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Como cada tercer jueves de noviembre

Día mundial de la filosofía. Auspiciado y fomentado por la UNESCO. Hubo un día en que la filosofía era todo un mundo: "la filosofía tiene el poder de cambiar el mundo". Agotado ya aquel día y tal y como están las cosas: Día mundial entonces de la impotencia de la filosofía. O quizás: al final fue el mundo el que cambió la filosofía. Un día cualquiera. Día mundial de lo que se apaga: aquello que está bien instaurado en una sociedad cualquiera no necesita un día mundial. Llegó el día en que la filosofía se quedó sin mundo: la filosofía hoy no es mundial. Sólo el fútbol, las olimpiadas y ciertas desgracias (hambre, pobreza o enfermendad, por citar tres) tienen semejantes magnitudes. Ellos sí que son mundiales. La filosofía se ha quedado sin mundo. El mundo se ha quedado sin filosofía. De no ser así, no celebraríamos hoy el día mundial de la filosofía.

La filosofía mira a las generaciones futuras: ¿Qué mundo les llegará a ellos" ¿Será acaso un mundo sin filosofía" Puede que sea un mundo en el que no se festeje ya el día mundial de la filosofía. Bien porque la UNESCO tiene mejores cosas que hacer. O porque la sociedad, abiertamente, prefiere un mundo sin filosofía. La filosofía tiene que ganarse el mundo. A lo mejor no fascinan ya los filósofos de hoy. Quiénes están a la altura de este calificativo en el día mundial de la filosofía de este 2012, cuando ya ni siquiera algunos profesores valoran lo que enseñan. Ciertas formas de transmitir la filosofía, de adentrarse en ella, son la manera más eficaz de exterminarla. No creo yo que hagan muchas fiestas en su día mundial, los que de forma directa o indirecta son responsables de que haya generaciones de bachilleres que terminan odiando la filosofía. Quienes, desde el mundo de la enseñanza, son incapaces de despertar, ni una vez, la curiosidad de sus alumnos por lo que estudian.

Quién va entonces a celebrar hoy. Quién encuentra los ánimos para enviar un mensaje al futuro. Día. Mundial. Filosofía. La filosofía en el mundo hoy. Hoy el mundo no necesita filosofía. Que el mundo exista hoy nos obliga a abrirnos a la filosofía. Que el mundo no necesite filosofía es ya un hecho filosófico. Mientras el mundo sea mundo, no son precisos estos festejos: la filosofía se celebra cada día. En cada interrogante, en cada respuesta incompleta. Que el mundo tome conciencia de lo que es filosofía hoy. Más bien al revés: que la filosofía baje a la calle, dé un paseo y tome conciencia de lo que es el mundo hoy. Seguro que totalmente nuevo, por fuera, de lo que fue. Seguro que no tan distinto del que tuvieron que pensar otros. La filosofía tiene que redescubrir el mundo. La filosofía ha de celebrarse rescatándose a sí misma, escuchando el mensaje que hace tiempo nos enviaron en una cápsula del tiempo. El día mundial de la filosofía requiere que la filosofía construya el mundo algún día.