que no ha sido capaz de sacar esa Operación Triunfo que tan bien describes en tu primer escrito. Pero por suerte esa tensión ya la he resuelto (y hasta ahí ha sido mucha la frustración personal, aunque eso aquí no es relevante) el pasado día 20 de Junio a las cinco de la tarde, como los toreros. Me siento bien de no ser triunfito y orgulloso de mi trabajo estos años, el próximo vuelve a ser incierto. Como ves, la tensión no se resuelve en el equilibrio de oportunidades, del que hablas al final de tu respuesta, sino en la ruptura. No puedo aceptar lo siguiente: “pero te diría que en las oposiciones de filosofía de los últimos años han podido entrar personas jóvenes que han tenido su oportunidad y la han aprovechado”. No te parece significativo que en las últimas oposiciones, no las que están en curso, de las 18 personas que aprobaron la oposición de filosofía 13 no hubiesen trabajado NUNCA. Los datos generales son estos: El 32,36 % de los que superaron el concurso oposición no tenían experiencia docente previa y el 15,03% ha trabajado menos de un año en la enseñanza pública : CASI LA MITAD DE LOS OPOSITORES QUE SUPERAN EL PROCESO LO HACE SIN EXPERIENCIA DOCENTE . Significa esto que yo, que tengo experiencia, no aprovecho mi oportunidad y el que no la tiene sí lo hace o más bien que yo, además de preparar el “casting” tengo que preparar mis clases, corregir mis exámenes, atender a los padres de mi tutoría, ir a las evaluaciones (por cierto las tengo mañana y pasado leo mi ejercicio en el “casting” y mientras tanto sigo memorizando mi programación desmemoriada, la desmemoria de mis años). Mi mente está fresca como una lechuga y concentrada para el intenso momento de la inteligencia absurda. ¡Ah!, y ya la ironía me puede, pero me queda la fase de concurso en la que ya se tendrá en cuenta mi sacrificio y experiencia. De nuevo los datos: En 32 de las 49 especialidades convocadas en el 2006 se desvirtuó la fase de concurso, puesto que han superado la fase de oposición igual o menor número de candidatos que de plazas. ¿Es esta la forma de conjugar las oportunidades que merecen los jóvenes licenciados?. Lo traducimos a filosofía y hablaríamos de justicia recordando a Aristóteles y, por ejemplo, alguno de los textos que, estos sí, sabemos de memoria, los trabajamos año tras año en nuestras clases de 2º de Bachillerato (al respecto muchísimas gracias por tu trabajo). No se puede resolver correctamente esta cuestión sin atender a sus dos nociones de justicia, si no lo tenemos en cuenta la solución nunca será justa. Bueno lo dejo que tengo que regresar con la programación y para terminar simplemente citar un texto que bien podemos convertir en el manifiesto por la dignidad del trabajo que realizamos curso tras curso los interinos: http://www.ustea.org/educacion/prensa/2007/027_CartaInterino_MASantosGuerra.pdf Y también recordar lo mismo: Es claro, nuestra experiencia docente no concuerda con supuestos prejuicios que nunca se consideran en la empresa privada ¿será que nos tiene que seguir dando lecciones el capitalismo?.

Yo acabo de pasar por uno de estos momentos estelares, no había visto tu entrada: http://elblogde.yabu.es/2008/07/02/regresando-al-mundo/ De todas formas creo que parte del problema es la inmovilidad del funcionariado, el no poder "ventilarse" a algunos profesores que, como dices, han aprobado la oposición y han resultado ser unos paquetones.

Creo que sería interesante leer la carta de un opositor que ha mandado el 18 de julio 2008 a la entrada titulada "Por la igualdad de oportunidades"; esta entrada es de fecha en boulé del 19 de abril de 2006, cuando ya Miguel y unos cuantos mas reflexionábamos sobre el espinoso tema interinos y no interinos. Creo que merece la pena leerla, porque como veréis Andalucía "is diferent". Aprovechando su comentario, también yo cuento mi experiencia como respuesta a su entrada, ya que ambos somos y nos hemos examinado en Andalucia, concretamente en Sevilla. Lo que se cuece por aquí es LAMENTABLE.