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A partir de algunas intervenciones del nuevo ministerio

Ni siquiera han pasado seis meses desde en nuestro país se instauró el Ministerio de igualdad. Desde entonces no ha faltado la polémica: desde los escarceos lingüísticos de su titular hasta sus estrafalarias ideas, parece que una de las funciones de esta nueva institución (que tendrá asignado, es de suponer, varios millones de euros de presupuesto) fuera la de dar rienda suelta al folclore político en el peor sentido de la palabra, con cortinas de humo y salidas de tono que tienen entretenido al país mientras otras circunstancias debieran quizás recibir más atención: en lo que nos echamos unas risas con los fistros, los guays y las miembras no reparamos en otras vergüenzas públicas y privadas. Por debajo de todo esto hay una cuestión que sí tiene interés y sobre la que habría que reflexionar: ¿qué es la igualdad" O dicho de otra forma: ¿Qué tipo de igualdad debería perseguir el nuevo Ministerio"

No sé bajo qué concepciones de la igualdad entre hombres y mujeres pueden defenderse ideas como bibliotecas exclusivas para mujeres o cursos de universidades destinadas únicamente a mujeres. Si esa es la igualdad perseguida, podríamos renombrar la institución como Ministerio del revanchismo histórico. Y es que no faltará quien piense que las mujeres deben devolver los golpes de la historia: si durante siglos han sido perseguidas, oprimidas y marginadas, quizás haya llegado el momento de que los hombres prueben de su propia medicina. La función del nuevo Ministerio sería, entonces, aprobar medidas que generen desigualdad y que sitúen a la mujer en una situación de privilegio y ventaja. Si no queremos utilizar eufemismos sería más honesto denominarlo Ministerio de desigualdad, para que todos sepamos de qué va el tema.

Hay, sin embargo, otra forma de entender la igualdad quizás más democrática, y más propia del siglo XXI que estamos inaugurando. Parece más propio buscar la igualdad de oportunidades, fomentar modelos educativos no sexistas ni excluyentes, y fijar medidas que pongan en la misma situación a hombres y mujeres a la hora de acceder a los puestos de responsabilidad. Tampoco está de más buscar fórmulas que permitan, a hombres y mujeres, conciliar su vida laboral con la familiar. Ideas que no son, ni mucho menos, novedosas, sino que hunden sus raíces en un espacio que aparentemente no han explorado en el nuevo Ministerio: no es difícil encontrar estas recomendaciones en textos clásicos del pensamiento feminista como los de Simone de Beauvoir, Wollstonecraft… Como parece que esta no es la línea ministerial, más nos vale irnos preparando: la igualdad vacía, revanchista y estéril subvencionada por el erario público puede dar una vuelta de tuerca el día que un hombre sea ministro de igualdad. Dejándose llevar por la estupidez, sugerirá bibliotecas exclusivas para hombres y cursos universitarios a los que sólo puedan acceder los varones. Eso sí que es igualdad.

Se me ocurre - para encontrar sombras en tus evidencias - que, supuesta una situación de desigualdad o, mejor, de injusticia e infelicidad, en el grupo de las mujeres por el hecho de ser mujeres (y yo creo que es obvio según mi expereiencia personal y mis lecturas de la historia)cabe decir: a) Quizás no sea posible un acercamiento a una igualdad de oportunidades según mérito sin una previa "danza de revanchismo" - como cuando los criados entraban en la casa del amo en los momentos de motín. La cuestión está: ¿cuántos tiempos históricos, generaciones o eones se precisan para que la catarsis depure "históricas desgracias"?. personalmente no lo sé, por eso no soy tan crítico como el autor con las medidas "cuasirevanchistas" o " medidas que generen desigualdad y que sitúen a la mujer en una situación de privilegio y ventaja". (b) Otra cuestión, que enlaza con lo anterior, radica en la incapacidad del que ha sufrido - ý como estamos metafísicos digamos: como género o como clase - para lograr ubicarse aún después del apoyo y el cambio de situación a una verdadera igualdad de salida. El pobre no ennoblece por adquirir fortuna: se convierte en esa parodia que es el nuevo rico. Como hijo de la clase obrera -sí, la expresión tiene sentido y oportunidad, no es un conecpto zombi - la formación y la educación no han eliminado de las costumbres y de la conciencia ciertas taras. (c) En fin, la igualdad no es panacea ni comodín ni ídolo. Hay relaciones humanas - entre desiguales - que exigen otros vehículos cercanos a la ternura, la tolerancia con las pasadas de frenada y el aguante histórico. salud y librepensamiento

Pues a la sombra de tus sombras, me voy a permitir ofrecer algún contraargumento: 1) Si la justicia y la igualdad es revancha estaríamos ante una perspectiva del ser humano, y en este caso de las mujeres, bastante alejado de esos valores éticos que (presuntamente) defiende este colectivo. Si se abandera la justicia y la igualdad, no se puede aprobar medidas que buscan la revancha. Eso se suele llamar cinismo o hipocresía. Y por cierto, tendríamos que estar preparados a que también otras situaciones sociales de injusticia y opresión se resuelvan con periodos "cortos" (que al final duran décadas) de revanchismo. No sé si ese futuro es muy deseable... 2) El que ha sufrido puede ser considerado como alguien éticamente superior al opresor. Esto está ya en Platón (mejor sufrir injusticia que cometerla) pero también en perspectivas más moderndas como la de Arendt. La igualdad y la realización de la justicia social no requiere el castigo al antiguo opresor. Y si es así, que se diga abiertamente para saber a qué atenernos. La posición moral de la reinvindicación feminista se pierde si ésta aboga por el revanchismo o por la creación de espacios exclusivos para la mujer. Y esto sin entrar a valorar que la interpretación de la historia de la mujer como una opresión permanente roza a veces el maniqueísmo y la simplificación. 3) Pues aquí coincido totalmente contigo. Las éticas del cuidado y los intentos de incorporar las emociones al comportamiento moral son un intento que nada tienen que ver con las políticas de exclusión. Salud!

1.- Más allá de lo deseable del caso y dejándose arrastrar por eso que llamaron la "historia", la justicia exige SU momento de revancha. El mono miserable que se llama humano no es un ángel (que como el de Klee llora en su digna soledad). No cabe instaurar el reino de los cielos - o sucedáneo - en una completa amnesia del pasado. El recuerdo tatuado de las injusticias se consuela con la tinta de la venganza --- venganza que se "legitima" en esa superioridad ética de la víctima sobre el verdugo (y tal vez no debiera hacerlo porque está más allá de la lógica de la legitimación). La superioridad de víctima coloca a ésta en el papel de acreedor, exigiendo la reparación-revancha. Al pensar en estas cuestiones siempre me viene a la memoria la "Canción de Jenny la de los piratas" de Brecht: la criada que sueña con la gran orgia de sangre y fuego. Quizás la justicia y la igualdad como meta práctica ( y no sólo esperanza) exigen seres dotados de poder y sólo cuando todos - opresores y oprimidos - han logrado experimentar su capacidad de un poder no limitado por el acuerdo sino previo a él, cabe hablar de conciliación. Nosotros los bien pensantes - que no Jenny la de los piratas - desearíamos que fuera posible algún tipo de mediación simbólica para pasar el trago y evitar la generación de revanchas que crean revanchas. Desde luego esta mediación no puede ser un burocrático ministerio. Quizás la mediación catártica tenga forma de nueva mitología, arte o religión, performance,... Pero ¡la mediación éstética de la ética o la política es tan frágil! 2.- Cuando de pequeño jugábamos al fútbol, el equipo perdedor pedía la revancha. En ocasiones la revancha se realizaba en pie de igualdad - si la derrota había sido por la mínima y los equipos no eran dispares. En ocasiones el equipo ganador daba la revancha con ventaja: cediendo buenos jugadores al equipo perdedor o partiendo de un resultado inicial - previo al juego - de 2 a 0. La justicia futura - el juego en el que todos ganan - se fraguaba con una injusticia (de revancha)inicial o iniciática. 3.- Las éticas del cuidado sí pueden manifestar políticas de exclusión: de los ricos por amor (o solidaridad o apoyo) a los pobres, de los sanos por amor a los enfermos,de los listos por amor a los tontos, de los machos por amor a las mujeres... Otra cosa es que las éticas de cuidado no pueda ser por sí solas referentes de nuestra vida social (como tampoco la ética más contractualista). Salud ( la salud es la revancha de la vida a los infinitos siglos en que dominó la muerte)

Hola. Me ha sorprendido mucho este artículo. Francamente no entiendo estos pensamientos. sólo los puedo aceptar y "entender" desde el desconocimiento de quien escribe (espero) Tanto la estructura, como las funciones y como el presupuesto son públicos y los puedes encontrar en boe o en la misma página a la que haces referencia. Sabes algo de las brechas?? de los estadísticos desagregados por sexo sobre el uso de los recursos?? Te imaginas qué sexo es el que suele estar por debajo en los estadísticos?? ¿Te suena el concepto de acción positiva?... ¿o te parece mal que se puedan realizar este tipo de acciones? defender y promocionar al quién está por debajo... dime ¿te parece mal? en fin... te recomiendo que le eches un vistazo al plan estratégico de igualdad de oportunidades (2008-2011) Joaquim

Antes de hablar de ley de igualdad con la suma ignorancia que impregna cada uno de los párrafos que has escrito, me voy a permitir darte unas recomendaciones (si me lo permites) que te vendrían muy bien antes de sentarte a escribir acerca de estos temas. Me llama la atención especialmente el segundo párrafo, en el cual dejas patente que no tienes ni la más menor idea de igualdad, empezando por tu idea de "revanchismo" al hablar de algunas medidas que se están llevando a cabo... Hablas también de que "no faltará quien piense que las mujeres deben devolver los golpes de la historia" o "quizás haya llegado el momento de que los hombres prueben de su propia medicina". ¿Tal vez es que no has pensado bien antes de redactar o es que quizás con personas que piensen de esta forma nunca llegaremos a ningún tipo de igualdad?. Este tipo de comentarios sólo entorpecen el camino, que ya de por sí es complicado... Te diría que deberías ser más cauto y por supuesto informarte al menos mínimamente de lo que se está haciendo y de lo que las mujeres que, como tú dices, y en mi opinion en lo único que has acertado " durante siglos han sido perseguidas, oprimidas y marginadas", quieren conseguir en el campo de la igualdad tanto en el trabajo, como en el terreno doméstico, como en sus ganas de luchar por estudiar algo que nunca han podido hacer porque se les ha prohibido, en su lucha por un trabajo que en las mismas condiciones que un hombre, sea remunerado de igual forma, en fin... todas esas cosillas que hacen digna a una persona. Me resulta además bastante impropio, que acto seguido puedas permitirte enumerar una serie de sugerencias para conseguir la igualdad entre hombres y mujeres. Me ha impactado realmente tu forma democrática de entender la igualdad: "fomentar modelos educativos no sexistas ni excluyentes, y fijar medidas que pongan en la misma situación a hombres y mujeres a la hora de acceder a los puestos de responsabilidad". Chico, con tu concepción de políticas de igualdad como una "revancha", una venganza de aquellas mujeres que estuvieron y siguen estando oprimidas, olvidadas, explotadas... en fin... no cabe más explicación: te has lucido. Tu exposición del tema si que es un "folclore ".

Estimados Joaquín y Soco: Para empezar os agradecería que dejéis de lado la falacia de la descalificación. Podéis estar en contra de lo que se expone, pero llamarme ignorante no es el camino para argumentar en la contra. Otro argument que tampoco me parece eficaz es la referencia a estadísticas desagregadas y a brechas en los datos. Y mucho menos al BOE. Si entendéis la política como una tecnocracia, podéis exponerlo sin problemas, pero creo que la sociedad en general piensa que las cifras, las estadísticas y los datos técnicos no diseñan líneas de política. Más interesante (y familiar) me resulta el recurso de la discriminación positiva o "acción positiva". Una medida cuya justifica y equidad ha sido cuestionada por muchos. No soy el primero que lo hace, y existen mujeres que también lo han expuesto. Entre otros motivos, la discriminación positiva extiende sobre la mujer la sospecha de que obtiene cargos y puestos de trabajo por su condición sexual y no por su mérito, lo que a todas luces es injusto y muchas mujeres sufren. En cuanto a los argumentos que me descalifican (una vez más) por utilizar la palabra "revanchismo" he de decir que me limito a describir algunas medidas sugeridas. Si como respuesta a siglos de discriminación en las escuelas se plantean bibliotecas para mujeres, creo que lo que se hace es repetir esos esquemas de marginación, nos guste o no. Y repetir esquemas de marginación o proponer espacios de exclusividad en función del género es una forma de caer en los mismos errores. En cuanto a mi concepción de las políticas de igualdad, creo que son menos ideológicas que muchas de las que ha propuesto el nuevo ministerio. Además, la sospecha de "machismo" no creo que sea muy aplicable a quien esto escribe y si queréis podeis animaros a leer alguna que otra anotación al respecto en esta misma bitácora. Y finalmente tan sólo quiero aportar una conclusión más: si ante el pensamiento que se entiende a sí mismo como progrsista no cabe ningún tipo de crítica, estamos perdiendo una pieza esencial de la democracia. Acercándonos, en fin, al totalitarismo. Un poco más de respeto para quienes piensan distinto, por favor. Un saludo: Miguel.

no veo insultos en ningún sitio ni descalificaciones en ninguno de los comentarios. ¿?¿? y sí muchos tópicos en tu artículo... que son los mismos que ha seguido la gente que no ha querido perder sus posiciones de privilegio y de poder... deprestigiar, tomarse a guasa... cualquier avance o cualquier discusión pública sobre formas para solucionar los problemas.... pero tú mismo... Me parece interesante que no seas capaz de contestar preguntas directas... te la repito --> defender y promocionar al quién está por debajo… dime ¿te parece mal?

No creo que sea un insulto ni una falta de respeto que algo se ignore, o que alguien sea ignorante en un tema. No solo no comparto tu teoría, es que creo que ignoras cuando aludes al tema de la venganza y del revanchismo. Las medidas no son revanchistas. Desde mi punto de vista eres tú el que falta al respeto con tus calificativos y argumentaciones.

¡Hola por última vez! Si llamar a alguien ignorante sin siquiera conocerle no es un insulto y una descalificación, me temo que no tenemos mucho que seguir hablando. En cuanto a tu pregunta, Joaquim: me parece una pregunta trampa. HAy que cuestionar y matizar qué es eso de "defender y promocionar al que va por debajo". Y si crees que crear una biblioteca sólo para mujeres o cursos universitarios exclusivamente femeninos es promocionar al que va por debajo, creo que es bastante discutible. Hay miles de mujeres que te podrían decir que eso es una estupidez. Tan risible que hasta el humor gráfico ha reparado en ello. En cualquier caso, pido disculpas por haberos molestado al cuestionar uno de los lugares comunes más manoseados de nuestros días. Parece que es mejor que todos pensemos como vosotros y nos unamos al movimento verdaramente liberador de la mujer, que sólo vosotros representáis, abanderais y controlais. Adios.

Creo que la crítica indiscriminadas a "las actuaciones políticamente correctas"(políticas de género o de "la diferencia" o de las minorías oprimidas etc) no son justas porque "lo políticamente correcto" tiene un sentido, no es simple "capricho" o mera tontería. Creo que las políticas de "acción(o discriminación) positiva" siguen siendo razonables y justas, a pesar de algunas "deformidades". En este sentido, mi pensamiento bien podría calificarse se progre, como indicaría Miguel, para abreviar. Sin embargo, creo que defender ambas posiciones no enturbia la necesidad de aceptar todas las críticas como la que Miguel plantea, sobre todo si se argumentan. Es una forma de mejorar la acción política. La intervención estatal en materia de costumbres es legítima pero con facilidad se puede caer en (a)locuras totalitarias; (b) políticas de escaparate e imaginería.

Pero bueno Miguel, ¡cómo eres tan machista! ¡Mira que criticar bibliotecas y cursos universitarios exclusivos para mujeres! Esto debería ser sólo el primer paso a una total igualdad. Posteriormente toda la educación universitaria debería ser exclusiva de mujeres, habilitar parques exclusivos, bancos exclusivos, autobuses exclusivos, playas exclusivas... y así, excluyendo excluyendo, llegaríamos a la total igualdad. ¡Cuánto camino nos queda por recorrer!

Leyendo todas estas opiniones y viendo las descalificaciones que hacemos unos sobre otros, entiendo que la sociedad esté en el sitio que está. Entiendo lo absurdo de las cosas que pasan y es que no hay cosa más triste que ejercer de portador de la verdad. ¡Qué gran hombligo tenemos todos! y cuanta suciedad se nos acumula en él. Tal vez algún día entendamos lo que significa SER-HUMANO.