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El proyecto de una moral "pequeñita"...
Que nadie vaya a asustarse por el título de la anotación de hoy. Sólo es el título de uno de los libros de Adorno. Una de las ideas centrales es la desconfianza de su autor respecto a la posibilidad de que la ética pueda transformar al ser humano y posibilitar que alcance su realización. Después de experiencias como la de Auschwitz, Adorno comenzó a pensar que era necesario renunciar a grandes proyectos, y volver la vista hacia una ética mínima, en la que haya una serie de normas fundamentales, pero que todo ser humano estuviera dispuesto a cumplir. Normas tan diminutas (o tan grandes) como esta: "Que Auschwitz no se repita". El problema está en que ni siquiera somos capaces de cumplir con algo tan sencillo. Bosnia, Ruanda, Somalia, Congo, Liberia, Palestina, Afganistán, Cuba, Irak... (más) Son diferentes formas de repetir el horror y la barbarie, de la misma forma que se repite en tantas y tantas situaciones cotidianas. Por eso, en vez de grandes principios e ideas hermosas, es posible que tengamos que conformarnos con evitar la repetición de nuestro pasado, con huir de los viejos errores, sin pretender olvidarlos o ignorarlos sino sabiendo que están ahí precisamente para eso: para recordarnos lo que no debemos hacer. Esta ética más modesta, humilde, no se hace ni con grandes gestos, ni con grandes palabras sino con acciones cotidianas, en las que vamos dejando nuestra huella, dejando algo de nosotros y perfilando nuestra forma de ser. Es la ética de las prácticas concretas, de la compra en el súper, de nuestro comportamiento al volante o de nuestros hábitos de vida. Y es que esta ética pequeña, que huye de la prepotencia o el orgullo, es capaz de invadirlo todo y llegar a todos los órdenes de la vida. Sociedades formadas con buenos ciudadanos en lo insignificante, son las que pueden evitar que Auschwitz vuelva a repetirse. Actualización (27-05-2004): Más información en nuestro especial sobre la Escuela de Frankfurt

Me ha parecido muy interesante este comentario, y estoy totalmente deacuerdo en la idea de que la etica modesta y humilde, que se hace con las acciones cotidianas, día a día, es la más correcta y la que nos ayudara a evitar errores como los de Auschwitz.

Muy buenas. En un capítulo del libro "¿En qué creen los que no creen?", Umberto Eco escribe sobre el nacimiento de la ética y el porqué de las barbaries. En el capítulo define a lo que él llama el Bestión: un ser primitivo hasta el hecho de sólo respetar la corporalidad de los demás. Es decir, no sabe nada acerca de la ética, pero sabe que le molesta que le tapen la boca, que le pongan cabeza abajo, que no le dejen dormir... y cuando los demás aparecen en escena, es cuando nace "su ética". Y nace porque todos necesitamos de la aprobación de los demás, del resto de seres (nadie podría soportar ser ignorado por la humanidad). El problema radica ahí precisamente, cuando no tenemos muy claro quiénes son los demás, los otros seres humanos a los que tenemos que respetar y de los que necesitamos su aprobación. Cuando en el "círculo de los demás" se quedan personas fuera. Es increíble el pensar que todas esas masacres que citas no se hubieran producido si el mundo estuviera poblado por Bestiones.

A la ética de mínimos añadiría la ética del compromiso de Sartre. ¿Serían compatibles? Tan sencillas y tan complejas. La cotidianidad de ambas hace que esas acciones tan simples que comentas se frivolicen y no se le preste la consideración que merecen.

Hablando de ética de acciones pequeñas, supongo que todos habéis escuchado hoy las estadísticas sobre el maltrato doméstico. Antes de la deseada ética universal habrá que fundamentar una ética doméstica...

desearia me fueran enviados los comentarios hacerca de esta obra y en general del concepto de dominio de los autores de esta escuela alemana y si es posible facilitarmen la obra [ La Persona Autoritaria de adorno "> gracias

En un libro que he leído recientemente, "Instrucciones sobre cómo tomarse las cosas - Píldoras de filosofía mínima", de Armando Massarenti, leía algo muy interesante que me recordaba a este tema en particular. En uno de los breves ensayos que componen el libro, se mencionaba que Marco Aurelio (famoso emperador romano) era filósofo, y que como filósofo se dedicaba a construir o a recopilar una serie de adagios o frases para leer cada mañana y que le permitiesen ejercer correctamente su oficio de Hombre, antes que el de Emperador romano. Quizá, al fin y al cabo, mientras algunos soñamos con grandes cambios y normas que mejoren nuestra convivencia, deberíamos replantearnos el día a día, y el cómo nos tomamos las cosas pequeñas. Tal vez, si aprendemos a mantener el equilibrio emocional ante situaciones que normalmente nos provocan rabietas o ira, se puedan evitar todos los posibles futuros Auschwitz.